Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 14 de julio de 2026

El niño del árbol de Júpiter, de M.D. Álvarez

 


Lo depositaron en una pequeña canastilla que colgaron de una de las ramas de un frondoso y majestuoso árbol de Júpiter. El chiquitín apenas contaba con un mes de vida, pero sobre él pesaba una gran maldición. 

Sus amados padres no tuvieron el valor de matarlo, pues sus dulces ojitos azules los miraban con amor y ternura. No conocía las causas de tal abandono, pero jamás los culpó; no emitió ningún llanto.

Fue encontrado por una gran osa a la que llamaremos Arkoúda que, con sus aterradoras zarpas, lo descolgó con mimo. Algo en aquellos dulces ojillos azules la cautivó; había perdido a su osezno y amamantó a aquel pequeño benjamín, lo adoptó y fue la madre más protectora y amorosa de la región. Creció rápido, fuerte y agreste, pero nunca perdió su mirada de inocencia.

Cuando cumplió la mayoría de edad, la maldición se hizo presente. Arkoúda se dio cuenta de que su joven cachorro tenía un linaje licantrópico, pero su fuerza de voluntad logró dominar a su furibundo lobo. 

Él comprendió que, si no lo hubieran abandonado, no habría sobrevivido. Y deseo visitar a sus padres. Arkoúda había conservado la canastilla y la manita donde aquel dulce querubín fue envuelto; todavía conservaba el aro de su amada madre, jazmines y lavanda.

Una noche en la que cazaba junto a su madre, Arkoúda, él percibió aquel agradable aroma. Ella no trató de retenerlo; es más, le animó a seguirlo y conocer a sus padres. Sabía que su joven cachorro retornaría junto a ella, pues no conocía otro mundo que no fuera el amoroso bosque y las criaturas que en él poblaban.

M. D. Álvarez

viernes, 10 de julio de 2026

Vanitas vanitatis, de Antonio Pergar (Reseña nº 1158)

 


 

Antonio PerGar
Vanitas Vanitatis
Amazon, marzo 2023

Vanitas vanitatis, o más exactamente Vanitas vanitatum, traducido como vanidad de vanidades, no se refiere al orgullo o la soberbia, sino que en su sentido original alude a la vacuidad, futilidad e insignificancia de los placeres y bienes terrenales frente a la certeza de la muerte.

Ya nos lo dice el autor en la página 0: todos los escritos incluidos en este libro son posteriores a una curva que giró por completo mi vida, plasmados en un sentimiento eviterno que tiene principio, pero no final.

Conocí al autor gracias al programa que presento en Protagonistas, de Canal Molina Fibra, cuando le tuve como invitado y hablamos de la vida, de la muerte, de lo humano y de lo divino. Me contó que todo comenzó en diciembre de 2017.

Sufrió un accidente, por eso le dedica los textos, además a muchas personas que le ayudaron, que estuvieron con él, a sus neuronas "por no abandonarme pese a no haber sido capaz de protegerlas con un casco" y a la muerte "por no querer poder conmigo".

Creo que estas líneas anteriores, con sus palabras originales, os darán una idea de lo que representa esta Vanidad de Vanidades,  o más exactamente, vanitas vanitatum et omnia vanitas.

Podéis encontrar el libro en Amazon, arriba, en el título, tenéis el enlace.

Francisco Javier Illán Vivas 

martes, 7 de julio de 2026

Hermes y el gordolobo, de M.D. Álvarez

 


Otro origen de una de las plantas más increíbles que he visto en mi vida es el gordolobo o verbascum thapsus. Sus orígenes se pierden en los albores de la primera civilización, cuando los dioses poblaban este planeta y se servían de sus dones para protegerse. 

El gordolobo fue creado por Hermes a petición de su divino padre, Zeus, que temía los encantamientos de su regia esposa, la cual se servía de sortilegios para castigar a su mujeriego esposo por sus devaneos amorosos. 

Según cuentan las leyendas, Hermes entregó esta planta al divino Odiseo para protegerlo de los encantamientos de la hechicera Circe.

Se dice que Odiseo guardó el gordolobo como un tesoro sagrado, pues sabía que en sus hojas dormía la astucia divina capaz de doblegar cualquier hechizo antiguo. El hecho de que se encuentre en cualquier camino se debe a que las semillas fueron esparcidas por los caminos, ya que la bolsa donde tan magno héroe transportaba este tesoro tenía un pequeño agujero.  

M. D. Álvarez

viernes, 3 de julio de 2026

Muertes inocentes, de Guillermina Sánchez Oró (Reseña nº 1157)

 


Guillermina Sánchez Oró
Muertes inocentes
Dokusou Ediciones, octubre de 2025

 Normalmente escribimos sobre aquello que vivimos, pero hay veces en que los libros son algo más, son algo personal, que forma parte no ya de lo que vivimos, sino de lo que hemos vivido.

Y estamos ante uno de esos libros. Quienes tenemos la suerte de conocer a Guillermina, y no solo de conocerla, sino de gozar de su amistad, hemos oído más de una vez una historia relacionada con su familia, no ya la que nos narró en su anterior novela, Voces rotas, que también, sino sobre aspectos de su vida mucho más cercanos.

En la presente obra nos narra la historia de una persona violenta, psicópatica, a la que llama Ginés, pero también de las personas que sufrieron sus acciones. Destacan dos de ellos: África, con quien tuvo una relación; y Ramón, el amigo de la infancia.

Ginés, un superviviente por encima del bien y del mal, sobre todo del mal, no duda en cometer asesinatos, traiciones a quienes confían en él, y vivir en una continua huida de la justicia, a la que le es difícil adelantarse a sus acciones violentas.

Conoceremos también a otras personas que, mientras leía la novela, iba recordando las palabras de la autora, cuando nos contaba diferentes momentos de la vida de un familiar muy cercano que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino del tal Ginés. Sí, esta novela me ha parecido muy personal de Guillermina, muy profunda y que seguro ella necesitaba sacarla a la luz para, probablemente, descargar parte de la carga con la que ha vivido casi toda su vida.

Hay otro personaje fundamental en la trama, Miguel Buscapruebas, un detective que jugará un papel importantísimo en la captura de Ginés y, más aún, en el apoyo psicológico y personal a las víctimas de sus crímenes. 

Ha creado la autora un detective que probablemente lo leamos más veces en el futuro, una vez cerrada la historia de Ginés, un hombre capaz de todo por sobrevivir.

Francisco Javier Illán Vivas 

 

jueves, 2 de julio de 2026

Libros reseñados en junio de 2026


 

Durante el mes de junio se comentaron cuatro libros, todos con un importante seguimiento: 10 años de guerra, de Pedro González Núñez; Crimen en el Paraíso salado, de Francisco Javier Illán Vivas; Poesía completa, de Francisco Javier Illán Vivas; y Los días largos, de Teresa Galeote Dalama.