Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 15 de mayo de 2026

Un sitio donde estar a salvo, de Eduardo Quijano (Reseña nº 1150)

 


Eduardo Quijano
Un sitio donde estar a salvo
Coleman Ediciones, 2025

Hay libros que te dejan perplejo, otros te aplastan, y otros casi te vuelven locos. Estos cuentos de Eduardo Quijano me han dejado perplejamente loco. Es un caos continuo, supongo que como el sujeto de la portada, con la cabeza llena de humo, pretendiendo, desde su atalaya, encontrar un sitio donde estar a salvo: no lo hay en ninguna de las páginas.

Pero no vas a poder dejar de leerlo, de avanzar relato a relato, son brevísimos, y seguir en la búsqueda de ese lugar donde estar a salvo, como los extraños y no tan extraños personajes que pueblan cada uno de ellos.

Un humor fino, pero picante, el del autor. Cristina Cerrada, autora del prólogo, dice que es un buen libro del autor. Lo que sí es es sorprendente, y en estos tiempos que corren, que alguien te sorprenda, y más en la literatura, ya es motivo para hacerse con un ejemplar y disfrutar de la lectura y encontrarte con los personajes más extraños que puedas imaginarte.

En serio, abre las páginas y compruébalo.

Francisco Javier Illán Vivas

jueves, 14 de mayo de 2026

Aquí adentro, de Désirée Dorado

 


AQUÍ ADENTRO

Tengo óxido, tornillos flojos,
sillas boca abajo,
miradas de reojo,
nubes de estropajo
restos de fe,
dos o tres carajos
y pendiente un café.

Facturas emocionales sin pagar
y un cenicero lleno de besos mal apagados,
tengo ganas de gritar
y un motor gripado
que intenta arrancar sueños.

Tengo miedos no pequeños
y resacas viejas,
algún que otro empeño
y unas pocas quejas.

Tripas tocando blues en un garaje oscuro,
no sé qué me pasas
y más gritos mudos
que los maniatan.

Un par de hostias mal dadas que nunca devolví
y nudillos rotos de aguantarme;
ponerte a parir,
cien clases de hambre...

No hay mariposas, no,
puta idiosincrasia.
Hay ratones que me roen.
Que me roen, que se ríen
de mi desgracia.

Désirée Dorado 

martes, 12 de mayo de 2026

El estrecho de Mesina, de M.D. Álvarez


 

Las olas apenas los balancean mientras los cuerpos flotan boca abajo, mecidos por largos dedos que se aproximan desde el abismo. 

La criatura asciende lentamente, con calma, sabedora de que nadie le disputará su alimento. 

Una vez al año, su comida llega con el naufragio en el estrecho de Mesina, cuando las dos corrientes, tanto la voraz Caribdis como la insaciable Escila, chocan, formando un gran remolino que hace zozobrar a los navíos, dejando la ofrenda de vidas al kraken que vuelve a las profundidades tras cobrarse su tributo.

M. D. Álvarez

viernes, 8 de mayo de 2026

Este libro muerde, de Désirée Dorado (Reseña nº 1149)

 


 

Désirée Dorado
Este libro muerde (Poemas para leer bajo su propio riesgo)
Murcia, 2026 

Hay libros que buscan agradar.

Este no.

Este libro muerde no se escribe desde la corrección, ni desde la metáfora delicada, ni desde el pudor. Se escribe desde la herida abierta. Y eso, en poesía, siempre es un riesgo.

Désirée Dorado no construye un yo lírico contemplativo; construye un yo que arde, que sangra, que insulta, que desea, que se humilla y que se levanta. Aquí el amor no es un jardín: es un vertedero, una trinchera, un cuarto oscuro, un barrio llamado Perdón del que cuesta salir. La autora no edulcora la experiencia sentimental; la expone con crudeza, incluso con una violencia verbal que incomoda. Y esa incomodidad es deliberada.

Este es un libro que orbita alrededor de una ruptura —o varias—, pero no se limita al lamento. Hay un recorrido. Del sometimiento emocional al «Adiós, mojón; hola, reina». De la dependencia a la afirmación. De la súplica a la soberanía. No es un tránsito lineal ni limpio; es contradictorio, reiterativo, humano. Como lo son las obsesiones.

