Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 21 de julio de 2026

El origen la la zarzamora, de M.D. Álvarez

 


Yarilo era el dios eslavo de la fertilidad que deambulaba por las tierras de la gran madre Escitia, una región cuajada de pueblos guerreros y bellas doncellas de ardiente sangre. Esta es la historia de una de ellas; su nombre era Zlatica, quien, tras pasar el día cazando, se relajó en una hermosa laguna bañada por el cálido sol. Yarilo acertó a pasar por aquel lugar justo cuando la bella Zlatica se bañaba desnuda.

La observó desde el linde de un bosquecillo de abedules. Ella se percató del apuesto mancebo sin saber que aquel gallardo ser era el dios de la primavera.

Sin ningún pudor, salió de la laguna dirigiéndose hacia donde se encontraba Yarilo, que ardía en deseos de poseerla. El encuentro, breve pero tan intenso como el estío, dejó en la joven una huella imborrable; sin embargo, al ver al dios partir hacia el sur, la joven Zlatica quedó apesadumbrada.

Yarilo, conmovido por la profunda tristeza de la joven, la transformó en una hermosa zarzamora para que su amor perdurara en la tierra, otorgando a sus frutos el color morado como símbolo sagrado.

M. D. Álvarez 

sábado, 18 de julio de 2026

Interpretación de la mentira, de Luis Leante (Reseña nº 1159)

 


 

Luis Leante
Interpretación de la mentira
M.A.R. Editor, 2025

Me hice con este ejemplar en la pasada Feria del Libro de Murcia 2025, pues tuve la oportunidad, como ya va siendo habitual, coincidir con el autor en la caseta de nuestro editor. 

Es una novela enorme, primero por el tamaño, 370 páginas, luego por el contenido. Es a lo que nos tiene acostumbrados Leante: obras profundas, donde juega con los personajes, con sus sentimientos, y nos va llevando hacia un final que muchas veces nos sorprende.

Dice la contraportada: "¿qué mueve a un escritor a contar historias que no han sucedido, o que han sucedido de forma distinta a como las cuenta". Y todos cuantos escribimos nos sentiremos tentados a entrar en la obra del caravaqueño y conocer a Celso D'Atri, a Susana, a Espinosa, a Soto, a Beltrán y al narrador, porque la historia que nos cuenta es la de todos los que han escrito, o los que hemos tenido ilusión por escribir y, sobre todo, a aquellos que se comportan como si hubiesen ganado el premio Planeta o, más aún, el Nobel de Literatura, que en este mundillo hay muchos.

Todo comienza en la entrega de un prestigioso premio literario, en la escena de la entrega del premio y en la muerte de un aborrecible abogado en la casa de Celso, y en la llamada de éste al narrador para que le ayude a sacar de su casa al fallecido.

Hay comienzan los recuerdos, porque ninguno de ellos olvidará el verano de 1980, tres excusas para narrar los recuerdos que rodean a la banda que formaban los anteriormente citados. Recuerdos de todos nosotros, como bien apunta la contraportada, todos los que soñamos podemos vernos interpretados en esta estupenda obra de Luis Leante.

Francisco Javier Illán Vivas 

 

martes, 14 de julio de 2026

El niño del árbol de Júpiter, de M.D. Álvarez

 


Lo depositaron en una pequeña canastilla que colgaron de una de las ramas de un frondoso y majestuoso árbol de Júpiter. El chiquitín apenas contaba con un mes de vida, pero sobre él pesaba una gran maldición. 

Sus amados padres no tuvieron el valor de matarlo, pues sus dulces ojitos azules los miraban con amor y ternura. No conocía las causas de tal abandono, pero jamás los culpó; no emitió ningún llanto.

Fue encontrado por una gran osa a la que llamaremos Arkoúda que, con sus aterradoras zarpas, lo descolgó con mimo. Algo en aquellos dulces ojillos azules la cautivó; había perdido a su osezno y amamantó a aquel pequeño benjamín, lo adoptó y fue la madre más protectora y amorosa de la región. Creció rápido, fuerte y agreste, pero nunca perdió su mirada de inocencia.

Cuando cumplió la mayoría de edad, la maldición se hizo presente. Arkoúda se dio cuenta de que su joven cachorro tenía un linaje licantrópico, pero su fuerza de voluntad logró dominar a su furibundo lobo. 

Él comprendió que, si no lo hubieran abandonado, no habría sobrevivido. Y deseo visitar a sus padres. Arkoúda había conservado la canastilla y la manita donde aquel dulce querubín fue envuelto; todavía conservaba el aro de su amada madre, jazmines y lavanda.

Una noche en la que cazaba junto a su madre, Arkoúda, él percibió aquel agradable aroma. Ella no trató de retenerlo; es más, le animó a seguirlo y conocer a sus padres. Sabía que su joven cachorro retornaría junto a ella, pues no conocía otro mundo que no fuera el amoroso bosque y las criaturas que en él poblaban.

M. D. Álvarez

viernes, 10 de julio de 2026

Vanitas vanitatis, de Antonio Pergar (Reseña nº 1158)

 


 

Antonio PerGar
Vanitas Vanitatis
Amazon, marzo 2023

Vanitas vanitatis, o más exactamente Vanitas vanitatum, traducido como vanidad de vanidades, no se refiere al orgullo o la soberbia, sino que en su sentido original alude a la vacuidad, futilidad e insignificancia de los placeres y bienes terrenales frente a la certeza de la muerte.

Ya nos lo dice el autor en la página 0: todos los escritos incluidos en este libro son posteriores a una curva que giró por completo mi vida, plasmados en un sentimiento eviterno que tiene principio, pero no final.

Conocí al autor gracias al programa que presento en Protagonistas, de Canal Molina Fibra, cuando le tuve como invitado y hablamos de la vida, de la muerte, de lo humano y de lo divino. Me contó que todo comenzó en diciembre de 2017.

Sufrió un accidente, por eso le dedica los textos, además a muchas personas que le ayudaron, que estuvieron con él, a sus neuronas "por no abandonarme pese a no haber sido capaz de protegerlas con un casco" y a la muerte "por no querer poder conmigo".

Creo que estas líneas anteriores, con sus palabras originales, os darán una idea de lo que representa esta Vanidad de Vanidades,  o más exactamente, vanitas vanitatum et omnia vanitas.

Podéis encontrar el libro en Amazon, arriba, en el título, tenéis el enlace.

Francisco Javier Illán Vivas 

martes, 7 de julio de 2026

Hermes y el gordolobo, de M.D. Álvarez

 


Otro origen de una de las plantas más increíbles que he visto en mi vida es el gordolobo o verbascum thapsus. Sus orígenes se pierden en los albores de la primera civilización, cuando los dioses poblaban este planeta y se servían de sus dones para protegerse. 

El gordolobo fue creado por Hermes a petición de su divino padre, Zeus, que temía los encantamientos de su regia esposa, la cual se servía de sortilegios para castigar a su mujeriego esposo por sus devaneos amorosos. 

Según cuentan las leyendas, Hermes entregó esta planta al divino Odiseo para protegerlo de los encantamientos de la hechicera Circe.

Se dice que Odiseo guardó el gordolobo como un tesoro sagrado, pues sabía que en sus hojas dormía la astucia divina capaz de doblegar cualquier hechizo antiguo. El hecho de que se encuentre en cualquier camino se debe a que las semillas fueron esparcidas por los caminos, ya que la bolsa donde tan magno héroe transportaba este tesoro tenía un pequeño agujero.  

M. D. Álvarez