Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 4 de junio de 2026

Libros reseñados en mayo de 2026


 

Durante el mes de mayo la sección Libros en el Acantilado ha publicado cinco reseñas: Los ríos nunca miran atrás, de José Luis Monroy Antón, con 1146 lecturas; Este libro muerde, de Désirée Dorado, con 1440 lecturas; Un sitio donde estar a salvo, de Eduardo Quijano, con 1330 lecturas; Ciudades dde Europa, de Miguel Ángel de Rus, con 1420 lecturas; y El barco de Teseo, de Ginés Aniorte, con 1209 lecturas.

miércoles, 3 de junio de 2026

58100 lectores en el blog durante mayo de 2026


 

58100 lectores han visitado Acantilados de papel durante el mes de mayo, centrándose especialmente en las reseñas literarias, cuyas estadísticas publicaremos a partir de mañana.

martes, 2 de junio de 2026

Boca de dragón, de M.D. Álvarez

 


Aquella hermosa florecilla de un intenso rojo pasión era la flor favorita del primer emperador Jinmu Tenn, que, según cuentan las leyendas, disputaba el gobierno de la gran isla Hondo a un beligerante dragón de escamas rojas que aniquilaba pueblos enteros.

Un buen día, Jinmu Tenn vio en uno de los muros que circundaban la ciudad imperial una hermosa florecilla de un insípido color blanco que se asemejaba a las fauces de un dragón y tuvo la genial idea de invitar al beligerante dragón a un certamen de magia. El dragón, por sí mismo, ya era una criatura mágica y se creyó ganador. 

El día del encuentro, Jinmu Tenn se presentó con una pequeña maceta cubierta, pues no quería mostrar su poder. 

El dragón mostró su poder, refulgiendo como un fuego abrasador, mientras todos lo admiraban y aplaudían. 

El joven puso cara de abnegación y dijo: —Si tan siquiera tuviera una gota de tu sangre, lograría equiparar mi truco de magia".

El dragón, perplejo ante la petición, ofreció una gota de su sangre, que el joven utilizó para regar aquella plantita de flores blancas. 

Lo que ocurrió a continuación fue un portento: las blancas flores se fueron tiñendo de un rojo sangre para admiración de los allí presentes. 

El dragón quedó cautivado por la hermosura de aquella planta y cedió su derecho a gobernar la gran isla de Hondo. 

Desde aquel día, la pequeña plantita, anteriormente conocida por el nombre de «conejitos», pasó a recibir el magnífico nombre de boca de dragón.

M. D. Álvarez 

viernes, 29 de mayo de 2026

El barco de Teseo, de Ginés Aniorte (Reseña nº 1152)

 

Ginés Aniorte
El barco de Teseo
Renacimiento, 2022

En su momento se consideró a este poemario como el regreso a la poesía de Aniorte, tras una década sin publicar poesía, que no sin escribirla. Y escogió un título muy significativo. Era el regreso de un creador a su raíz, a la tierra que lo vio nacer y de la cual, en el fondo, un poeta nunca se marcha del todo. Aunque la vida, la docencia y los caminos literarios le hayan llevado al otro lado del Mediterráneo, donde hoy vive y trabaja, él está anclado con parte de su alma, si no toda, en Sangonera la Verde, en Murcia, en su tierra.

Como os digo, desconocidos lectores, el título es sugerente y profundamente simbólico: El barco de Teseo. Como muchos sabréis, seguro que mejor que este que lo es, evoca aquella célebre paradoja de la Antigüedad: si a un barco se le van sustituyendo, una a una, todas sus maderas gastadas por maderas nuevas hasta que no queda ninguna de las originales, ¿sigue siendo el mismo barco?

No he hablado con el autor de esto, pero llevado a la poesía de Aniorte, esta paradoja se convierte en una bellísima metáfora de la existencia humana. Es lo que yo he encontrado en el poema A modo de prólogo. Es un viaje a través de la identidad, del paso del tiempo y de la reconstrucción personal. No olvidemos tampoco que el poemario se publica al mismo tiempo que la obra dedicada a la muerte de su hermana, Angelina, que podéis leer aquí.

A lo largo de las páginas el autor nos invita a reflexionar sobre cómo nos transforman los años, las distancias, las pérdidas y las experiencias. Nuestras maderas cambian, nuestros paisajes cambian, pero hay una esencia, una memoria invisible que nos mantiene fieles a nosotros mismos.

Y si no, ¿qué nos queda?

Su poesía es una poesía de la claridad, de la línea limpia y de la confidencia. Un poemario para permanecer siendo quienes somos, aunque nos cambien cada célula de nuestra piel.

Francisco Javier Illán Vivas

martes, 26 de mayo de 2026

El rey de los caballos y su ofrenda. de M.D. Álvarez

 


Seguro que no conocéis el origen del castaño de Indias, o también conocido como castaño de caballo, en latín *Aesculus hippocastanum*. Pues bien, os lo voy a contar. 

En un principio, cuando el cosmos todavía no había surgido, los devas y los asuras batieron el océano de leche. La primera criatura que surgió fue un hermoso corcel de siete cabezas, blanco como la nieve y de brío indomable.

Y os preguntaréis qué tiene que ver el castaño de Indias con este hermoso equino. Ahora voy a ello.

Los devas y asuras quedaron maravillados con la hermosura de dicho animal y quisieron atraerlo cada uno con diversos sortilegios. Solo la diosa de la fertilidad, esposa del dios supremo, entendió que semejante animal merecía un hermoso presente y hizo crecer un gigantesco árbol que, al florecer, mostraba ramilletes de flores en forma de cono de un precioso color blanco manchado con pequitas rosadas.

El hermoso animal quedó prendado de la ofrenda y se acercó a la bella diosa y le dijo:

—Solo tú podrás cabalgar sobre mi lomo, ya que has creado un hermoso presente para mí. 

Desde aquel instante, el árbol recibió el nombre de castaño de Indias.

M. D. Álvarez