Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo
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martes, 20 de diciembre de 2016

Las publicaciones de Acantilados de papel

Alguna, como podéis ver, están fuera de la posibilidad de lectura, ya que nuestra amiga Lola Estal recibió una oferta para publicar su novela en Hispanoamérica.

Las cuatro revistas que publicamos con un buen número de lecturas que no ha parado de crecer, ahora muy lentamente, pero en su momento, nos sorprendió a propios y extraños.

Y la novela de Tomás Bravo, que os la podéis descargar y leer, todo ello a través del portal Calaméo.

miércoles, 20 de abril de 2016

miércoles, 23 de abril de 2014

Selección poética de Mariángeles Ibernón Valero



Quince años II   (La edad que no viví )

Quise volver y no pude,
sentir ese pájaro dulce,
entrañable que no tuve.

Quise correr hacia un tiempo,
cargado de ilusiones,
que en mi vida carecieron.

Quise coger con mis manos,
esperanzas de una niña,
que a esa edad estaba perdida.

Hoy vuelvo y puedo.
Siento un tiempo.
Corro y tengo en mis manos, en mi cuerpo,
ese pájaro de esperanza,
que a mis quince años , prendió el vuelo.


Quince años III   ( A cobijo del frío )

Las palabras recorrían mi cabeza,
en las noches solitarias junto al fuego,
aún así mi vida era fría,
reflejo de un calor incomprendido.

No seguía un orden establecido,
ni estructuras a medida con mi traje,
me tocó sentir un tiempo de penumbra,
y mis ojos luz  dieron a sus pesares.

Con desorden ordenado para mis primaveras
feliz andé y felíz forjé un camino
afán de superación divino
en esos días despoblados.

Volver a mis quince hoy,
después de latir dormido,
mi corazón allí encontró cobijo,
y mis esperanzas abrazaron mi frío.


Quince años IV    ( Un futuro que no viví ayer )

Sonriendo en mi memoria
voy pensando en lo de ayer
una voz que repetía :
¡No soy niña!...¡Soy mujer!

Mujer que ha de forjar
pájaro libre de una eternidad,
sueño constante de lo que fue
rima asonante de algún querer.

En la ventana asomada está
sus pupilas de luz han de brillar
porque el amor que viene hoy
cómplice es de las caricias en su piel.

Y va construyendo sueños
en medio de ese caudal
de lucha por lo que siente
luchando por su ideal.

Hoy el mundo se postra
junto a ti, te coge de la mano
te intenta hacer feliz,
futuro deseado...en estos quince años.



Quince años V    ( Manantial callado )

Hoy sentada en un rincón de mi cuarto,
buscaba maneras, que no me soltaran en este camino.
Y quise volar, con alas de fuego,
sin pausas, sin frenos, todo por sentir.

Correr tras la vida, mojarme de ella,
absorta tenerla, quererla feliz.

Pájaro que no volverá, semilla dorada que empieza a brotar,
manantial callado de mi juventud, testimonio puro...en mi corazón.

Vuelvo los ojos y ya te me fuiste,
corta  y pequeña estancia tuviste,
quise abrazarla en mi soledad,
pude abrazarla en libertad.

Mª Ángeles Ibernón Valero

martes, 22 de abril de 2014

Selección poética de Isabel Ascensión Martínez Miralles

Pacto de luz

Se hace la luz y mi alma es grande
cuando vivo en la eterna gratitud
de saberme unigénita y bendita
en medio del peligro y de la nada.
No puede el caos anular la estrella
que me alumbra en la noche del destierro.
Existe un pacto con la Luz, por siempre,
que eterniza el lenguaje de las hadas
en mi torpe hilvanar la realidad.
Elfos y sílfides, ondinas , duendes,
Ganesh, iluminados, Tara, Gaia,
la del Búfalo Blanco y mi María,
Nazareno Jesús, ángel custodio,
Kuan Yin, Melquisedec y Saint Germain…
Su aliento llega, pasado el medio siglo,
al oído infantil que en mí pervive,
el que el tiempo transmuta en su peonza,
el que salta, feliz, las desventuras,
alegre tirachinas que ejecuta
al Goliat presuntuoso de las sombras.


