Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 14 de abril de 2026

Héctor y la errante, de M.D. Álvarez

 


Nadie pudo recordar el orden correcto de las cosas ni por qué se había trastocado todo. La caída de aquella estrella había acelerado la destrucción.

Los cielos se abrieron, la tierra tembló y el único que podría resolver ese cataclismo ya no estaba entre nosotros; había desaparecido dos años antes de que aquella errante fuera detectada.

Estábamos solos ante un final anunciado. Los ricos se ocultaron en sus búnkeres, pero de nada sirvió; el lucero vagabundo destruyó nuestro planeta.

¡Oh, no! ¿Qué es eso? Una figura se recorta a contraluz, extiende su mano y comienza a empujar. Primero no ocurrió nada, pero al cabo de quince minutos la errante comenzó a retroceder; él había regresado una vez más de su retiro para salvar la joya celeste. 

Héctor siempre tuvo una especial debilidad por su planeta azul. Lo poco que recordaba de su madre era el amor que le había inculcado hacia la Tierra. Por eso, cuando oyó su lamento, acudió desde los confines del universo conocido para desviar aquella errante.

Él se encargaría de restablecer el orden lógico de las cosas.

M. D. Álvarez 

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