Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

sábado, 10 de enero de 2015

El tesoro de los templarios, de Hanny Alders (Reseña nº 697)

Hanny Alders
El tesoro de los templarios
Círculo de Lectores, 2000

Decía Pío Baroja que "cuando se hace uno viejo le gusta más releer que leer" y puede que ya comience a sentir ese proceso sobre mis impenitentes ganas de llevarme un libro entre manos y ojos. Así, rebuscando en mi biblioteca me encontré con este título y, de repente, lo extrañé. En efecto, ¡no lo había leído!

El libro llegó a ella el 3 de octubre de 2000, ¡hace más de 14 años! y aún no lo había leído. Me extrañó, y me puse manos a la obra.

Pronto supe lo ocurrido, recordé que cuando leí el prólogo, hace muchos años, me dije a mí mismo que el autor del mismo no tenía ni idea de Historia, con mayúsculas, por mucho doctor en historia (en minúscula) que se suponiese que era, pues, así, de un plumazo, había borrado toda la historia del reino de Aragón (que para él parece no existió) y cambiado por Reino de Cataluña...

Ahora, cuando volví a leerlo, pronto dejé atrás las mentiras del prologuiosta para centrarme en la novela y he de deciros que me ha hecho pasar muy buenos ratos. Ahora, gracias a las lecturas de las obras de Antonio Galera Gracia sé mucho sobre la orden templaria, conocimiento que se ha incrementado con otras diferentes charlas que el profesor Galera ha impartido y que he tenido el placer de disfrutar.

Tal es así que mientras avanzaba por la novela de la medievalista holandesa, me reafirmaba en que las cosas fueron así, seguro, o tuvieron que serlo.

Tal vez deba poner otra pega: al principio de la novela, tenía la sensación de que la traducción no había sido la mejor, que faltaban fragmentos, que parecía como si al final de frase, de algunas frases, la traducción no hubiese atinado, pero eso fue un espejismo ante esta amena novela que recrea, con bastante rigor histórico, todo el proceso contra los templarios desde la detención de De Molay hasta su ejecución... sin cerrarnos la esperanza ante la consolidación de la Orden de los Caballeros de Cristo.

Como envoltorio a tan excelente historia, las aventuras de Ricardo el Bastardo, que le llevarán desde el Temple inglés a Francia, a la Santa Sede, a los calabozos de Morley, al intento de asesinato de su persona por parte del conde Lancaster, a... mientras busca salvar la Orden del Temple y conocer su procedencia.

La historia es ya muy antigua, la novela también, pero la aventura es siempre reciente.

Francisco Javier Illán Vivas 

jueves, 8 de enero de 2015

Interiores, de Marina Centeno (Reseña nº 696)


Marina Centeno
Interiores
Ediciones de la Universidad Autónoma de Yucatán, 2014

Interiores es un enorme poemario; no es habitual, al menos en el ámbito que me muevo, encontrar libros de poemas tan extensos, excepto que se trate de una antología o de la recopilación de la obra poética de un autor, que no es el caso.

Interiores es también algo muy breve, y os sorprenderá esta descripción en una obra de 250 páginas de poesía: es amor; es desamor; es sexo, implícito y explícito; es mar, es sal, son muchas fotografías, es un largo recorrido vital, es la experiencia de la poeta; pero es, sobre todo, un espejo. Me atrevo más aún: son trece espejos donde Marina Centeno se mira, y nos mira.
Yo la conocí a través de otro espejo, no aquel donde Alicia se precipitó, sino a través del visible y palpable de la pantalla del ordenador que nos permite ver lo que hay donde no podemos ni imaginar lo que hay.