 
Sueños lúcidos

Era la inocencia cálida, solemne,
el asombro feliz en la mirada,
la dulzura en la arena y en el agua,
eterno devaneo de los instantes.
Era el sueño, verdad más que evidente,
realidad incontenible, a manos llenas,
borbotones de magia sin palabras,
hechuras de misterio y de alegría.
¿Cuándo fue la expulsión de aquel dominio,
de la gracia infinita y sus contornos?
Hoy me adentro en la fe de los recuerdos,
a sabiendas de que hay un mundo nuevo,
un mundo nuevo en la visión del niño,
que se esconde en mi alma desde entonces.
A él, a ella, niño, niña, mago,
maga, infinito poder, transmutación
de la noche en ráfaga estelar,
en mis sueños lúcidos invoco
y le imploro el retorno de la dicha
que, cual faro radiante, me alumbraba.


Isabel Ascensión M. Miralles (Los Ramos, Murcia, 1961). Profesora de literatura. Es miembro del Liceo Poético de Benidorm y su delegada en la Región de Murcia. Coordinadora de eventos culturales de repercusión internacional.

martes, 15 de abril de 2014

Selección poética de Javier Gaytán Gaytán

Dos poemas

Un día el sol trastabillará
sin ropa en la calle,
cantando o brincando
sembrará una lágrima
.............en un vientre de árbol
sin preguntar por lo que nunca fui
verá a las muchachas
bordar invisibles surtidores
...............................en un beso
Aquí mis sueños
...........Inundarán los colores
para que tú y yo acabemos de nacer
en la silueta de un relámpago



*****



Para cuando tú me fleches
estas alas
se astillan con tus roces,
metralletas de las aves
que se vacían en las ventanas de tu vientre
Contigo la Tierra
....................ni siquiera existe
ya me arranco de tu órbita
ya sólo soy vestigio
que brota de tu talle.


Javier Gaytán Gaytán (México, DF, 1979). Licenciado en Letras Hispánicas por la Univesidad Autónoma Metropolitana, en Creación Literaria (Universidad Autónoma de la Ciudad de México).

lunes, 14 de abril de 2014

Selección poética de Jesús Coronado

Nos unió el silencio



Las palabras callaron
desmontándose
de su armazón etéreo,
hojas secas cayendo
empujadas por el viento,
el que la puerta levantó
al cerrarla tu silencio.

Silencio que nos separa
sajando los recuerdos,
despojando lentamente
de su carne cada miembro,
dejando sólo los huesos.

Sólo el corazón resiste.

Ayer…te vieron mis ojos.
Ayer…volví a sentir el silencio
¡Y un sentimiento de duda!
Nos miramos, simplemente.

 Ayer…nos unió el silencio.


                      
Hay una plaza en mi barrio


Hay una plaza en mi barrio,
una  fuente, y cuatro bancos
con aromas de espera.
Carcajadas en el viento,
susurros con sabor a beso,
y ese olor… Olor penetrante a duelo.

Ya no hay amantes en los bancos.

Pero ellos dos se retrasan
entre besos y arrumacos,
jugando a conocerse enteros.
Se miran a los ojos,
se juran amor eterno.

Paso celoso a su lado
abrigándome las sienes,
tapándome los recuerdos.
Esa plaza… y el banco
donde te di el primer beso,
donde también te juré
amor eterno.

No es una plaza cualquiera…
es mi plaza, la de mi acera.
Esa…
Que todavía huele a espera.


Me duele


Me duelen los labios por los besos perdidos,
por las frases calladas y los te amo no dichos.
Me duele el corazón por los momentos perdidos
alejándome de ti,
adentrándome en la bruma de un amanecer sin Sol.
Me duelen las noches y las sábanas frías
con su soñar despierto.
Me duelen las manos por el roce de tu piel,
que ya no sienten  los caminos recorridos.
Me duelen los ojos por las mañanas,
al mirar  tu almohada y un cenicero sin ceniza.
Me duele tu ausencia,
la soledad que siento al abrir la puerta.
El perfume que inunda
tus cartas abiertas.

