Seguro que nadie conoce el origen de la planta garras de
oso, pues os la voy a contar. Allá por la antigua Grecia, cuando los
hombres convivían con los dioses, una bella ninfa, amada por el soberano
de los dioses, concibió a un precioso bebé. Pero ya sabéis cómo se las
gastaba la reina de los dioses cuando descubría a alguna de sus rivales;
ni todo el poder del rey de los dioses se igualaría a la ira de su
esposa. Pero esperad, me estoy desviando.
La
joven ninfa y su retoño fueron convertidos en una osa y su cachorro. La
osa luchó con valor contra los cazadores que la vengativa esposa del
señor de los cielos había enviado para proteger a su joven retoño, pero
murieron a manos del más atroz de los cazadores. El divino lanzador de
rayos, al ver a su amada y su vástago muertos, los convirtió en la
hermosa plantita garra de oso, para eterna burla a la reina de los
dioses, que nada podía hacer para acabar con las muchas amantes de su
esposo.
M. D. Álvarez

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