«Quería demostrar que el paraíso también puede esconder el crimen»
Francisco Javier Illán Vivas publica Crimen en el paraíso salado, la segunda novela protagonizada por el inspector Isco Vivas. Ambientada en San Pedro del Pinatar, la obra combina investigación policial, tensión psicológica y una profunda reflexión sobre la culpa. Conversamos con el autor sobre esta nueva entrega.
1. Después de Versos envenenados, vuelve el inspector Isco Vivas. ¿Qué encontrará el lector en esta segunda novela?
Encontrará a un Isco algo más maduro, más desconfiado y con mayor peso sobre los hombros. Sigue siendo el mismo policía que intenta resolver un asesinato, pero también un hombre que empieza a comprender que no todas las respuestas se encuentran en un informe policial.
2. ¿Por qué decidió situar la historia en San Pedro del Pinatar?
Porque es un lugar extraordinario. Todos conocemos su belleza, sus playas, las salinas, los flamencos... Precisamente por eso me parecía el escenario perfecto para un crimen. La novela negra funciona muy bien cuando enfrenta la belleza del paisaje con la oscuridad del ser humano.
3. Las Salinas tienen casi tanto protagonismo como algunos personajes.
Era una intención consciente. No quería que fueran un simple decorado. El Parque Regional condiciona la atmósfera, el ritmo de la investigación e incluso el estado de ánimo del protagonista. En cierto modo, también investiga junto a Isco.
4. ¿Hasta qué punto el paisaje influye en la narración?
Muchísimo. El viento, la sal, las dunas, los caminos entre charcas... Todo eso genera una sensación de aislamiento muy interesante. El paisaje nunca es neutral.
5. La novela se desarrolla en un momento político muy concreto de la historia reciente de España.
Sí, pocos meses antes del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. No pretendía escribir una novela política, pero ese contexto existía y me parecía artificial ignorarlo. Está presente como un elemento de fondo que aporta tensión y credibilidad.
6. ¿Fue complicado documentarse?
La documentación siempre ocupa mucho más tiempo que la escritura. Me interesa que el lector reconozca los lugares, que quien conozca San Pedro del Pinatar sienta que realmente está caminando por sus calles.
Respecto a otras facetas de la investigación, me ha ayudado mi formación como criminólogo y criminalista.
7. Sus novelas parecen conceder mucha importancia a la psicología de los personajes.
Porque los asesinatos los cometen personas, no monstruos. Me interesa comprender qué lleva a alguien a cruzar determinadas líneas. Incluso, como leerán los lectores, al propio Isco.
8. ¿Qué evolución experimenta Isco Vivas respecto a la primera novela?
Empieza a comprender que la verdad no siempre coincide con la justicia. Esa tensión moral será importante en su evolución futura.
9. Sin revelar demasiado, ¿qué tipo de investigación encontrará el lector?
Una investigación donde las primeras certezas se desmoronan poco a poco. Cada respuesta genera nuevas preguntas.
10. ¿Hay homenajes a la novela negra clásica?
Muchos. Soy lector de Chandler, de Hammett y de otros grandes autores del género. Me gusta ese detective que observa antes de hablar y que sabe que las personas suelen mentir más por miedo que por maldad.
11. También aparecen personajes femeninos con bastante fuerza.
Era importante que cada uno tuviera voz propia. No quería personajes que estuvieran únicamente al servicio de la investigación. Todos tienen motivaciones, contradicciones y secretos. Carmen y Marta ya son conocidas por los lectores de Versos envenenados, en esta aparece la figura de Vanesa, que tendrá una importancia vital en el desenlace final.
12. ¿Hasta qué punto San Pedro del Pinatar es un personaje más?
Diría que completamente. Si trasladáramos la historia a otra ciudad, dejaría de ser la misma novela.
13. El título definitivo es Crimen en el paraíso salado. ¿Cómo nació?
Resume perfectamente la idea central: un lugar que todos asociamos con tranquilidad y naturaleza puede convertirse en escenario de una historia muy oscura. Te cuento que el primer título que barajé fue Asesinato en San Pedro, pero me parecía que quedaba ambiguo y debía añadir "del Pinatar", para no confundir con San Pedro del otro lado del Atlántico.
Y la serie Crimen en el paraíso me dio la idea perfecta. Como Paraíso salado es el eslogan de la ciudad, solo tenía que sumar.
14. ¿Qué espera que sienta el lector al cerrar el libro?
Que ha leído una buena historia, pero también que durante unos días siga pensando en algunos personajes. Creo que las novelas permanecen cuando continúan dentro del lector después de terminar la última página.
Y, por supuesto, que podrá recorrer los escenarios que la novela presenta, porque también es un recorrido por San Pedro del Pinatar.
15. ¿Es necesario haber leído Versos envenenados?
No. Ambas novelas pueden leerse de manera independiente. Evidentemente, quien haya leído la primera reconocerá mejor algunos matices de Isco Vivas, pero la historia funciona por sí sola.
Y, por si quedan dudas, en dos momentos de la novela se narra la relación de Isco con Carmen y con Marta.
16. ¿Qué ha sido lo más difícil durante la escritura?
Encontrar el equilibrio entre la investigación policial y la evolución personal del protagonista. No quería que una eclipsara a la otra.
17. Sus lectores destacan el tono cercano del narrador. ¿Era un objetivo?
Sí. Isco cuenta las historias como las viviría un policía cansado al final de una guardia. Con ironía cuando puede y con sinceridad cuando no le queda otra.
18. Sin hacer spoilers, ¿qué papel desempeñan las apariencias en la novela?
Uno fundamental. Todos creemos observar bien a quienes nos rodean, pero la realidad suele demostrar que vemos solo aquello que esperamos encontrar.
19. ¿Habrá más casos del inspector Isco Vivas?
Mientras él siga teniendo cosas que contar, yo seguiré escribiéndolas. Todavía le quedan muchos silencios por explicar.
Y, por supuesto, mientras le interese a los lectores.
20. Para terminar, ¿por qué recomendaría Crimen en el paraíso salado?
Porque intenta ofrecer algo más que una investigación policial. Habla de la culpa, de las decisiones que cambian una vida y de cómo incluso los lugares más hermosos pueden esconder sombras. Si, además, consigue que alguien descubra San Pedro del Pinatar o vuelva a mirarlo con otros ojos, sentiré que la novela ha cumplido también otra pequeña misión.