Y el alma… Esa ya no me duele.
Te la llevaste, dejando esta carcasa vacía.
Ya no llora, ya no siente,
sólo se arruga y cuartea
como cuero viejo que se difumina
en un folio blanco, que ahora,
 cubre mis sienes.



Jesús Coronado Bevía (Alicante, 1961). Recién llegado a este mundo de las letras, ha publicado en las revistas Prosofagia y El hombre de mimbre, participando con relatos cortos en las antologías Relatos urbanos 2011 (feria del libro de Alicante) y Antología Prosadictos (editada especialmente para la red). La poesía… es historia por venir.  

martes, 8 de abril de 2014

10.000 lectores contemplan nuestro Acantilados de papel nº 1

No es fácil alcanzar las cifras que nuestro primer número está consiguiendo, y que nos sorprende cada nuevo día.

Acantilados de papel nº 1, una revista que elaboramos casi a marchas forzadas para dar respuesta a tantas colaboraciones que teníamos pendientes, superó, ayer lunes 7 de abril, los 10.000 lectores/ descargas en la plataforma Calaméo.

Muchas gracias a todos los que lo habéis hecho posible, lectores, amigos, colaboradores. Y nuestra felicitación a los que escribieron en este primer número, ya histórico:

Mª José Villarroya Durá, que elaboró la portada.

Alberto Caride, Lola Estal y Josefina Pérez Amorós, que nos esperaron en el hall de la revista, bajo el epígrafe de Quince años no son nada.

Ulises Varsovia, Beatriz Villacañas, Teresa Iturriaga Osa, Luis Miguel Rubio Domingo, Adal Márquez Hernández, Alfonso Vila Francés, José Martínez Giménez, Gema Bocardo Clavijo, Jesús Coronado, Javier Gaitán Gaitán, Mariángeles Ibernón, María José Bernal e Isabel Ascensión Martínez Miralles, que nos regalaron sus poemas para la sección La luna de Ítaca.

Guillaume Decourt fue el primer colaborador de La Bohéme.

Rosy Paláu, José Jiménez Fernández, Cara Maeztu Redín, Alexander Copperwhite, Fuensanta Vidal, Ramón Zarragoitia, Pedro Pujante, Rudy Spillman, Juan Felipe Galindo Márquez y René de la Barra Saralegui llenaron con sus cuentos la sección Literaturas posibles.

La balsa de Ulises la fabricaron Alejandro Jacobo Egea, Irelfaustina Bermejo y Fernando López Guisado.

Y los primeros Libros en el Acantilado fueron comentados por Fernando López Guisado, Lola Estal y Francisco Javier Illán Vivas... además, tuvimos dos fragmentos de las novelas Maleficium, de Patrick Ericson (José María Fernández-Luna) y de El país de los ciegos, de Claudio Cerdán.

A todos y a todas, una vez más, GRACIAS.

jueves, 3 de abril de 2014

Hijo de la noche

La noche me guarda como su hijo,
predilecto retoño de sus conquistas del día,
primor turgente del laurel esquivo,
la noche me llama "querido hijo",
pastor de fantasmas que pueblan, oscuros,
en bastos salones fingiendo ser niños,
"querido hijo" me llama la noche.
Su manto de estrellas me sabe a canela,
con besos de pez y luna de bronce,
locura y razón por cantinela,
"querido hijo" me llama la noche
aún aguardo savia en mi viejo roble
canciones de cuna bajo la almohada;
viejos fantasmas poblando mi alcoba,
algún cuento fatuo escondido en la manga,
la noche comulga con todo lo dicho
aún muchas noches resuena mi nombre,
las bocas, habita, de niños risueños,
que leen poemas y riman, precoces,
poetas infantes con caras de pillo;
¡Que soy el poeta!
Que dicen los críos.
La noche se enhebra conmigo en mi hilo
me inflan las nubes que rimo en el aire,
sentado y orando a orillas del Nilo,
un calvo de honor dedicado al orate,
seguido por locos a mundos que firmo,
la noche disfruta observando a su hijo
tejiendo, por frío, locura por manto,
un hábito digno de un hijo tan pío,
la noche me llama "Su Hijo Querido"
Tras otro pareo me quedo dormido...
Con dulces olores pegados al cuerpo,
y un simple adios, ¡así me despido!

