Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 20 de junio de 2024

El diezmo, por M.D. Álvarez


 




De allí nadie volvía, y si lograba salir de aquel oscuro agujero, sus ojos antes llenos de vida ahora se encontraban sumidos en la desesperación. 

Lo que vieron en el umbral de las sombras los aterrorizó de forma brutal y salvaje. Por eso, los que hallaban la salida reflejaban en sus ojos vidriosos las condiciones de aquel pozo sin fondo al que habían sido desterrados por sus crímenes.

Los pocos que sobrevivían al enclave inhóspito de aquella mina nunca volvían a ser los mismos. 

La criatura inhumana que los esperaba abajo exigía su diezmo, y si no cumplías, se llevaría tu vida.

M.D. Álvarez

sábado, 15 de junio de 2024

Hijas de Ilión I: El reencuentro, de Mar Carrillo (Reseña nº 1068)

 


Mar Carrillo
Hijas de Ilión I, el reencuentro
MC Edición independiente, 2023

Mar Carrillo ha iniciado una saga en la cual desea darnos a conocer a dos mujeres que tuvieron una importancia clave en el desenlace final de la Guerra de Troya, pues la suerte de una iba acompañada a la de la otra.

Nos estamos refiriendo a Briseida, aquí llamada Hipodamía, y a Criseida, llamada aquí Astínome, y cuya suerte provocó la cólera del mas grande guerrero del bando griego: Aquiles.

¿Hubiese reaccionado Aquiles como lo hizo si no hubiese tenido que entregar a Briseida a Agamenón, que la reclamó como compensación a que él tuvo que deshacerse de Criseida? Mar Carrillo nos narra el antes y el después de estas dos mujeres que estuvieron unidas desde la más temprana edad para acabar siendo moneda de cambio de los hombres más poderosos del Mediterráneo en tiempos donde la historia y la leyenda se confunden.

Las mujeres, que en la guerra, son meras espectadoras -así se lo hace saber Agamenón a su amante- pueden sufrir daños colaterales, pero no son el centro de la batalla, aunque sí el centro de esos terribles daños colaterales.

Narrado como ella ya nos tiene acostumbrados, pues esta es la tercera vez que se asoma a los no tan escarpados Acantilados de papel, la saga nos descubre, desde las perspectiva de dos mujeres, aquella interminable guerra por el poder en los mares y en el comercio internacional de la época, y que tuvo como excusa el rapto de Helena.

Francisco Javier Illán Vivas

jueves, 13 de junio de 2024

Coraza de Guia Inteligente (C.G.I) , de M.D. Álvarez


 

En los rincones secretos de la ciudad, donde las luces parpadean y las sombras se alargan, vive Héctor, un joven con un don incontrolable. A sus 18 años, su fuerza es descomunal, pero también peligrosa. No importa cuánto medite o cuánto se concentre, no puede moderarla.


Su mente,  sin embargo, es un prodigio. Capta los sonidos del mundo como una sinfonía de secretos. Pero esa misma mente lo atormenta. Las voces, los gritos, los susurros: todos se entrelazan en su cabeza, amenazando con desgarrar su cordura.

La encrucijada se cierne sobre él. ¿Cómo controlar su poder sin perder la razón? Héctor se sumerge en libros antiguos, busca respuestas en las estrellas y medita bajo la luna. Pero la fuerza sigue fluyendo, amenazando con romper todo a su paso.

Entonces, una idea germina en su mente: un dispositivo. Un diminuto artefacto que canalizará su energía, como un río contenido por presas. Héctor se sumerge en su taller, soldando circuitos y escribiendo algoritmos. El dispositivo se implanta en su cerebro, conectando su mente con la tecnología.

El profesor, un hombre sabio y misterioso, supervisa la operación. Los padres de Héctor lo dejaron al cuidado de este enigmático mentor. ¿Qué secretos oculta? ¿Qué precio pagará Héctor por su ayuda?

El dispositivo se activa. Héctor siente la corriente de poder,  Su fuerza sigue intacta, pero puede modularla. Levanta un automóvil sin aplastarlo. Controla los elementos: el fuego danza en sus manos, el viento obedece a su voluntad.

Héctor tiene el poder de conectar y desconectar su dispositivo según su voluntad. Esa capacidad le otorga un control preciso sobre sus habilidades sin sacrificar su autonomía. Es un equilibrio delicado, pero esencial para mantener su humanidad mientras se enfrenta a los desafíos que le esperan.