Los poemas no tienen título, excepto un par de ellos, creo recordar. Y es, Interiores, también una búsqueda que, aún comenzando en la primera página, se nos formula la gran interrogación en la 183: ¿Dónde está la poesía? En efecto, no se pregunta qué es, sino dónde está. Esa poesía, ese poema que es un horno alucinógeno, que no tiene horarios, por eso ella considera que la tiranía acompaña al poema. Reflexiones duras de una poesía tan personal. Nos avisa de que la poesía hace perder el equilibrio porque, no lo dudemos, la intimidad se pierde en el poema.
Tampoco esa pérdida es algo que preocupe a la poeta, no. Muy al contrario, ella busca las sombras que transitan dentro de la poesía, tal vez por ese motivo, único motivo, para escribir no se pinta los labios. Y entonces nos confunde, lo tenía preparado desde el principio, pues lo ha hecho gota a gota, porque sabe que el goteo del poema es como dejarse caer hacia el abismo. El poema está ahí, lo vemos, y al tiempo, no lo vemos, es algo físico, pero también espiritual, y como está, nos dice que para caer, basta el suelo y el precipicio. ¿Es ese precipicio el borde del libro? ¿O lo son las sombras de las que nos habló? ¿Lo es la arruga, el pliegue? Porque el poema también nos deja arrugas en las manos, ella lo sabe, y vuelve a avisarnos.
No hay forma de que nos deje indiferente su poesía, y así, una vez que nos tiene atrapados en su oráculo, ya, sin rodeos, frente al espejo, grita en susurrante melodía: para saber quien soy/ hube de mirar al espejo.
Trece espejos, lo dije al principio, pero también nos lo dijo la poeta en las primeras páginas, deseando que no pasásemos sobre esa pista sin descubrirla: la escritura es sólo eso: una colección de voces que murmuran. Es cierto, Marina, llevo muchas mañanas, muchas tardes, muchas noches, detrás de tu poesía, te encuentro en Facebook cargada de tu arsenal de palabras y conozco tu magia capaz de convertir en poema hasta la ropa que llevas puesta. Soy un lector, ese lector que describes en tu poesía, que está a tu lado, en silencio, silencioso, y que ha descubierto muchas de las cosas que se parecen a su dueña, como el título de tu blog, como cada fotografía, tú, que eres tu fotógrafa oficial, ahí, en ella, en cada fotografía es donde el tiempo perdura, como en el poema, donde el agua que te rodea te es tan necesaria para hablar de ti misma, algo que nunca precisa una fotografía, aunque sea abierta a la intemperie.
Otra clase de espejo es el objetivo de tu cámara fotográfica, convertida ya en móvil. ¡Cómo avanzan los tiempos! La poeta no está anclada en el pasado, busca con ganas salirse de su propio cuerpo, porque duda, o mejor dicho, cree que debe haber otra dentro de ella (No siempre soy yo, confiesa). Y es precisamente, frente al espejo, donde encuentra reflejada la escena de uno mismo.
Comprendéis ahora, desconocidos lectores, qué es Interiores. Es lo que espejea en el espejo, es hacer rabiar a los espejos, divagar en el espejo. No ante el espejo, sino en el espejo. Nos confunde nuevamente, nos esconde las claves entre los versos, para que encontremos por qué apura a colgar los debates del espejo… y, entonces, cuando vamos caminando hacia el final del libro, otra prueba, otro enigma, como si Esfinge fuese la que se escondiese dentro de ella: es el espejo de lo que no existe y seis palabras claves: Evita el espejo/ -a veces muerde-.
No te conozco, pero te siento. Sí, ella no conoce al lector que ahora mismo tiene este libro entre las manos, pero lo siente. Se nos ha desvelado en todas sus personalidades, entre ellas, que se encuentra aquí, ante nosotros, en las palabras, en las letras impresas, porque se aseguró, antes de escribir, verse en el espejo, y, en ese mágico encuentro, vernos entre los versos.
Trece espejos,… tan sencillo que es mirar por el espejo.
Ahora ya lo sabes, puedes volver cuantas veces sea necesario, porque si tras el espejo todo es páramo, aquí, en los versos que se abren tras esta página, está Marina Centeno, tan diferente, tan igual, tan distante, tan cercana, siendo siempre, ella misma.
En sus propias palabras: valdría la pena morir después de un verso.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 4 de enero de 2015

Santa Claus en la villa olímpica, de Joaquín García Box (Reseña nº 695)

Joaquín García Box
Santa Claus en la villa olímpica
Círculo Rojo, 2014


La crónica de esta novela, la segunda del molinense Joaquín García Box, debería contener un comentario: y de repente, señoras y señores: Joaquín García Box.


Porque, en efecto, mientras la leía sentí estar escuchando al autor de la obra, hombre prolífico en sus facetas de intereses: baloncesto, teatro, festero, tebeos... ha sido empresario y, ahora, es funcionario, entre comillas, como le gusta definirse.



Y si todo eso fuera poco, desde hace unos breves años, escritor. Ésta es, como os he dicho, su segunda obra, y ya hace unas fechas, cuando charlaba con él, me anunciaba que estaba en la tercera, que además había retomado con "Avilés" la faceta de teatro y varios proyectos más.


