Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 22 de septiembre de 2026

Elixir immortalitatis, de M.D. Álvarez

 


El viaje casi había concluido, su búsqueda tocaba a su fin. Bajo sus pies se encontraba la única muestra de Elixir immortalitatis, una planta que crecía en la oscuridad perpetua de la única tumba a la que todavía no habían saqueado. Me estoy refiriendo al mausoleo subterráneo de Khumblor, el primer emperador de los Uhtik y consorte de la diosa de la procreación, Sihamls.

Ahora solo faltaba encontrar la entrada a tan majestuoso mausoleo, pues los historiadores lo habían descrito como la octava maravilla del mundo. La tumba descansaba sobre una colina rodeada de un lago de mercurio, rodeado a su vez por murallas de jade, oro, plata, ópalo, y así hasta 8 murallas alrededor de la tumba.. Bueno, a lo que íbamos, yo buscaba el elixir immortalitatis y parece que crecía a los pies de la tumba.

Fui atravesando muralla tras muralla hasta llegar a la laguna de mercurio. Había sido precavido al conseguir el mitológico barco de Frohun, Rhenhental, hecho de finas planchas de hierto, que por arte de magia se pliega hasta alcanzar el tamaño de una cartera. Lo eché a la laguna de mercurio y se mantuvo a flote, surqué las aguas del lago hasta el comuna del medio. 

Al pie de la entrada al templete crecía un plantío de pequeñas plantitas de color azul turquesa, de cuyas ramas crecían unas pequeñas bayas de color fucsia. Cogí una de aquellas diminutas bayas que crecían casi en la oscuridad, me hice con 12 bayas y me dispuse a regresar. 

No necesitaba saquear la magnificencia de la cultura uhtik. Debía salir sin romper el encanto de una tumba virgen. Dejaría descansar a Khumblor y sus enigmáticos misterios. Yo había conseguido lo que había ido a buscar. Tenía en mi poder el elixir immortalitatis.

Continuará...

M. D. Álvarez

sábado, 19 de septiembre de 2026

Crimen en el paraíso salado, de Francisco Javier Illán Vivas (Reseña nº 1154 bis)

 


«Crimen en el paraíso salado»: un thriller con sabor a Mar Menor

Francisco Javier Illán Vivas firma en Crimen en el paraíso salado una novela negra que empieza como no podía ser de otra manera en este género: con un cadáver en la playa. Concretamente, en las dunas de la Torre Derribada, en San Pedro del Pinatar, donde un veraneante madrugador se topa con un cuerpo desnudo, sin señales de violencia y con un extraño detalle que convertirá el caso en mucho más que una muerte natural: un poema, enrollado como un canuto, escondido en el cuerpo de la víctima.

A partir de ahí, la novela despliega una investigación conducida por Isco Vivas, inspector de policía medio retirado y por su antiguo compañero, el inspector José Puche, en un tira y afloja de complicidad y reproches que recuerda al mejor buddy movie policiaco. Pronto queda claro que no se trata de un caso aislado: hay un patrón, una firma, y alguien que parece conocer a Isco mejor de lo que a él le gustaría.

Un paraíso con mucho carácter propio

Si algo distingue a esta novela dentro del género negro español es su relación casi devota con el territorio. San Pedro del Pinatar, sus playas, sus salinas, sus restaurantes de toda la vida, no son un decorado de cartón piedra: son casi un personaje más. Illán Vivas se recrea —a veces literalmente, plato a plato— en la gastronomía local, en el paseo de Quintín, en los rincones que solo conoce quien ha caminado esas calles muchas veces. Para el lector que conozca la zona, esto es un regalo: un mapa sentimental convertido en escenario de crimen. Para el que no la conozca, funciona igualmente como una invitación turística con sangre de por medio.

Voces que se cruzan

La novela alterna con soltura el punto de vista: un narrador omnisciente que sigue a policías y sospechosos, los capítulos en primera persona de Isco, y —lo más inquietante del libro— los fragmentos íntimos de la asesina, escritos como una suerte de diario nocturno. Es en estas páginas donde la prosa se afila y gana en tensión: la frialdad calculadora de quien envenena "con dulzura" y deja tras de sí un poema como firma, es de lo mejor que ofrece el libro. El contraste entre esa voz gélida y el tono más cálido y costumbrista del resto de la narración es, de hecho, uno de los pulsos más interesantes de la novela.