Formalmente, el poemario se apoya en un lenguaje directo, con fuerte impronta oral. Hay cadencia de poesía escénica, ritmo de monólogo interior, repetición como martillo. Conviven imágenes poderosas «la dignidad haciendo autostop», «un barrio en las afueras del pecho», «esperanza en libertad condicional»— con expresiones descarnadas que no piden permiso. Lo escatológico aquí no es provocación gratuita: es herramienta de desmitificación. Cuando el amor se convierte en fango, se nombra como fango.

También hay juego y contraste. «Mi problema favorito» introduce un tono casi lúdico, matemático; «Sé quién es» roza lo oscuro y lo ritual; «Un lugar llamado Perdón» demuestra capacidad alegórica; «Cuarto oscuro» contiene una sobriedad que revela que la autora sabe bajar el volumen cuando quiere. Esa alternancia evita que el libro sea una sola nota sostenida.

¿Hay reiteración temática? Sí. Pero esa insistencia no es defecto casual: es síntoma. El texto refleja una mente que vuelve una y otra vez al mismo lugar, intentando comprender lo que no terminó de entender mientras lo vivía. La poesía aquí funciona como expediente emocional: ordenar, nombrar, cerrar.

Désirée Dorado escribe desde una paradoja interesante: su profesión —¡qué enorme sorpresa!— exige control; su escritura, descontrol. Y quizá por eso este libro tiene algo de válvula de escape. No hay cálculo frío. Hay exposición. Y exponerse, en un tiempo de máscaras, es un gesto literario valiente.

Este no es un poemario de artificio formal ni de hermetismo intelectual. Es un libro de impacto. De piel. De carne. De memoria. Su mayor virtud está en la voz: reconocible, directa, sin maquillaje. Cuando acierta —y acierta con frecuencia— lo hace porque no intenta parecer poeta: escribe como quien necesita decirlo para no estallar.

Lector, en este poemario vas a encontrar rabia, erotismo, ironía, humor negro y una progresiva reconstrucción del yo. Encontrarás también contradicción, miedo y recaída. Pero sobre todo: honestidad. Y la honestidad, en literatura, no siempre es cómoda. Pero sí necesaria.

Hay versos que piden silencio.

Estos piden roce.

Y el roce, como sabemos, deja marca.

Francisco Javier Illán Vivas

jueves, 7 de mayo de 2026

El humano amor nuestro de cada día, de Pedro Javier Martínez

 


 

El humano amor nuestro de cada día

Oye, yo te esperaba
y, sin duda, por este incontenible
deseo de tenerte,
por esta incertidumbre
de que la noche te fuese esquiva
o ajena su negrura
y las sombras te cegaran los ojos
y pudieses perderte en el camino,
abrí mi puerta
y me planté en medio de la noche
con mi estrella de luz sobre los hombros.
Yo no sé cuánto tiempo
permanecí esperándote
inmóvil, anhelante.
La noche era tan larga,
tan huraña,
tan fría...
y yo tendí mi mano
con tanto desespero,
que caí en la cuneta
de bruces, sobre el lodo.

Y me apena por ti,
me avergüenza por ti,
ahora que, al fin,
llegas para quedarte.

Me avergüenza tener
ya salpicado y sucio
algo que solo a ti pertenecía.
Lamento que mis brazos
no sean para tu cuerpo
dos robles virginales.
Pero, si no te importa,
saldré del barro
y llevaré mis manos en tu playa.
Si no te importa, digo,
me quedaré a tu lado
para toda la vida.
Y sabré ser alegre y apasionado
y tierno,
y flexible y amante...
Y amasaremos juntos
al alba, cara al cielo,
cuando el canto del gallo
sea cumplida promesa
de desbordante júbilo,
el humano amor nuestro
de cada día.

 

Pedro Javier Martínez 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Libros reseñados en abril de 2026

 

Durante el mes de abril se comentaron cuatro libros: Eso que tú me das, de Susi Rosa Egea; Regreso a Dunkerque, de Pascal Buniet; Versos envenenados. El primer caso del inspector Vivas, de Francisco Javier Illán Vivas; y Melodías de la memoria, de Óscar Fernández García.

Todos superaron con creces las mil lecturas por parte de nuestros lectores. Muchas gracias. 

martes, 5 de mayo de 2026

El centinela, de M.D. Álvarez


 

El viejo faro de piedra se alzaba como un centinela solitario frente a la furia del Atlántico. Durante décadas, su luz giratoria fue el único latido de esperanza en la negrura absoluta, guiando a los barcos lejos de los afilados arrecifes que acechaban bajo la espuma.

