Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

lunes, 21 de marzo de 2022

Las cerezas del cementerio, de Gabriel Miró (Reseña nº 986)

 


Grabriel Miró
Las cerezas del cementerio
Editorial Drácena, 2022

Recuperar obras como a las que nos tiene acostumbrados la Editorial Drácena es toda una suerte para los lectores que no tuvimos la oportunidad de conocerlas en su momento y que, a día de hoy, están descatalogadas.

En el mundo de la inmediatez abrir una novela como la que nos ocupa es sorprendente, porque el autor ama como pocos el lenguaje. Con prólogo de Miguel de Unamuno, se nos recuerda que el autor alicantino fallecido en Madrid en 1930 es el más cercano de nuestras letras a Marcel Proust o a Virginia Wolf.

A mi me ha traído muchos recuerdos al autor francés en este trío amoroso donde las pasiones amorosas distorsionan la realidad de los personajes. En efecto, el joven Félix Valdivia se apasiona de la madura Beatriz, atrapada en un matrimonio que ya no funciona, por muy rico que sea su marido, Lambert, un naviero inglés.

Pero quiero destacar, una vez más, el disfrute de la lectura por la narrativa, la riqueza de vocabulario que el autor derrama a lo largo de toda la trama y que para este lector impenitente ha sido todo un descubrimiento.

Francisco Javier Illán Vivas

jueves, 17 de marzo de 2022

La competencia de comunicación, por Harmonie Botella






El conocimiento práctico, y no necesariamente explícito de las reglas sicológicas, culturales y sociales que rigen la utilización de la palabra en un marco social.

El termino: Competencia de Comunicación, enmarca las técnicas de organización e interpretación del discurso oral y escrito incluyendo las bases lingüísticas, sociológicas y sicológicas del discurso.

Van Dijk , en 1980, emplea la palabra de cognición social para todo lo relacionado con lo que podemos percibir, interpretar, memorizar, pero también para todas las normas y convenciones de tipo social. Todas nuestras intenciones lingüísticas dependen del contexto social. No obstante, la organización del discurso se elabora también alrededor de las reglas gramaticales y la intención estratégica del locutor. Todo nuestro discurso va ligado a la cultura. Todos los que pertenezcan a una cultura o comunidad compartimos la misma información y por lo tanto podemos comunicar. Según Hymes, cada comunidad o grupo social tiene una diversidad de roles y una especialización de los conocimientos ligados a estos roles. Siempre según Hymes, la Competencia de Comunicación conoce tácitamente la estructura de la lengua. No es un saber consciente sino implícito. Es gracias a este saber que es posible comprender y producir una infinidad de enunciados.


¿Cuáles son los diversos tipos de Competencia de Comunicación?
Primera tendencia: los que se interesan a la literatura y a la poesía han hablado de competencia poética ( lingüista ( M. Birwish) y competencia literaria ( Jonathan Culler), se habla igualmente de competencia retórica y para acabar de competencia narrativa para describir la capacidad de reconocer diversos tipos de relatos.

Segunda tendencia: se refiere al uso interpersonal del lenguaje. Elinor Ochs kernan habla de competencia de conversación, Cicourel utiliza la de competencia social, Canale y Swain competencia sociolingüística.

Tercera tendencia: Hudson, en 1980, platica sobre la incompetencia de comunicación para expresar las diferencias que ponen en juego una incapacidad.


El término “competencia de comunicación” es un término muy amplio ya que los locutores integran a la utilización del lenguaje, otros modos de comunicación como los gestos, la mímica, los gruñidos que reemplazan a menudo las palabras. La competencia de comunicación es también reflexión y dialogo con sí mismo, es decir interacción consigo mismo.

Veamos ahora el desarrollo de las principales componentes de la comunicación. Para ser operativo el mensaje requiere un contexto comprensible para el destinatario, un canal físico, y un contacto que permite establecer y mantener la comunicación.

El contexto es una pieza fundamental de la interpretación de mensaje y engloba la situación, el cotexto, la presunción pragmática. El primer elemento: la situación, o localización espacio-tiempo, está formada por una serie d indicios descriptivos dentro de los cuales subrayaremos el tiempo, la identidad de los interlocutores y la de los que los acompañan.

