José Luis Monroy Antón
Los ríos nunca miran atrás
Editorial Nazarí, 2026
Hay novelas cuya trama te sorprende desde el primer momento. A mí, esta, me creó ciertas dudas respecto a lo que iba a encontrar, ya que desde el primer momento el asesino se nos muestra en toda su violencia, con todo lujo de detalles.
Y eso ocurre en un pequeño pueblo de la provincia de Cáceres, No, no penséis que era algo como Puerto Hurraco. Nada que ver, era la disección de un presunto maltratador-violador a manos de su verdugo, que en ningún momento sabemos de quien se trata.
Después nos sorprenderá dejando un paquete, con los ojos del ajusticiado, a la atención de Eliseo Redondo, guardia civil del tranquilo pueblo a orillas del Tajo.
Ahí comienza la búsqueda del cadáver, pero también del asesino. Y el puesto de la Guardia Civil solo cuenta con dos efectivos fijos y uno recién llegado... hasta que la aparición de un segundo cadáver, igualmente con mensaje para el mismo guardia civil, Eliseo Redondo, hace que la comandancia envíe un refuerzo, quien resulta ser una persona que tenía viejas cuentas pendientes con el citado Eliseo Redondo.
Así, el autor nos irá complicando la trama hasta que alcanza importantes estructuras del poder de la Junta de Extremadura y de asociaciones que se suponen viven para proteger a personas, y no al revés.
Es una historia tan imaginaria que en la España de 2026 parece real como la vida misma.
Y el asesino, o asesina, os dejará atónitos al final de la trama.
Francisco Javier Illán Vivas