La novela es, por tanto, y tratándose casi como se trata bajo mi impresión, de una charla con Joaquín: un auténtico disparate que os irá llevando página a página, arrancándoos sonrisas, o exclamaciones, sorpresas o incluso alguna que otra vez decidiréis dejarla y no volver a leerla. Irremediablemente, ella -la novela- os estará esperando, con esa portada de santa Claus tuerto, fumador y con rostro de alcohólico empedernido, para que volváis a seguir la lectura por donde la dejasteis.

Es también, a lo largo de sus páginas, 442, un repaso a la historia reciente de muchos de nosotros, a la música, al cine, a lo que leímos, a lo que comimos.

Una auténtica locura, ya os digo.

Francisco Javier Illán Vivas

sábado, 3 de enero de 2015

Convocado el XX Premio internacional de poesía Luys Santamarina, Cieza



ABIERTO EL PLAZO DEL XX PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA LUYS SANTAMARINA

Convocado por la  A.C. Pueblo y Arte de Cieza (Murcia) España

Con arreglo a las siguientes BASES



A)     Podrá participar cualquier poeta nacional o internacional que remita sus trabajos en español siendo su tema y técnica libres.


B)      Los poemarios tendrán una extensión máxima de mil versos y mínima de seiscientos.


C)      El plazo de recepción terminará el día 31 de marzo de 2015


D)     Los trabajos se remitirán escritos a máquina a doble espacio, u ordenador,  en hojas A4, debidamente cosidas o encuadernadas, en original y dos copias


E)      La dotación del Premio Luys Santamarina, que será único, es de 750 euros, así como la edición de la obra ganadora dentro del mismo año. El Jurado a la vista de la calidad de los poemarios, podrá conceder dos Accésit, sin dotación ni edición alguna.


F)      Los trabajos se remitirán sin firmar, por el sistema de lema y plica, incluyendo en sobre cerrado las señas del autor, tlef, y dirección, así como unas breve reseña biográfica. 


G)     El fallo del Jurado, que podrá declararse desierto,  se hará público el  22 de abril, con ocasión del Día del libro, haciéndose público en esa misma fechas. No se mantendrá correspondencia con los concursantes. El autor premiado será informado inmediatamente, así como la fecha de su presentación de la obra ganadora en un acto literario. que se comunicará oportunamente.


H)     Los trabajos que no sean premiados y que no sean reclamados en un plazo de dos meses, serán destruidos por la Organización del los Premios Internacionales de Poesía Luys Santamarina, pudiendo la A.C. Pueblo y Arte, publicar los poemas que su comisión cultural considere de suficiente calidad.


I)        Todos los trabajso serán enviados a La siguiente dirección<XX PREMIO INTERNACIONAL DE POESDÍAS “luys santamarina” 2015. ASOCIACION CULTURAL PUEBLO Y ARTE. APDO. 2177 CIEZA, MU. ESPAÑA. TELFO: 663 36 65 54, y 658 77 85 78. El hecho de participar en este concurso implica aceptar estas Bases.

martes, 30 de diciembre de 2014

La última del oEste, de Álvaro Díaz Escobedo /Reseña nº 694)

Álvaro Díaz Escobedo (Peter Ale)
La última del oEste
Ediciones Irreverentes, 2011



Peter Ade, seudónimo tras el que se esconde- o escondía- Álvaro Díaz Escobedo, nos devuelve con esta novela al lejano oeste, pero a un oeste decadente, que ya ve el final de los tiempos de la pólvora y de los pistoleros, no así de los corruptos, de los pelotazos y de otras formas de "gobierno" que en 2014 imperan...


Pithole, en Pensilvania, pasó casi de la noche a la mañana a ser un lugar despoblado a contar con más de veinte mil habitantes, 54 hoteles, tres iglesias e incontables prostitutas, dice la contraportada, y todo gracias al petróleo. Una historia que podría repetirse en cualquier parte de la geografía española con el pelotazo de la construcción y que ha dejado pueblos fantasmas como fantasma es hoy en día el lugar donde se desarrollan las aventuras de Lesley Jackson, el personaje de la novela de Peter Ade.



Y ya casi desde el principio, desde que conoce a Leticia Ferguson en la barbería, Lesley Jackson se verá comprometido en el devenir de la ciudad.

El sheriff, un Marshall, salones, hoteles, banqueros, desconfianzas, corruptelas, el viejo oeste que huele a decadencia, contado con la genialidad de quien conoce el oficio de escritor.

Francisco Javier Illán Vivas