Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 28 de abril de 2026

El trébol rojo, de M.D. Álvarez

 


Lo que casi nadie conoce del trébol rojo es una historia fascinante de las antiguas leyendas irlandesas. 

Se cuenta que un buen día, el bondadoso dios Dagda, viendo la mala suerte de su pueblo, separó unos cuantos plantíos de tréboles y los modificó, dando a unos la capacidad de producir tréboles de cuatro hojas, a otros muchos los mantuvo con los tradicionales tréboles de tres hojas, pero a unos cuantos les concedió la facultad de lucir un tono entre rojo y rosado y les proporcionó una quinta hoja. 

Al agraciado que encontrara uno de aquellos magníficos tréboles, le otorgaría la gracia de no padecer hambre y tendría la fortuna asegurada. 

Y he de deciros que yo hallé un hermoso trébol de cinco hojas y, a raíz de ese hallazgo, mis musas me encontraron y ya no me abandonarán jamás.

M. D. Álvarez

sábado, 25 de abril de 2026

Melodías de la memoria. de Óscar Fernández García (Reseña nº 1147)

 


 

Óscar Fernández García
Melodías de la memoria
Aliar Ediciones, 2024

Conocí a Óscar Fernández en Alcalá de Henares, cuando le escuché recitar en un IV encuentro literario gallego-castellano organizado por la Asociación Galega Corredor de Henares y la Asociación Verso Abierto, pero en aquella ocasión no charlamos.

Tuvimos que volver a coincidir en Torrevieja, en su Feria del Libro, para charlar sobre poesía, sobre libros, sobre lectores y sobre aquél encuentro que nos llevó a ambos a Alcalá de Henares.

Me hice con este poemario, que gira alrededor de la memoria, pero también de la experiencia, de las cosas vividas por el propio autor.

Cincuenta poemas en métrica clásica, lo que nos dicen que Óscar Fernández García es un poeta de otro tiempo, cuando la poesía se escribía con la cabeza y con el corazón. No es fácil hacerlo, pero a quien tiene un bagaje cultural como el del autor que nos ocupa, le es muy fácil encontrar esa métrica y esa rima que no rechine en los oídos.

Ya en el prólogo, Epifanio Quirós Tejado nos adelanta lo que vamos a encontrarnos, nos avisa de que si no fuese por el empeño del autor en mantener las formas clásicas, nos habríamos perdido un maravilloso mundo, en sus mismas palabras.

Destaca el simbolismo que el autor utiliza con la precisión que un cirujano lo hace con el bisturí. Un breve poemario, como deben ser, para disfrute de los ojos y de los sentidos.

Francisco Javier Illán Vivas 

viernes, 24 de abril de 2026

Ojos verdes, pelo blanco, de María Teresa Fandiño Pérez


 

O
JOS VERDES, PELO BLANCO


Dormido el bosque, enamora.

Arrumacos y murmullos

entre abedules y arrullos

cuando apagan la farola.

Suena en el Sar una viola,

o tal vez un violoncelo.

Nubes grises en el cielo,

la bruma, fría y traidora,

cubre amantes a la aurora

cubre lobos en el suelo.

.

Blanco y viejo el lobo, en verde

fija su mirada en ella

y sueña que la degüella,

corre la cierva, se pierde.

Pelea el ciervo, le muerde,

clava el lobo la dentada.

Lobo oculto en la vaguada,

tropelías,  atropello,

ensangrentado su cuello

la noche nace asustada.

 

©María Teresa Fandiño Pérez

jueves, 23 de abril de 2026

Libros reseñados en marzo de 2026


 

Lupo y el naranlinero, de Manuela Martínez Ortíz; Tiempos baldíos, de José Siles y Matar por unas piernas, de Carlos Miranda.

Todos superaron las 1.200 lecturas.

martes, 21 de abril de 2026

El arce rojo, de M.D. Álvarez

 


El arce rojo no siempre fue rojo; en un principio, era de color verde esmeralda. Según cuentan antiguas leyendas, un dios lo tiñó de rojo con su sangre vertida por amor a una joven doncella. Su amor no era posible, ya que era mal visto por los pueblerinos y los otros dioses, pero aquello no los amilanó; es más, les dio fuerzas para continuar su idilio.

Hasta que un día, bajo aquel simple arce, la encontró muerta. Su dolor fue tan grande y aterrador que los demás dioses se apartaron de él. Sin embargo, él no buscaba venganza, solo homenajear su amor. Así que vertió su divina sangre sobre aquel arce común, que se tiñó de un rojo prístino y lo que antes fue verde esmeralda se transformó en rojo sangre por el amor perdido.

M. D. Álvarez