Aquella noche, la luz parpadeó de forma extraña. El farero, un hombre recio, ajustó la lente justo a tiempo para ver cómo una pequeña embarcación se aproximaba peligrosamente a la fila dentada de los arrecifes y hizo sonar la sirena para que variaran el rumbo.

La embarcación viró justo a tiempo. Aquel impresionante faro había salvado la vida de mi padre, el capitán de aquel pequeño pesquero que regresaba a casa con su amor.

M. D. Álvarez

viernes, 1 de mayo de 2026

Los ríos nunca miran atrás, de José Luis Monroy Antón (Reseña nº 1148)

 


 

José Luis Monroy Antón
Los ríos nunca miran atrás
Editorial Nazarí, 2026

Hay novelas cuya trama te sorprende desde el primer momento. A mí, esta, me creó ciertas dudas respecto a lo que iba a encontrar, ya que desde el primer momento el asesino se nos muestra en toda su violencia, con todo lujo de detalles.

Y eso ocurre en un pequeño pueblo de la provincia de Cáceres, No, no penséis que era algo como Puerto Hurraco. Nada que ver, era la disección de un presunto maltratador-violador a manos de su verdugo, que en ningún momento sabemos de quien se trata.

Después nos sorprenderá dejando un paquete, con los ojos del ajusticiado, a la atención de Eliseo Redondo, guardia civil del tranquilo pueblo a orillas del Tajo.

Ahí comienza la búsqueda del cadáver, pero también del asesino. Y el puesto de la Guardia Civil solo cuenta con dos efectivos fijos y uno recién llegado... hasta que la aparición de un segundo cadáver, igualmente con mensaje para el mismo guardia civil, Eliseo Redondo, hace que la comandancia envíe un refuerzo, quien resulta ser una persona que tenía viejas cuentas pendientes con el citado Eliseo Redondo.

Así, el autor nos irá complicando la trama hasta que alcanza importantes estructuras del poder de la Junta de Extremadura y de asociaciones que se suponen viven para proteger a personas, y no al revés.

Es una historia tan imaginaria que en la España de 2026 parece real como la vida misma.

Y el asesino, o asesina, os dejará atónitos al final de la trama.

Francisco Javier Illán Vivas

jueves, 30 de abril de 2026

Otoño de esperanza, de Óscar Fernández García


 

 

Otoño de esperanza

El otoño gris cansando
repartía hojas al viento
sin sentido aparente,
memoria de otro tiempo.
Octubre de oscura sombra
y triste color incierto
que lloraba generoso
sobre los campos sedientos.
Esa bruma de noviembre
oculta el azul del cielo
y nos cubre de rocío,
escarcha que es de hielo.
Al fin nos trajo futuro
diciembre de sol sincero,
entregado, luminoso,
dos vidas y un solo acento.
Ese otoño de esperanza
trajo otros inviernos nuevos,
nuevas blancas primaveras,
veranos de amor eterno.

Óscar Fernández García 

miércoles, 29 de abril de 2026

Segundo programa de Protagonistas: Irelfaustina Bermejo

 

 

Francisco Javier Illán Vivas entrevistó, el pasado enero, a su segunda invitada en Canal Molina Fibra, dentro del espacio Protagonistas.

Son entrevistas lejos de la actualidad literaria del día a día, profundas, personales, para conocer al autor o autora que en cada programa le acompañan, por eso lo suele subtitular Desnudando al autor

La segunda invitada fue la escritora Irelfaustina Bermejo.

Si os gusta, no dudéis en seguir Canal Molina Fibra, el canal de youtube y dadle al Me Gusta.

martes, 28 de abril de 2026

El trébol rojo, de M.D. Álvarez

 


Lo que casi nadie conoce del trébol rojo es una historia fascinante de las antiguas leyendas irlandesas. 

Se cuenta que un buen día, el bondadoso dios Dagda, viendo la mala suerte de su pueblo, separó unos cuantos plantíos de tréboles y los modificó, dando a unos la capacidad de producir tréboles de cuatro hojas, a otros muchos los mantuvo con los tradicionales tréboles de tres hojas, pero a unos cuantos les concedió la facultad de lucir un tono entre rojo y rosado y les proporcionó una quinta hoja. 

