José Siles
Espejo de monos alumbrados
Ediciones Vitruvio, 2025
Tengo que confesar que cuando leí el título me imaginé a miles y miles de personas viendo a veinticuatro monos corriendo detrás de un balón y, el día doce de agosto de 2026, a los miembros del gobierno pendientes de un eclipse... pero nada de eso contiene el poemario. Que me perdone el autor por esos primeros pensamientos.
Porque nada más abrirlo nos encontramos con un excelente prólogo de Francisco Javier Díez de Revenga, como nos tiene acostumbrados.
Lo irreal, la fascinación de lo irreal, donde los "monos" son una constante en las 174 páginas del libro que os comentamos esta semana.
¿Qué tiene la poesía para que, quienes la aman, la lee, la escriben, llenen tantos recintos y tantos lugares a lo largo de la geografía nacional? Cuando cerré el libro pensé en las palabras de otro gran poeta y amigo: Guillermo Carnero, que nos dijo, a Fulgencio Martínez y a mí, que la poesía podía y debía ocupar en el mundo actual el lugar vacante que antaño ocuparon en occidente las creencias, los valores y las utopías.
Bastante de eso encontramos en Espejo de monos alumbrados, no busca el autor sustituirlas, pero sí inducir al lector a preguntarse muchas cosas. Porque, cito otra vez a Carnero, una sociedad que se limita a sobrevivir sin preguntas acerca de las incógnitas y las claves de la vida individual y colectiva, está muerta.
Primero fue la leyenda, y ésta se convirtió en mito, el poemario navega por ese mundo, pero también por los fantasmas e historias de ese pasado que han ido conformando nuestra vida, nuestra cultura, que para mí está en claro retroceso.
Tú, desconocido lector, deberás leerlo para descubrir si el autor encuentra lo que busca o es un frustrante viaje hacia el regreso del mono.

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