Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

lunes, 5 de mayo de 2014

Selección poética de Carlos Gargallo



Al alba, un muchacho


Al alba un muchacho, cruza su mirada con las estrellas
y regresa por las calles sucias de una ciudad desgastada.

Encuentra a un borracho dormitando su paranoia
en el banco más escondido del parque. Un mundo que no es mundo
sino la locura más cuerda del amargado.

Piensa el muchacho, en el último beso de carmín y amor
donde hace poco, una rosa blanca, un verso apasionado,
prendió su sombra en ascuas, como una luz que pareciera, no se apaga.

El corazón en bandolera, la canción en su garganta,
un cigarrillo humea entre sus dedos; se  apresura
para coger el próximo tren alegre de la vida.

Al alba un muchacho, junto al amor y todos sus etcéteras.




Empezamos la historia
 
Ahora soy más feliz
¿eso importa?

Se que mientras te quiero estoy vivo
no te sorprendas,
hace tan solo unos pocos días,
me sentía muerto.

Solo no estoy solo cuando estoy contigo.

Me estaba sembrando mi suelo de dolores,
y todo nacía inerte, sin sentido,
ahora, nace la palabra, brilla
con la hoja, con la nube.
Savia, sangre, sabe, sube
al árbol, a la mejilla.

Empezamos la Historia, verdaderos
primer hombre y mujer reconocidos,
proclamando el amor y su aventura.

Carlos Gargallo

domingo, 4 de mayo de 2014

Convocatoria de Navidad en Acantilados de papel. I Certamen Ángeles Palazón González: recepción de relatos desde el 1 de enero al 31 de mayo de 2014

Con el objeto de fomentar el cuento de Navidad, convocamos a todos los interesados a participar en la publicación colectiva que llevará por título Navidad en Acantilados de papel, I Certamen Ángeles Palazón González.
 
1. Podrán presentarse a la misma cualesquiera autores que envíen obras originales en español y sin sus derechos comprometidos con terceros. Los autores sólo podrán enviar una obra. La recepción de obras comienzó el 1 de enero de 2014.


2. Los cuentos deberán tener como objeto principal de la narración la Navidad y la figura de los abuelos.


3. Tendrán una extensión de entre cinco y nueve folios, tamaño A4. Letra Times New Roman, tamaño 12. Interlineado sencillo.


4. Las obras se enviarán, bajo pseudónimo o nombre real, a Acantilados de papel, agora.nao1@gmail.com  en el asunto "Para Navidad en Acantilados de papel". Al mensaje se adjuntará currículum de una extensión no superior a media cuartilla A4 que sirva de presentación del autor. Los relatos irán en formato .doc, .rtf u open.

 
5. La fecha límite de remisión de originales será el 31 de mayo de 2014.


6. Un jurado compuesto por miembros de la redacción de Acantilados de papel realizará una selección de entre 10 y 20 relatos.


7. Estos relatos seleccionados se publicarán en una antología única no exclusiva por la Editorial ADIH (es decir, los autores podrán seguir disponiendo de sus textos libremente) tanto en formato papel como en formato electrónico. Esta antología procurará estar en el mercado en el segundo semestre de 2014.

8. Los autores ceden sus derechos económicos para los primeros 500 ejemplares publicados (en formato papel y/o digital) de la antología.

A partir de éstos, y si el autor no renunciase a ello, cada participante de la antología recibirá anualmente un 1% del PVP (Precio de venta al público) de los ejemplares vendidos en formato papel, así como un 2% del PVP para los ejemplares en formato electrónico.


9. Se considerará que los participantes aceptan estas bases por el mero hecho de participar en el certamen.


10. Será potestad de la redacción de Acantilados de papel resolver cualquier cuestión referente a esta convocatoria que no quede contemplada en las bases de la misma.

11. El 21 de junio de 2014, fecha en la que Ángeles Palazón González hubiese cumplido 100 años, se hará público la relación de seleccionados.

12. Aquellos relatos no seleccionados, y que los autores den su consentimiento, serán publicados en la edición digital de Acantilados de papel.

sábado, 3 de mayo de 2014

Un día en la vida del inmortal Mathieu, de Mario Martín Gijón (reseña nº 641)

Mario Martín Gijón
Un día en la vida del inmortal Mathieu
Ediciones Irreverentes, noviembre de 2013

Estamos en el año 2072, más concretamente el 1 de enero, cuando Marcos Carrasco Carballo, aún con muchas dudas, decide publicar, a través del editor deRus (nada tiene que ver con Miguel Ángel de Rus, aunque podría ser un descendiente suyo), los documentos relativos al psicólogo Mathieu Beaujour, quien se sometió años atrás a la integración total biónica.

Durante un largo día (desde las 6,05 h a las 22,02 h) asistiremos al monólogo interminable del mencionado Mathieu quien confiesa, al principio de su alegato, que en la luz del sol, por ahora, puede confiar. Temiendo, eso sí, qué será de los seres "humanos" cuando se extinga su calor, una preocupación nada ajena a los humanos del año 2014.

Este psicólogo, que participó activamente en la lucha contra el envejecimiento y la muerte, influido muy profundamente por el Diario íntimo de Unamuno, nos contará los acontecimientos que llevaron desde la sociedad humana que él conoció a la transhumana, y los pasos que fueron dando en ese camino, las trabas encontrabas, las trampas, los engaños y la aportación decisiva de China, que en aquellos años era el país dominande una Tierra enferma.

