Durante el mes de mayo la sección Libros en el Acantilado ha publicado cinco reseñas: Los ríos nunca miran atrás, de José Luis Monroy Antón, con 1146 lecturas; Este libro muerde, de Désirée Dorado, con 1440 lecturas; Un sitio donde estar a salvo, de Eduardo Quijano, con 1330 lecturas; Ciudades dde Europa, de Miguel Ángel de Rus, con 1420 lecturas; y El barco de Teseo, de Ginés Aniorte, con 1209 lecturas.
Acantilados de papel
jueves, 4 de junio de 2026
miércoles, 3 de junio de 2026
58100 lectores en el blog durante mayo de 2026
58100 lectores han visitado Acantilados de papel durante el mes de mayo, centrándose especialmente en las reseñas literarias, cuyas estadísticas publicaremos a partir de mañana.
martes, 2 de junio de 2026
Boca de dragón, de M.D. Álvarez
viernes, 29 de mayo de 2026
El barco de Teseo, de Ginés Aniorte (Reseña nº 1152)
Ginés Aniorte
El barco de Teseo
Renacimiento, 2022
En su momento se consideró a este poemario como el regreso a la poesía de Aniorte, tras una década sin publicar poesía, que no sin escribirla. Y escogió un título muy significativo. Era el regreso de un creador a su raíz, a la tierra que lo vio nacer y de la cual, en el fondo, un poeta nunca se marcha del todo. Aunque la vida, la docencia y los caminos literarios le hayan llevado al otro lado del Mediterráneo, donde hoy vive y trabaja, él está anclado con parte de su alma, si no toda, en Sangonera la Verde, en Murcia, en su tierra.
Como os digo, desconocidos lectores, el título es sugerente y profundamente simbólico: El barco de Teseo. Como muchos sabréis, seguro que mejor que este que lo es, evoca aquella célebre paradoja de la Antigüedad: si a un barco se le van sustituyendo, una a una, todas sus maderas gastadas por maderas nuevas hasta que no queda ninguna de las originales, ¿sigue siendo el mismo barco?
No he hablado con el autor de esto, pero llevado a la poesía de Aniorte, esta paradoja se convierte en una bellísima metáfora de la existencia humana. Es lo que yo he encontrado en el poema A modo de prólogo. Es un viaje a través de la identidad, del paso del tiempo y de la reconstrucción personal. No olvidemos tampoco que el poemario se publica al mismo tiempo que la obra dedicada a la muerte de su hermana, Angelina, que podéis leer aquí.
A lo largo de las páginas el autor nos invita a reflexionar sobre cómo nos transforman los años, las distancias, las pérdidas y las experiencias. Nuestras maderas cambian, nuestros paisajes cambian, pero hay una esencia, una memoria invisible que nos mantiene fieles a nosotros mismos.
Y si no, ¿qué nos queda?
Su poesía es una poesía de la claridad, de la línea limpia y de la confidencia. Un poemario para permanecer siendo quienes somos, aunque nos cambien cada célula de nuestra piel.
Francisco Javier Illán Vivas
martes, 26 de mayo de 2026
El rey de los caballos y su ofrenda. de M.D. Álvarez