Al agraciado que encontrara uno de aquellos magníficos tréboles, le otorgaría la gracia de no padecer hambre y tendría la fortuna asegurada. 

Y he de deciros que yo hallé un hermoso trébol de cinco hojas y, a raíz de ese hallazgo, mis musas me encontraron y ya no me abandonarán jamás.

M. D. Álvarez

sábado, 25 de abril de 2026

Melodías de la memoria. de Óscar Fernández García (Reseña nº 1147)

 


 

Óscar Fernández García
Melodías de la memoria
Aliar Ediciones, 2024

Conocí a Óscar Fernández en Alcalá de Henares, cuando le escuché recitar en un IV encuentro literario gallego-castellano organizado por la Asociación Galega Corredor de Henares y la Asociación Verso Abierto, pero en aquella ocasión no charlamos.

Tuvimos que volver a coincidir en Torrevieja, en su Feria del Libro, para charlar sobre poesía, sobre libros, sobre lectores y sobre aquél encuentro que nos llevó a ambos a Alcalá de Henares.

Me hice con este poemario, que gira alrededor de la memoria, pero también de la experiencia, de las cosas vividas por el propio autor.

Cincuenta poemas en métrica clásica, lo que nos dicen que Óscar Fernández García es un poeta de otro tiempo, cuando la poesía se escribía con la cabeza y con el corazón. No es fácil hacerlo, pero a quien tiene un bagaje cultural como el del autor que nos ocupa, le es muy fácil encontrar esa métrica y esa rima que no rechine en los oídos.

Ya en el prólogo, Epifanio Quirós Tejado nos adelanta lo que vamos a encontrarnos, nos avisa de que si no fuese por el empeño del autor en mantener las formas clásicas, nos habríamos perdido un maravilloso mundo, en sus mismas palabras.

Destaca el simbolismo que el autor utiliza con la precisión que un cirujano lo hace con el bisturí. Un breve poemario, como deben ser, para disfrute de los ojos y de los sentidos.

Francisco Javier Illán Vivas 

viernes, 24 de abril de 2026

Ojos verdes, pelo blanco, de María Teresa Fandiño Pérez


 

O
JOS VERDES, PELO BLANCO


Dormido el bosque, enamora.

Arrumacos y murmullos

entre abedules y arrullos

cuando apagan la farola.

Suena en el Sar una viola,

o tal vez un violoncelo.

Nubes grises en el cielo,

la bruma, fría y traidora,

cubre amantes a la aurora

cubre lobos en el suelo.

.

Blanco y viejo el lobo, en verde

fija su mirada en ella

y sueña que la degüella,

corre la cierva, se pierde.

Pelea el ciervo, le muerde,

clava el lobo la dentada.

Lobo oculto en la vaguada,

tropelías,  atropello,

ensangrentado su cuello

la noche nace asustada.

 

©María Teresa Fandiño Pérez

jueves, 23 de abril de 2026

Libros reseñados en marzo de 2026


 

Lupo y el naranlinero, de Manuela Martínez Ortíz; Tiempos baldíos, de José Siles y Matar por unas piernas, de Carlos Miranda.

Todos superaron las 1.200 lecturas.

martes, 21 de abril de 2026

El arce rojo, de M.D. Álvarez

 


El arce rojo no siempre fue rojo; en un principio, era de color verde esmeralda. Según cuentan antiguas leyendas, un dios lo tiñó de rojo con su sangre vertida por amor a una joven doncella. Su amor no era posible, ya que era mal visto por los pueblerinos y los otros dioses, pero aquello no los amilanó; es más, les dio fuerzas para continuar su idilio.

Hasta que un día, bajo aquel simple arce, la encontró muerta. Su dolor fue tan grande y aterrador que los demás dioses se apartaron de él. Sin embargo, él no buscaba venganza, solo homenajear su amor. Así que vertió su divina sangre sobre aquel arce común, que se tiñó de un rojo prístino y lo que antes fue verde esmeralda se transformó en rojo sangre por el amor perdido.

M. D. Álvarez

sábado, 18 de abril de 2026

Versos envenenados. El primer caso del inspector Vivas, de Francisco Javier Illán Vivas (Reseña nº 1146)

 


Francisco Javier Illán Vivas
Versos envenenados. El primer caso del inspector Vivas
AESC Editores, 2026 

Hay novelas que se leen por su trama, otras por sus personajes, y algunas —las menos— por la incomodidad que dejan en el lector. Versos envenenados. El primer caso del inspector Vivas pertenece a esta última categoría: una obra que no busca agradar, sino inquietar, erosionar certezas y obligar a mirar donde no apetece.