Adal Marquez Hernández (Burjassot, Valencia, 18 de abril de 1981). Acogido como hijo por Tenerife, vive ahora en Gerona. Poeta autodidacta de pasión y fotógrafo de oficio. Cree que ha llegado el momendo de lanzar su alarido.

miércoles, 2 de abril de 2014

Distracciones desesperadas



Habitamos temporalmente una caja metálica, debe poseer remaches y soldaduras eficaces en todos sus ángulos, pues no se filtra ni una grieta de luz. El artefacto, en su exterior, lleva pendientes de techo y paredes cuerpos en descomposición, carroñas consumidas,  no se saben si humanas o animales, aunque saberlo no proporcionaría ninguna diferencia. No sobraría decir que la caja es también rodante, montada sobre 4 o 6 ruedas (no observe lo suficiente al subirme) no simétricas del todo, a deducirlo por los sobresaltos a intervalos y la dirección esporádicamente extraviada que describe el vehículo. El interior, totalmente aséptico y oscuro, en contraste con el día de hermosa luz en que lo abordamos.

El tedio produce a veces deliciosas y aberrantes distracciones desperadas. Nos hemos enumerado concluyendo ser 79. Desde luego nadie se ha aventurado, en arrogante pedantería, a proferir en voz alta un número determinado y asumir, en un exceso de fe, que otra voz encarnará el número consecutivo. No, lo que ha sucedido tiende a ser más sutil. Supongo que no podríamos saber quien comenzó, pero se ha creado una cadena incesante, en la que por medio de toqueteos y manipulaciones en el cuerpo del receptor, es transmitida una cifra precisa. El emisor debe tratar de codificarla solo a través del tacto, y tal vez, si cuenta con suerte, por medio de uno que otro olor. Sin embargo, no podríamos hablar de un código, pues no contamos con signos establecidos ni la articulación propia de un sistema.

La caja parece estar repleta cuando lo que sentís  son cuerpos por todo lado, en tal profusión, que la sensación del propio cuerpo se con funde con la de los adyacentes. Aunque también hay momentos en que no queda ningún contacto, ni siquiera un  roce esporádico, y llego a sentir frio.

Se es emisor y luego receptor, es este el único canon con que contamos. Además de no proferir palabra alguna, aunque esto es más bien una contención natural. No podría precisar que hace diferentes a estos contactos, si es su contundencia, su frivolidad o sutileza; su carácter ha de ser diferente y excepcional en cada caso.

El momento en que comienzan a tocarte de tal manera es imposible ignorar que se trata de tu mensaje; resistirse, ceder, entregarse, puedes hacer lo que quieras, de cualquier forma terminaras por entender. Después de la transmisión, que puede ser también trance prolífico en sensaciones, se debe de inmediato retransmitir el mensaje, que no es otro que la cifra que consideres consecutiva a la que a ti se te ha transmitido. Debe tomarse de inmediato el cuerpo que más espontaneo se te figure deseable, entonces hay tienes todo tu cuerpo y todo el otro cuerpo ajeno para hacerlo.

Juan Felipe Galindo Márquez. Cali, Colombia, 1979. Licenciado en Artes Visuales de la Universidad del Valle, alterna la creación artística con la literaria. Desde la niñez desarrolla la pasión por la lectura y comienza a escribir cuentos y otros escritos en prosa, dicha escritura en la adolescencia se hace compulsiva.