Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 3 de julio de 2026

Muertes inocentes, de Guillermina Sánchez Oró (Reseña nº 1157)

 


Guillermina Sánchez Oró
Muertes inocentes
Dokusou Ediciones, octubre de 2025

 Normalmente escribimos sobre aquello que vivimos, pero hay veces en que los libros son algo más, son algo personal, que forma parte no ya de lo que vivimos, sino de lo que hemos vivido.

Y estamos ante uno de esos libros. Quienes tenemos la suerte de conocer a Guillermina, y no solo de conocerla, sino de gozar de su amistad, hemos oído más de una vez una historia relacionada con su familia, no ya la que nos narró en su anterior novela, Voces rotas, que también, sino sobre aspectos de su vida mucho más cercanos.

En la presente obra nos narra la historia de una persona violenta, psicópatica, a la que llama Ginés, pero también de las personas que sufrieron sus acciones. Destacan dos de ellos: África, con quien tuvo una relación; y Ramón, el amigo de la infancia.

Ginés, un superviviente por encima del bien y del mal, sobre todo del mal, no duda en cometer asesinatos, traiciones a quienes confían en él, y vivir en una continua huida de la justicia, a la que le es difícil adelantarse a sus acciones violentas.

Conoceremos también a otras personas que, mientras leía la novela, iba recordando las palabras de la autora, cuando nos contaba diferentes momentos de la vida de un familiar muy cercano que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino del tal Ginés. Sí, esta novela me ha parecido muy personal de Guillermina, muy profunda y que seguro ella necesitaba sacarla a la luz para, probablemente, descargar parte de la carga con la que ha vivido casi toda su vida.

Hay otro personaje fundamental en la trama, Miguel Buscapruebas, un detective que jugará un papel importantísimo en la captura de Ginés y, más aún, en el apoyo psicológico y personal a las víctimas de sus crímenes. 

Ha creado la autora un detective que probablemente lo leamos más veces en el futuro, una vez cerrada la historia de Ginés, un hombre capaz de todo por sobrevivir.

Francisco Javier Illán Vivas 

 

jueves, 2 de julio de 2026

Libros reseñados en junio de 2026


 

Durante el mes de junio se comentaron cuatro libros, todos con un importante seguimiento: 10 años de guerra, de Pedro González Núñez; Crimen en el Paraíso salado, de Francisco Javier Illán Vivas; Poesía completa, de Francisco Javier Illán Vivas; y Los días largos, de Teresa Galeote Dalama.

martes, 30 de junio de 2026

La gracia de los besitos porteños, de M.D. Álvarez


 

Aquella diminuta plantita de pequeñas, delicadas y hermosas flores, con apariencia de diminutas bocas de dragón de un delicado color lila, trataba de sobrevivir en un entorno casi hostil. 

Fue observada por el señor de los campos, quien, viendo lo mucho que se esforzaba por sobresalir, la colocó en un hermoso muro, en un huequito a la sombra y con la suficiente humedad para que creciera con toda libertad. 

La hermosa plantita, en agradecimiento, ofrece hermosas y diminutas florecillas desde finales de invierno hasta otoño, dando alegría al señor de los campos por haberla colocado en un lugar prominente.


Oh, perdón si no os he dicho de qué plantita se trata. Es la cymbalaria muralis, también conocida por el nombre de besitos porteños, palomilla de muro, etc.

M. D. Álvarez

viernes, 26 de junio de 2026

Los días largos, de Teresa Galeote Dalama (Reseña nº 1156)

 


 

Teresa Galeote Dalama
Los días largos
M.A:R. Editor, 2026

Tuve la suerte de coincidir con Teresa en Alcalá de Henares, ciudad donde reside, y de que me dedicara la novela que comento esta semana. Ella lleva tiempo reivindicando un tiempo pasado que destrozó la sociedad española por el odio que descendió desde las altas esferas hasta el pueblo llano, llevándolo a la Guerra Civil, en mayúsculas.

La historia siempre la han escrito los vencedores, aunque parece, a mi entender, que nadie ha contado como se llegó a ese momento.

En esta novela, que fue ganadora del premio Carta Puebla de Novela en su VII edición, Teresa nos presenta a Marina y Jaime, dispuestos a dejar atrás los interminables días de la Guerra Civil y de los que siguieron, que si no tuvieron guerra, sí represalias, muertes, hambre y calamidades.

¿Es posible conseguirlo? Difícil olvidar un campo de concentración. No sé si en la historia de las barbaridades humanas cometidas por ideologías de todo tipo, los que sufrieron -y sobrevivieron- un campo de concentración (no digamos ya de exterminio, como fueron los del partido nazionalsocialista) pudieron olvidarlo.

Jaime y Marina no pueden y esta novela, repleta de dolor y de amor de ambos hacia Ángela, una niña que encuentra en ellos a la madre perdida, nos invita a leerla despacio y a reflexionar sobre aquellos tiempos... y los actuales.

Yo no los viví, pero los actuales, los actuales empiezan a parecerse demasiado a aquellos años precedentes, donde desde la clase política se inculcó el odio de unos contra otros.

He disfrutado con la lectura de Los días largos, apropiado título de Teresa Galeote para una novela donde lo importante era llegar vivo al final del día.

Francisco Javier Illán Vivas 

jueves, 25 de junio de 2026

Dos poemas de Beatriz Martín Navarro

 


PÁJAROS DE LOCOS.

En la prisión de mi pájaro,
en una habitación rosa enredaderas verdes de silencio
y rojos amaneceres…
Los dos locos de amor en las prisiones hechas sombras
en el pedestal de tu roto mirar,
y mi montera la dureza de un nuevo despertar…
He gozado
un aire duende de mi alma
en terrenos que pantanosos parecieran…
He abierto los dos ojos,
al amanecer y mis pestañas negras bailan
de pie…
anochece en el cuarto y yo no duermo sin ti...
cae la noche,
cae la gota agria de la mañana,
roza mi felicidad
y grita sola el resplandor de mi alma...
He soñado tiempo y costa de sentimientos...
He perdido el ámbar de tu voz
sola y el río no derrama más gotas de sueños
no baila el son de mi amistad...
He despertado sola,
y esta noche no volará el alma
el pájaro negro y solícito
que trina gritos olvidados
y finos llenos de soledad.
.
Pájaro fiel y inocuo…
 
 
VIVENCIAS DE LUNA
.
He extraviado mi rumbo,
mi vida, y mi fortuna…
He conjurado un conjuro ciego y verso,
como pueblan las gotas de mis lagrimales en flor
el sentimiento lunar que aparece cuando suena mi canción,
y estremece el ahora el sentido de tenerte,
de no anochecerse vestida…
He partido hacia delante de mis condiciones,
mi figura física, mi grácil presencia,
mi pasión y mi ruina… Floripondios de emoción
y de emociones bien fuertes;
estar colgada en el puente de Londres, avisar a un posible
príncipe azul
que me despierta de aquel sueño
en el que no despertaré sin pasadas las doce de la noche
del sentimiento dormido…
Puede que se me active la emoción,
que se pierdan los lirios,
que no sueñen los pobres y si los ricos;
que la fortuna desigual de emociones de sentimentalidad...
Es roja la fortuna
que se da
en noches como esta…
en la luna sin igual, gigante de tu presencia…
Sueños con libros
en árboles que me miran como hojas sueltas de un sauce llorón
en el ahora…