La situación, según Goffman, es un entorno y después una fachada personal. ¿Que consideramos como entorno? Según Christian Bailón y Xavier Mignot, nuestro territorio es una prolongación de nosotros mismos. Esta noción de territorio interpreta su propio papel en las relaciones humanas. Según Desmond Morris, existen tres tipos de territorios: tribal, familial, personal.

El territorio tribal está simbolizado por los estadios de football o de rugby, donde los adversarios defienden verbalmente o físicamente su imagen del grupo El territorio familial se caracteriza, por ejemplo, con el caso de una familla que deja el hogar. Vuelve a construir un nido temporal, desplegando a su alrededor sus efectos personales. El territorio personal o espacio vital es una necesidad absoluta para el ser humano. En caso de promiscuidad, el hombre intenta ignorar a los que le rodean con el fin de preservar su propio espacio.

La proxémica estudia las relaciones espaciales en el mundo de la comunicación. Hall, en 1966, redactó a este propósito una gramática del espacio: The Hidden Dimension, en la cual destaca varias distancias en las relaciones humanas.

La fachada es todo lo que se confunde con el actor, o personaje: morfología, vestimenta, forma de andar, posturas. Esta fachada personal se divide en dos grupos: La apariencia y las maneras. La apariencia releva del status social del actor y la manera del papel que el actor piensa interpretar en la situación.

La comunicación no verbal está incluida en esta fachada. Según un estudio de Oger Stefanint la fachada representa el setenta y cinco por ciento de la comunicación. Todos los signos son una fuente de datos: la forma de vestirse, la expresión de la cara, los gestos, las actitudes.

La kinésica es el sistema significativo de comunicación gestual que poseen todas las culturas. Los cambios de postura, los movimientos de la cabeza, de las espaldas, de las piernas demuestran nuestra pertenencia a un grupo. Los gestos sirven para definir los roles sociales: según Christian Bailón y Xavier Mignot, los que se mueven con soltura y hacen movimientos amplios poseen la autoridad, los que se mueven con rigidez demuestran una falta de autoestima o son tímidos. Una espalda encorvada indica sumisión, una cabeza inclinada denota una persona con dificultades afectivas.

Ray Birdwistell hizo un estudio minucioso de la kinésica a través de una secuencia filmada de ocho segundos: El cigarrillo de Doris, donde los gestos, el lenguaje, el tacto, el olfato, el espacio y el tiempo representen varios sistemas de comunicación. Su análisis de la sociedad está basado sobre un concepto de la situación social, formada por las tres clases.

Comunicar es también mirar. Aceptar al otro es aceptar su mirada. En una reunión social, los subalternos tienden a mirar a las autoridades cuando estas últimas generalmente las ignoran. En una conversación normal, la gente suele mirarse durante el cincuenta o sesenta por ciento del mensaje. Los interlocutores se miran más tiempo cuando están enamorados o se odian.

¡Cuánta teoría se esconde detrás de unas simples palabras! Tengan cuidado, sus palabras, sus movimientos, su actitud pueden ser estudiados por los espías de la comunicación.


Harmonie Botella

martes, 15 de marzo de 2022

Carmen V, de Catulo

 



Vīvāmus, mea Lesbia, atque amēmus
Rūmōrēsque senum sevēriōrum
Omnēs ūnius aestimēmus assis!
Sōlēs occidere et redīre possunt:
nōbīs cum semel occidit brevis lūx,
nox est perpetua ūna dormienda.
Dā mī bāsia mīlle, deinde centum,
dein mīlle altera, dein secunda centum
deinde usque altera mīlle, deinde centum.
Dein, cum mīlia multa fēcerīmus,
conturbābimus illa, nē sciāmus,
aut nē quis malus invidēre possit,
cum tantum sciat esse bāsiōrum.