Un misterio que sabe recompensar la paciencia

Crimen en el paraíso salado juega limpio con las reglas del whodunit: siembra sospechosas, tienta al lector con la resolución fácil y guarda un giro final que reconfigura todo lo leído. Sin destripar nada, digamos que el desenlace tiene ecos de Agatha Christie —el propio texto se permite citarla— y que el título cierra con un signo de interrogación que deja la puerta abierta a más de una lectura, o a una continuación.

Lo que se le puede pedir

Es un libro generoso, casi desbordante, y ese es también su mayor riesgo: las escenas de sobremesa, las descripciones gastronómicas y los paseos por la comarca, deliciosos en sí mismos, se repiten como estructura a lo largo de la trama y en ocasiones frenan el pulso justo cuando el misterio pide urgencia. Un lector que busque un thriller de ritmo trepidante puede encontrar aquí más pausas de las esperadas; quien disfrute de una novela negra con alma de crónica local y de sobremesa murciana, en cambio, estará en su salsa.

Veredicto

Una novela negra con vocación de guía sentimental de San Pedro del Pinatar y el Mar Menor, sostenida por un misterio bien planteado y una voz criminal genuinamente perturbadora. Ideal para quien busque un crimen con acento local, buena mesa de por medio y un giro final que justifica el viaje.

Para lectores de: novela negra costumbrista, misterio con ambientación mediterránea, thrillers con un componente de crónica social y política reciente.

martes, 15 de septiembre de 2026

Psíthyros, de M.D. Álvarez


 

Ya está aquí otra vez la corriente de aire. La juventud de ella la convertía en una ráfaga cálida, no como sus hermanos, que se habían convertido en tempestuosos huracanes y fieros tifones.

Ella era más dulce y delicada que ellos; así la originó su padre, el rey de los vientos, Eolo, quien había puesto especial cuidado en aquella sensible y susurrante corriente, que recibiría el sugerente nombre de Psíthyros. 

Fue concebida con la ninfa Egle del Anteparaíso, quien quiso conocer al padre de los vientos que asomaban a su reino. Al verlo tan encantador, quedó prendada de él; y tras una noche de pasión, nació la pequeña Psíthyros.

M. D. Álvarez

domingo, 13 de septiembre de 2026

El hueco bajo la piel, de Fernando Jimeno Martín (Reseña nº 1167)

 


Fernando Jimeno Martín
El hueco bajo la piel
Editorial Samarcanda, 2025

Había cruzado una línea. Una de la que no se vuelve igual. Una donde ya no importa si se sigue adelante, porque una parte de uno ya se quedó atrás, sin nombre, en una plaza vacía bajo la lluvia.

Me ha impactado esta obra. Al principio empecé a leerla como cualquier otro libro, pero página a página me fui dando cuenta lo que el autor nos estaba relatando y que reproduzco en el párrafo anterior, textual, de la página 27. 

Tal vez debía haberme dado cuenta en la dedicatoria que mi amigo me hacía al principio de la obra, pero para quienes hemos firmado cientos o miles de ejemplares en toda nuestra vida literaria, hay muchas veces que se ponen dedicatorias lo más de extrañas.

Pero aquí hay una historia personal de un amigo, al que tanto Toñy como yo le tenemos un gran afecto y siempre recordamos una agradable tarde en Madrid, en la Plaza Santa Ana, con otro buen amigo, Adolfo Caparrós.

Con toda crudeza nos narra su experiencia: sobrevivir tras un intento de suicidio. Si hay obras donde el autor se desnuda ante los lectores, esta es una de ellas, descarnada, sin tapujos, narrada en primera persona. Porque sobrevivir fue solo el comienzo.

Espero que encuentres algo que puedas implantar en tu vida. Gracias amigo por esas letras, lo encontré, sí.

Y a ti, desconocido lector de estos Acantilados de papel, busca el libro (en el título tienes enlace a Amazon), hazte con un ejemplar y acompaña al autor en su recomienzo.

Francisco Javier Illán Vivas 

jueves, 10 de septiembre de 2026

Libros reseñados en agosto de 2026

 

Cuatro libros hemos comentado durante el mes de agosto de 2026: Historias imposibles, de Miguel Ángel López, con 1182 lecturas; Espejo de monos alumbrados, de José Siles, con 1282 lecturas; De reyes y de reinas, de Luis Barberá, con 1263 lecturas; e Historias de África, de Cleopatra Smith, con 1324 lecturas.