Desde sus primeras páginas, la novela establece un clima emocional denso, casi opresivo. No hay concesiones al lector: la voz narrativa es introspectiva, fragmentada en ocasiones, profundamente marcada por la culpa, el deseo y la memoria. Esa elección no es gratuita; al contrario, es la puerta de entrada a un universo donde lo íntimo y lo criminal se entrelazan hasta volverse indistinguibles.

El eje de la historia gira en torno a una serie de muertes aparentemente inconexas que, poco a poco, revelan un patrón perturbador. Sin embargo, reducir la novela a su componente policial sería un error. Aquí la investigación es casi un pretexto: lo verdaderamente importante es el mapa emocional que se despliega alrededor de los personajes, especialmente en torno a Carmen, figura central cuya construcción es uno de los mayores aciertos del libro.

Carmen no es un personaje fácil ni cómodo. Tampoco pretende serlo. Su complejidad radica en la convivencia de opuestos: fragilidad y control, deseo y cálculo, ternura y una pulsión oscura que nunca termina de explicarse del todo. El autor evita juzgarla explícitamente, y esa ambigüedad resulta clave: es el lector quien debe posicionarse, quien decide hasta dónde comprende o rechaza sus actos.

Frente a ella, Isco Vivas funciona como contrapunto. No es el típico investigador brillante e infalible; al contrario, arrastra sus propias contradicciones, sus zonas de sombra, sus errores. Su mirada está condicionada por lo emocional, lo que introduce una tensión constante entre lo profesional y lo personal. Esta humanización del personaje aporta verosimilitud y, sobre todo, profundidad: no estamos ante un juego de ingenio, sino ante un conflicto moral.

Uno de los aspectos más destacables de la novela es su uso de la literatura dentro de la propia literatura. La presencia constante de la poesía no es ornamental: actúa como hilo conductor, como código simbólico e incluso como elemento narrativo clave. Los poemas no solo acompañan la acción, sino que la anticipan, la explican o la distorsionan. Esta integración está bien medida y aporta una capa adicional de lectura que enriquece el conjunto.

En cuanto al estilo, se percibe una clara voluntad de contención. El lenguaje es preciso, sin excesos, con una tendencia a la frase limpia que, sin embargo, no renuncia a la carga poética cuando la escena lo exige. Hay pasajes de gran intensidad emocional resueltos con economía de medios, lo que aumenta su impacto. Especialmente logrados están los momentos de introspección, donde el ritmo se ralentiza y el lector queda atrapado en la mente del personaje.

La estructura también merece mención. La fragmentación en bloques, algunos en primera persona y otros desde una perspectiva más externa, genera un efecto de mosaico. No todo se ofrece de forma lineal ni inmediata; hay vacíos, silencios, zonas que se completan más adelante. Esta estrategia exige una lectura activa, pero recompensa con una sensación de coherencia cuando las piezas encajan.

El tramo final es, probablemente, lo más arriesgado de la novela. La tensión acumulada estalla en una secuencia que combina lo físico con lo psicológico, lo explícito con lo simbólico. No es un desenlace complaciente ni tranquilizador. Al contrario, deja un poso incómodo, casi áspero, que obliga a replantear lo leído. Esa incomodidad es, en última instancia, una de las mayores virtudes del libro.

Cabe destacar también el tratamiento del deseo, que se aleja de clichés habituales. Aquí no es un elemento romántico ni idealizado, sino una fuerza ambigua, a veces destructiva, que condiciona decisiones y relaciones. Este enfoque aporta realismo y refuerza la sensación de que los personajes actúan movidos por impulsos que no siempre comprenden.

En conjunto, Versos envenenados. El primer caso de Isco Vivas es una novela que juega en varios niveles: como relato criminal, como estudio de personajes y como exploración de los límites entre amor, posesión y violencia. No es una lectura ligera ni busca serlo. Exige atención, cierta disposición a la incomodidad y una lectura que vaya más allá de la superficie.

No todos los lectores conectarán con su propuesta, pero quienes entren en su lógica encontrarán una obra sólida, coherente y, sobre todo, valiente en sus decisiones narrativas.