En su camino, Héctor aprenderá que el verdadero poder no radica solo en la fuerza física, sino también en la sabiduría para usarla con responsabilidad. Su interfaz interno será su guía, pero su corazón será su brújula.

M D Álvarez

lunes, 10 de junio de 2024

Calle 52 historias y jazz, de Miguel García Urbani (Reseña nº 1067)


 

Miguel García Urbani
Calle 52 historias y jazz
Círculo Rojo, agosto 2019

No he podido evitar recordar la despedida que durante años y años me acompañó al final de cada programa "Besos, abrazos y carantoñas múltiples", de Cifu. Porque en España hablar de jazz era hablar de Cifu, de Juan Claudio Cifuentes Benito, al que tuve la suerte de conocer en aquellos tiempos en que nadie tenía móvil. ¡Y menos smarthphone!

Por tanto la lectura de esta obra, ilustrada por Luis Scafati, me ha traído enormes recuerdos, y más que eso, enormes músicas de nombres que he conocido durante tantísimos años.

Porque García Urbani acompaña las historias que nos narra a lo largo del libro con música. Como él escribe al principio, una música, una búsqueda que le ha llevado durante 20 años en el programa que dirige.

No voy a relacionar los nombres que aparecen en sus páginas, pues ocuparían varios espacios que deseo darle a las reseñas de libros que leo, porque un programa que sigue vivo desde 2001 da para varias páginas.

También he tenido la suerte de conocer al autor personalmente, en un evento literario en Alicante y sí, en esta ocasión llevábamos todos teléfonos inteligentes y quedan para el recuerdo muchas fotografías.

Y, por supuesto, este libro, que se queda aquí, en el rincón de los buenos libros, para regresar a él y a su magia cuando la vida nos lo ponga difícil.

Acercaros a él y a sus historias y a su música que, como os digo, la tenéis en una lista de spotify en la página 9.

Francisco Javier Illán Vivas

jueves, 6 de junio de 2024

La isla paradisíaca, de M.D. Álvarez



En medio del océano de aguas ancestrales se encontraba oculta, tras una niebla perpetua y circundada por farallones, una preciosa isla paradisíaca cuajada de vegetación impenetrable. 

Habitada por primigenias criaturas de singular belleza emparejadas de por vida por el creador de continentes, Héctor llegó a la isla de forma accidental. No podía dejar de ser atraído hacia el centro de la enigmática isla, era como si le estuviera llamando.

Fue avanzando inexorablemente, apartando la vegetación salvaje que trataba de detenerlo sin conseguirlo. 

Por fin, alcanzó el centro de la preciosa isla: una pequeña laguna de aguas cristalinas que le invitaban a sumergirse en ella. 

Sabía que algo lo observaba bajo las aguas, no se zambulló, esperó a que apareciera la criatura que lo había estado llamando. Era un apabullante espécimen de dragón acuático. Por fin mediría sus fuerzas con un contrincante digno.

La lucha fue ardua y salvaje, pero Héctor no quiso matar al dragón, que solo defendía su isla. Decidió perdonarle la vida para que cuidara de las criaturas que habitaban la isla.

Héctor, con el corazón aún acelerado por la intensa lucha, observó al dragón acuático mientras se sumergía en las aguas cristalinas. El majestuoso ser se sumergió con una reverencia, como si reconociera la nobleza de Héctor al perdonarle la vida.

La isla pareció cobrar vida a su alrededor. Las criaturas primigenias, antes esquivas y cautelosas, se acercaron a él. Sus ojos brillaban con gratitud y respeto. Héctor sabía que había alterado el equilibrio de la isla al enfrentarse al dragón, pero también había ganado su confianza.

Sin embargo, Héctor se encontraba ante un dilema. Se debía al mundo exterior y a sus habitantes, pero ahora también se debía a los moradores de la isla. ¿Qué debía hacer? Se decidió por mantener la niebla eterna para que ningún ser humano alterara el ecosistema de tan bella isla. Debía abandonar a sus nuevos amigos. Sabía que su llegada había alterado el leve equilibrio de la naturaleza y solo se podía restaurar si abandonaba la mágica isla. El dragón comprendió la naturaleza de su decisión y dejó partir al héroe.

M. D.  Álvarez