Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 1 de septiembre de 2026

El castaño y el tamarindo, de M.D. Álvarez

Seguro que nadie os ha dicho el origen mitológico del tamarindo y el castaño, pues os los voy a contar. Estos dos árboles forman parte de la mitología universal por un montón de características, pero la que nos interesa es su longevidad. Pero vamos a lo que nos interesa: su origen.

Cuentan las leyendas que había un matrimonio de avanzada edad que eran devotos de los dioses, los cuales conocían su fidelidad hacia ellos, frente a jóvenes que se burlaban de su dedicación. Un buen día, Tut y Eshe fueron visitados por el rey de los dioses, Ra, acompañado de su amado hijo Horus. 

Descendieron sobre la tierra como dos pastores y se presentaron ante Tut y Eshe, que, aún siendo ancianos, presintieron que aquellos gallardos pastores no eran solo eso. Les ofrecieron su casa y una humilde comida a base de leche y miel. Tanto Ra como su hijo Horus, maravillados por la amabilidad y dedicación, les otorgaron lo que quisieran. 

Ellos, ya ancianos, solo querían morir al mismo tiempo. Ra, viendo el gran amor que se profesaban, les otorgó dicha bendición: morir al mismo tiempo. Y cuando sucediera, los transformó en un hermoso castaño a Tut y en un hermoso tamarindo a Eshe, que crecieron entrelazados. 

Su longevidad humana creció en años y, si me apuráis, en uno de los muchos oasis que se encuentran en Egipto, seguramente habrá un castaño entrelazado con un hermoso tamarindo en muestra de amor incondicional hacia los dioses.

M. D. Álvarez 

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