«Quería que San Pedro del Pinatar no fuese solamente el escenario: quería que el lector caminara por sus calles»
Como os venimos informando, Francisco Javier Illán Vivas publica Crimen en el paraíso salado, segunda novela protagonizada por el inspector Isco Vivas. La investigación comienza en las dunas del Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar y convierte el paisaje del Mar Menor en parte esencial de la historia.
Hablamos con el autor sobre literatura, territorio y memoria.
1. ¿Por qué San Pedro del Pinatar?
Porque lo conozco y porque siempre he pensado que es uno de esos lugares que tienen una enorme capacidad literaria. Tiene mar, salinas, dunas, historia, calles reconocibles y una personalidad propia. Cuando decidí escribir esta segunda aventura de Isco Vivas, me pareció natural llevarlo hasta allí. De hecho, ya preparé esto cuando, al final de Versos envenenados, dejé escrito que Isco Vivas se había retirado a recuperarse a San Pedro del Pinatar.
2. ¿Qué importancia tienen las Salinas y Arenales en la novela?
Mucha. El primer cadáver aparece precisamente en las dunas del Parque Regional. Pero las Salinas no están ahí simplemente para que el lector sepa dónde ocurre la acción. Quiero que el paisaje tenga presencia, que se sienta el viento, la sal, la luz y ese contraste entre la belleza del entorno y la violencia del crimen.
3. ¿Qué tiene de literario un paisaje como el de San Pedro del Pinatar?
Precisamente aquello que podría parecer menos literario: su normalidad. Es un lugar al que la gente va a pasear, a bañarse, a observar aves o simplemente a disfrutar del paisaje. Colocar allí un crimen altera completamente la percepción del lector. El paraíso deja de ser completamente inocente.
4. El título, Crimen en el paraíso salado, parece jugar precisamente con esa contradicción.
Exactamente. El título nació de esa idea. Tenemos un paisaje extraordinariamente hermoso y, al mismo tiempo, una historia bastante oscura. Me gustaba que las dos cosas aparecieran juntas.
5. ¿Hay un propósito de reivindicación del patrimonio natural del Mar Menor?
No escribiría una novela para hacer una reivindicación institucional, pero sí existe orgullo por el territorio. Si la novela consigue que alguien que no conoce las Salinas y Arenales sienta curiosidad por visitarlas, ya habrá conseguido algo importante.
6. ¿El lector que conozca San Pedro del Pinatar reconocerá lugares?
Reconocerá muchos. Aparecen calles, establecimientos, restaurantes, espacios culturales y otros lugares que forman parte de la vida cotidiana de la localidad. Piensa en la gran cantidad de personas que vienen a pasar sus vacaciones a San Pedro y alrededores, desde muchas partes de España y de Europa. Se sentirán dentro de la novela a reconocer los espacios que aparecen.
7. Incluso aparecen personas reales.
Sí, y es una de las cosas que más me divierten. Lo hice con el primer caso del inspector y funcionó. Hay personajes reales que aparecen casi como los cameos de una película. Son pequeñas apariciones, guiños para quienes conocen el lugar. Quiero que el lector sienta eso de: "a ese le conozco".
8. ¿Esas personas reales se convierten en personajes de ficción?
No exactamente. El personaje literario puede tomar prestado un nombre o una presencia reconocible, pero no pretende ser un retrato de la persona real. Es un juego literario y, sobre todo, una manera de conseguir que el territorio resulte más auténtico. Al principio de la obra comento que son tratadas como ficticias.
9. ¿Por qué le interesa introducir esos pequeños detalles reales?
Porque cuando uno lee una novela ambientada en un lugar que conoce, disfruta reconociéndolo. Hay una complicidad especial: «yo he estado ahí». Quería provocar precisamente esa sensación.
10. ¿Ha utilizado también restaurantes y establecimientos reales?
Sí. Algunos lugares aparecen porque forman parte de la geografía cotidiana de San Pedro del Pinatar. Para mí era importante no inventar una ciudad de cartón piedra, sino trabajar con la ciudad real.
11. ¿Eso obliga a documentarse de otra manera?
Por supuesto. Cuando escribes sobre un lugar que existe, el lector local puede detectar inmediatamente cualquier error. Una calle mal situada o un establecimiento donde no corresponde pueden romper la ilusión narrativa.
12. ¿Qué relación mantiene usted con el Mar Menor?
Es un territorio muy cercano, tanto geográfica como emocionalmente. Forma parte de nuestro paisaje y de nuestra memoria. Y creo que los escritores tenemos también la responsabilidad —sin convertir necesariamente una novela en un manifiesto— de dejar constancia de los lugares que conocemos.
Además, desde hace más de un lustro, vivo en San Pedro del Pinatar.
13. ¿La novela podría haberse situado en cualquier otra localidad?
No. Y eso es importante. Si hubiese trasladado la historia a otra ciudad, habría tenido que cambiar muchas cosas. San Pedro del Pinatar condiciona determinados escenarios, desplazamientos y situaciones de la trama.
14. ¿Qué le aporta Murcia a una novela negra?
Una cosa que me interesa mucho: el contraste. Tenemos una luz extraordinaria, paisajes abiertos y una vida cotidiana aparentemente tranquila. Poner ahí una historia negra produce un efecto muy particular.
15. ¿Hay también una Murcia reconocible más allá de San Pedro?
Sí. De hecho, la novela comienza en el Hogar Sacerdotal de Murcia capital. Inmediatamente nos trasladamos a San Pedro del Pinatar, que ocupa un lugar fundamental, la historia se mueve por otros espacios y permite ampliar la geografía de Isco Vivas.
16. Esta es la segunda aventura del inspector Isco Vivas. ¿Está convirtiéndose San Pedro en parte de su universo literario?
En esta novela, desde luego. Isco ya tiene una geografía propia, y cada lugar termina dejando alguna huella en él. Me interesa que sus investigaciones no ocurran en escenarios intercambiables... aunque puede que, tras lo ocurrido al final de la novela, él se vea en la necesidad de cambiar de escenario.
17. ¿Qué cree que puede aportar una novela negra ambientada en el Mar Menor frente a las habituales grandes ciudades del género?
Precisamente demostrar que no necesitamos Nueva York, París o Estocolmo para contar una historia negra. Nuestro territorio tiene escenarios magníficos para el género. A veces basta con mirar lo que tenemos delante.
18. ¿Qué le gustaría que pensara un lector de San Pedro al terminar la novela?
Me gustaría que dijera: «Reconocí ese lugar». Y, si además piensa que el autor ha conseguido transmitir algo de la personalidad de San Pedro del Pinatar, me daré por satisfecho.
19. ¿Y qué espera del lector que no conozca la localidad?
Que termine la novela con ganas de conocerla. La literatura también puede ser una forma de viajar.
20. Si tuviera que presentar Crimen en el paraíso salado a alguien que todavía no conoce a Isco Vivas, ¿qué le diría?
Que venga a San Pedro del Pinatar con Isco. Que camine con él por las salinas, que mire las dunas y el Mar Menor y que recuerde que incluso en los lugares que parecen más tranquilos puede esconderse una historia de novela negra.








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