Una novela que no se limita a contar una historia, sino que deja una huella. Y eso, en un panorama saturado de fórmulas previsibles, ya es mucho decir.

Salvador Vivancos Manzano

jueves, 16 de abril de 2026

Libros reseñados en el mes de febrero 2026: Estadísticas

 

 

En febrero de 2026 se publicaron las reseñas de Panocho's Metal, de Jesús Cánovas Martínez, con 1145 lecturas; de El eco de Cobain, de Javier Hernández Velázquez, con 1131 lecturas; y de Sara, ¿qué prefieres: más o menos?, de Sara Ortuño Martínez, con 1153 lecturas.

miércoles, 15 de abril de 2026

Protagonistas, de Canal Molina Fibra, desde diciembre tiene nueva sección

Francisco Javier Illán Vivas entrevista, desde diciembre pasado, a escritoras y escritores molinenses, preferiblemente, en Canal Molina Fibra, dentro del espacio Protagonistas.

Son entrevistas lejos de la actualidad literaria del día a día, profundas, personales, para conocer al autor o autora que en cada programa le acompañan, por eso lo suele subtitular Desnudando al autor. 

La primera invitada fue la escritora Désirée Dorado.

Si os gusta, no dudéis en seguir Canal Molina Fibra, el canal de youtube y dadle al Me Gusta. 

martes, 14 de abril de 2026

Héctor y la errante, de M.D. Álvarez

 


Nadie pudo recordar el orden correcto de las cosas ni por qué se había trastocado todo. La caída de aquella estrella había acelerado la destrucción.

Los cielos se abrieron, la tierra tembló y el único que podría resolver ese cataclismo ya no estaba entre nosotros; había desaparecido dos años antes de que aquella errante fuera detectada.

Estábamos solos ante un final anunciado. Los ricos se ocultaron en sus búnkeres, pero de nada sirvió; el lucero vagabundo destruyó nuestro planeta.

¡Oh, no! ¿Qué es eso? Una figura se recorta a contraluz, extiende su mano y comienza a empujar. Primero no ocurrió nada, pero al cabo de quince minutos la errante comenzó a retroceder; él había regresado una vez más de su retiro para salvar la joya celeste. 

Héctor siempre tuvo una especial debilidad por su planeta azul. Lo poco que recordaba de su madre era el amor que le había inculcado hacia la Tierra. Por eso, cuando oyó su lamento, acudió desde los confines del universo conocido para desviar aquella errante.

Él se encargaría de restablecer el orden lógico de las cosas.

M. D. Álvarez 

viernes, 10 de abril de 2026

Regreso a Dunkerque, de Pascal Buniet (Reseña nº 1145)

 


Pascal Buniet
Regreso a Dunkerque
M.A.R. Editor, mayo 2025

Con el mundo nuevamente en guerra, si es que alguna vez ha dejado de estarlo, y no ya la de Ucrania, que parece a nadie importarle que lleven cuatro años bajo las bombas rusas, me dispuse a leer la novela más reciente de Pascal Buniet, con quien tengo el honor de sentirme su amigo.

También podría decir que he leído casi todo lo que ha publicado, desde hace años, bastantes, cuando me remitió una novela.

En la obra que nos ocupa nos desplazamos a Dunkerque, en dos momentos de la historia: 1944 y 2024. No sé si las nuevas generaciones saben que en esta ciudad francesa se produjo la evacuación de más de 300.000 soldados aliados, rodeados por el ejército de la Alemania nazionalsocialista que, en aquellos momentos, dominaba el tablero de la guerra en Europa.

Eso fue el 26 de mayo de 1940. Pero Jean Paul regresa a la ciudad en 2024. Su madre ha muerto, él no acudió al entierro, y ahora una carta de su padre, pidiéndole que acuda, le hace volver a donde no deseaba.

El autor nos describe la tensa relación entre él y su padre, mientras va mezclando acontecimientos de aquellos años en que Dunkerque permaneció bajo la bota nazi durante casi cinco años.

Una excelente novela, donde el lector irá descubriendo la verdadera historia de ese hombre autoritario y seco, a la misma vez que lo hace Jean Paul, ignorante de quien era su padre y de las extrañas circunstancias de la muerte de su madre.

Una novela sobrecogedora, que deberían leer los europeos que tan felices viven en un mundo en guerra.

Francisco Javier Illán Vivas