Goldbach
Desde entonces papá ya nunca juega con él. Se sentía terriblemente
decepcionado.
¡Pero que esperaba! ¡Que resolviera la conjetura de Goldbach, en cinco
minutos! Si tan solo tenía cuatro años y no era ni un Goldbach ni un Euler.
Pero todo se andaría. Se juró desentrañar el mayor problema matemático del
mundo: el último teorema de Fermat. Para poder lograr que su padre se sintiera
orgulloso de él.
Terrores nocturnos
Desde la habitación de su hermanita vio salir una
horripilante sombra, detrás de ella iba su hermana pequeña. Se armó de valor y
las siguió a corta distancia hasta la entrada del sótano. Allí le cogió la mano
y la zarandeó para despertarla, mientras veía como se les iba acercando la
sombra y cuando estaba a punto de cogerlos, desapareció sin dejar rastro.
Entonces se giró y vio que se encontraba en su habitación y,
que poco a poco se iba entornando la puerta hasta que se cerró silenciosamente…
Dolores Álvarez Cordeiro. Escritora aficionada y astrónoma, ha publicado en diferentes revistas y blogs, de los cuales dirige y edita varios.
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