Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

domingo, 26 de mayo de 2013

El asalto y la venganza, de Juan Patricio Lombera: hoy es un buen día para morir y para hacer justicia

Juan Patricio Lombera
El asalto y la venganza
Ediciones Irreverentes, 2013

Escribe Juan Manuel Fernández Argüelles que la condición de Miguel Ángel de Rus de editor y escritor tiene una consecuencia insoslayable, como es haber leído, juzgado, rechazado y aceptado muchos textos, por lo que algo sabrá de esto de escrituras y de la calidad de las mismas, digo yo. Esta reflexión me viene como anillo al dedo, un anillo que nunca suelo llevar, para iniciar el comentario de un libro de cuentos que me ha sorprendido gratamente y que él ha editado en su sello Irreverentes.

Y me ha sorprendido desde ese primer relato que casi da título al libro: El asalto, la humillación y la venganza, que puede ser toda una declaración de intenciones de lo que el lector encontrará a continuación. Estoy convencido de que sorprenderá al posible lector, por lo inesperado, por lo que nos narra el autor y por el desenlace y la venganza que conlleva.

Hay momentos en que el autor debería habernos adjuntado una guía de lectura para descubrir los significados más profundos de muchas de las expresiones que aparecen en los diferentes relatos, pero, al mismo tiempo, se comprenden y me han servido para admirar la belleza del idioma en el que nos expresamos, sus infinitos contornos y facetas, que brillan con luz propia según el terreno desde donde nazcan.

Personajes problemáticos, a caballo entre España y México, o entre éste y Argentina, donde la muerte está siempre muy cercana, donde la violencia es uno de sus miembros, como lo es, en otras ocasiones, la engañosa belleza oscura.

Juan Patricio Lombera mezcla el erotismo con el hastío, con el cansancio, con historias que no podrían ocurrir en otro lugar diferente al que él las sitúa, por que no es posible entenderlas fuera de América del Sur o Centroamérica, como Todosantos, relato de quien conoce la realidad de lo que fantasía.

El libertador encadenado es, como un regalo de estos tiempos de pueblo estafado por algo que los poderes y la política llaman crisis, y que tiene, debe tener, y cada vez se hace más necesario, su Wyatt Earp, gritando que ya es momento para morir y para hacer justicia.

Francisco Javier Illán Vivas