Alrededor de sus confesiones y arenga, en algunos momentos interminable y pesada, nos va citando casi de pasada el ataque terrorista a las torres computacionales ubicadas en Siberia, las cuales regulan los flujos de información para mantener "con vida" a miles de seres biónicos en la sociedad transhumana.

Mathie sabe que siguen siendo demasiado frágiles, a la vez que se pregunta, sin encontrar respuesta, ¿qué placer puede obtener nadie destruyendo sin crear nada a cambio?, paradójicamente en una sociedad donde nada se crea, donde se decidió, en favor de la inmortalidad, que nunca más nacieran seres humanos...

Una novela que plantea, al ser humano del siglo XXI, preguntas decisivas relacionadas con el futuro de la Humanidad en un planeta herido de muerte.

Francisco Javier Illán Vivas

viernes, 2 de mayo de 2014

La oscuridad infernal, de Francisco Javier Illán Vivas (Reseña nº 640)



Francisco Javier Illán Vivas
La oscuridad infernal
Editorial ADIH, 2014

Francisco Javier Illán (Molina de Segura, 1958) es un escritor polifacético que difícilmente se aviene a etiquetas. Desde la edición literaria, la crítica, la poesía, el cuento y la novela. Siempre imparable, como sus criaturas fantásticas, luchando por el mundo cultural. Ciclos literarios, presentaciones de libros, revistas y la propia creación. 

Hoy quiero dedicar algunas palabras a su última novela: La oscuridad infernal. Una obra del género épico que se abastece de un sinfín de lecturas, que sirve como desembocadura de miles de ríos legendarios: La Biblia, Homero, la Roma Clásica, Conan, Lovecraft o las sagas medievales de caballeros y dragones, por citar las más evidentes. 

Dos de las armas más importantes para un escritor son, entre otras, la cultura y la imaginación. La primera es útil para disponer de un amplio muestrario de temas, motivos, referentes y recursos. La segunda  es necesaria para elaborar, con el bagaje cultural acumulado, un universo propio que se distancie de la literatura que precede e influye al lector-autor.  Estas dos potentes espadas –la imaginación desbordante y la vasta cultura- están en posesión de quien firma esta última entrega novelesca, La oscuridad infernal.
El argumento, si bien es esta la tercera parte de una trilogía: La cólera de Nébulos- es autoconclusivo y puede entenderse y leerse de modo independiente. Está claramente dentro del género clásico de la fantasía épica  pero es además un Bildungsroman, en el que sus protagonistas emprenden un viaje iniciático lleno de peligros, en el que las fuerzas malignas acechan implacables.

La lucha entre el bien y el mal es, por encima de todas las historias y subtramas que se desprenden y entrecruzan en esta novela, el tema principal. La fuerza, el valor y la amistad impregnan cada una de las páginas de esta trepidante historia en la que una gran cantidad de seres desfilan con total naturalidad: reyes, muertos errantes, genios, dioses, brujos o extraños monstruos recién salidos de las simas del averno.

Otro acierto de este libro es su imaginería. Illán ha inventado un cosmos, un tiempo, una mitología propios y se ha dedicado a dotarlo de vida y colorido, de voces y rostros. Ecos de Poe, Tolkien o de Robert. E. Howard resuenan a lo largo de estas aventuras.  Las sagas escandinavas, Gilgamesh y la propia mitología griega están presentes en La oscuridad infernal. Pero lejos de imitar, su autor se ha valido de todo el entramado cultural, espiritual y mitológico, del cual ha bebido sin esconder sus influencias y ha pergeñado, posiblemente, la epopeya que él mismo hubiese querido leer. Y es que la pasión por la literatura no se esconde al leer este frenético libro de aventuras. Aventuras que harán las delicias de todos los lectores, desde los más jóvenes hasta el más avezado lector.

Los personajes se desplazan por una vasta geografía rica en símbolos y guiños al lector. Magia, profecías, fantasía, leyendas, papiros antiguos como el mismo tiempo. En definitiva, elementos que nos comunican un mundo increíble pero que a la vez nos recuerdan nuestra propia realidad: el paso del tiempo, el poder de superación o la irrevocable muerte que a todos llega, al menos en nuestro mundo…

El lenguaje no se entretiene en artificios innecesarios. Illán solamente se deleita con algunas metáforas para ilustrar con más vehemencia su rico y colorido mundo. Pero como decíamos escribe con sencillez y con su habitual estilo directo a través del cual nos hace habitar su universo. Un universo que respira, en el que se escuchan gritos atroces de seres inmemoriales, se siente el terror de criaturas aterradoras y se percibe la negrura de la misma cueva por la que sus protagonistas han de adentrarse.

Quizá tú, amigo lector, tengas el valor de caminar junto a Eleazar y Eóstes. Quizá, el poder de la magia se alíe con tu destino y encuentres en este libro la puerta que te conducirá a tu propio mundo de sueños y fantasía.

Pedro Pujante

jueves, 1 de mayo de 2014

La sextina (soneto doble)

Informa mi razón, que no mi mano
lerda, de la espiral. Que no le den

cuerda, como a un reloj. Fue ese andén

plataforma de un credo virgiliano:



norma y precepto, nunca verso vano,

cerda de brocha gorda: no ¿A quién

recuerda la pared de piedra? Ven,

horma sin hiedra, ten mi pelo cano,



soy quien te quiso pulcra, blanca rosa,

virginal, virgiliana, gongorina.

Hoy te traiciona esta pesada losa



mal hallada en mi metro sin sordina.

Doy lo que he dado y aún así me acosa,

animal malherido, la sextina.



Luis Miguel Rubio Domingo