                                          (Catulo, Carmen 5)


Lesbia mía, vivamos, nos amemos,
y el gruñir de los serios personajes
en total nos importe dos ochavos.
Soles pueden ponerse, y vuelven soles:
al ponérsenos esta lucecita,
una noche a dormir nos queda eterna.
Dame besos, y mil, y luego ciento,
luego mil otra vez, de nuevo ciento,
luego mil sin parar, y luego ciento;
luego, ya que sumemos muchos miles,
confundamos la cuenta, no sepamos
ni un malvado nos pueda echar mal ojo
cuando sepa que había tantos besos.

sábado, 12 de marzo de 2022

Rumbo a Sirio, de Norma García Coirolo (Reseña nº 985)

 


Norma García Coirolo
Rumbo a Sirio
Versos compartidos Editorial, abril de 2021

Una antología personal de cualquier autora o autor es todo un reto, un reto personal para ella y un reto personal para todos cuantos accedan a su lectura pues pone en nuestras manos, en este caso concreto, 53 años de vida. 

Además, Norma García pretende que sea una obra que brille tanto como Alfa Canis Maioris, o Sirio, la estrella más brillante del hemisferio celeste sur. 

Aceptado el reto, el lector va a encontrar casi toda una vida, las ilusiones y las decepciones, el amor y el desamor, secretos, vida, muerte, todo nos lo desvela en palabras, libres como un viento que nos llega desde el otro lado del Atlántico, para hacernos partícipes de cada momento importante de más de diez lustros de vida.

No se esconde la autora, se nos ha querido mostrar como es, como siente, como ha vivido y como encara la esperanza de lo por vivir.

Cien poemas, de diferentes extensiones, completan una antología personal que se abre con un extenso prólogo-estudio de Isabel Ascensión Martínez Miralles.

Una cita con la vida desde Uruguay.

Francisco Javier Illán Vivas 


jueves, 10 de marzo de 2022

Cómo llegué a la escritura, por Harmonie Botella

 

Estos días me pidieron que diera una charla sobre el proceso de la escritura. No me gusta sentar catedra y preferí hablar de los cimientos de la grafía, es decir la lectura.

Evoqué mis recuerdos de lectora precoz que me abrieron las puertas de los misterios, de las maravillas, de las aventuras.

A los cuatro o cinco años, aún no leía y los padres no contaban cuentos como ahora, descubrí asombrosas historias a través de los audiolibros. Se trataba de historias sorprendentes contadas en disco de vinillos e ilustrados en valiosos libros. Así descubrí a Blanca Nieves, Caperucita, Cenicientas, los 3 cerditos… y toda la fauna de los cuentos y tesoros infantiles.

Mundo fantástico que borraba la cruda realidad del frío, del cambio, de mi yo perdido en una urbe diferente.

En cuanto supe leer arrase con los libros de las mini bibliotecas que teníamos en cada clase e inventaba cuentos que leía a mis hermanos y compañeras de clase.

El colofón fue cuando mis padres alquilaron un apartamento en los Pirineos, apartamento que estaba en la primera planta del ayuntamiento.

En esta inmensa sala del consistorio, sólo una mesa, una silla y toneladas de libros que habían pertenecido a la escuela del pueblo.

Descubrí a Jules Vernes y sus mundos ficticios y a veces reales, a las hijas del Doctor Grant y la fauna y la flora pirenaica.

Esto fue el punto de partida de mi incursión en las letras. Deseo a través de la lectura de saber, descubrir nuevos horizontes, nuevas vidas, nuevas culturas.

Fui durante casi toda mi vida un ratoncito de bibliotecas leyendo, investigando bebiendo la cultura, la historia y la literatura como una persona que no podía nunca calmar la sed de conocimiento.

Y llego un momento en que quise ser emisora o creadora de contenidos porque tenía muchos temas que compartir con mi entorno: la belleza de la naturaleza, el amor, la amistad y la protesta femenina…

Y nació la magia a partir de ese momento de ser oída y escuchada en la radio a través de mis poemas.

Pasaron muchos años con la escritura semi arrinconada por mi actividad laboral. educar a mis hijas y escribir algún que otro artículo pedagógico, tesina o memoria.

Se me olvidó la creatividad en los cajones ciegos del cerebro. Y un día frente a la desesperación, a la amargura de la vida resurgió bajo la forma de las páginas de mi primer libro: Ojos que no ven.

El resto de la historia ya la conocen, está en los meandros de Google o en las estanterías de su casa.