Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

miércoles, 12 de febrero de 2014

El espectro

EL ESPECTRO:

Aquellos años que vivimos peligrosamente.

 Adolescencia de una generación.



FEMINISMO Y TRANSICIÓN.


 “No hay barrera, ni cerradura
que puedas imponer
 a la libertad de mi mente”. 
(Virginia Woolf)

"El Espectro", obra teatral escrita en 1976, fue representada durante los años siguientes, en plena transición política. España salía de una dictadura de 40 años.

A partir de Noviembre de 1975 nuestro país experimentó un complejo proceso de cambio. Los viejos moldes y arquetipos ya no servían. El cambio de gobierno, las costumbres, la cultura, el modo de entender la familia; todo experimentó un cambio revulsivo como lógica reacción al largo período anterior.

El movimiento feminista emergió en España, tras la muerte del General Franco, con un retraso de cinco a siete años con respecto al resto de Europa, en medio de un fuerte clima de reivindicaciones sociales, hasta que en 1978, la Constitución Española recoge en el Art.14 la igualdad de los españoles ante la Ley, sin discriminación de sexo, religión u opinión o cualquier circunstancia personal o social.

Estas reformas empezaron desde abajo, con la presión de algunas abogadas que consiguen modificar el Código Civil; las mujeres casadas no podían disponer de sus bienes, ni aceptar herencias, ni comparecer en juicios. La abogada María Telo consigue acabar con una situación humillante para la mujer: que desaparezca la figura del marido como cabeza de familia (Mayo de 1975).

Durante la República, y también en el período de guerra civil, las mujeres tuvieron gran participación política y social. La Constitución republicana de 1931 establecía que “No podrá ser fundamento de privilegio jurídico la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las ideas religiosas”, en consecuencia reconocía los mismos derechos electorales a los españoles de uno y otro sexo, la igualdad en el acceso a los cargos y empleos públicos según su mérito y capacidad, la igualdad dentro del matrimonio y el derecho al divorcio.

Durante el  franquismo se derogó el matrimonio civil, el divorcio, la coeducación y otras leyes vigentes en la República quedaron invalidadas.

El nacional-catolicismo instaurado en el año 1939 supuso una losa pesada para las españolas que quedaron, de la noche a la mañana, al margen de la sociedad. Fueron utilizadas como instrumento de manipulación, al servicio de la causa como madres-educadoras. El patriarcado supuso para la mujer un atraso para su posterior independencia. En la familia, de carácter tradicional, dominaban los valores de autoridad patriarcal, la estructura jerárquica y el trabajo de carácter doméstico. Las relaciones de la familia se basaban en la jerarquía: la mujer estaba supeditada al varón, y los hijos a los padres. Era la sumisión de la mujer al varón, convirtiéndola en su sombra. Su función consistía en hacerle agradable la vida, cuidar de la casa, engendrar sus hijos y procurarle placer; “era el reposo del guerrero”.

El objeto del matrimonio para la mujer consistía en  ser madre. La mujer pasó a depender, hasta para su propia supervivencia, del varón; primero del padre y luego del marido, y acabó convirtiéndose en un bien comercial que consistía en una propiedad que se adquiría por contrato. A la mujer se le enseñaba, desde muy joven, el arte de agradar en vez de ser alguien en la vida. Fue impulsada a buscar marido como seguro de vida, y difícilmente podía rebelarse. Por lo tanto, había que prepararla y disponerla desde su más temprana edad para el matrimonio, de lo contrario se quedaba para “vestir santos”.  Su deber de obediencia hacia el esposo quedaba reflejado en el Código Civil; el matrimonio era un lazo indisoluble. La esposa estaba supeditada al marido con la convicción manifiesta de inferioridad legal.

La “mujer de su casa” era una parte integrante de la España católica y tradicional; el mundo podía progresar sin mujeres científicas, doctoras, abogadas, etc… pero no sin madres. El papel que se le asignó a la mujer era el de “máquina de producir hijos”. Su papel en la vida social era: cocina, niños e iglesia. Su reclusión en el ámbito doméstico era impuesta; su libertad estaba condicionada por la dependencia económica y su  escasa formación que se reducía al dominio exclusivo de tres ciencias: culinaria, confección y costura y economía doméstica. Eso fue una de las mayores causas de analfabetismo y servilismo. Se le negada la posibilidad de su realización personal.

El feminismo de los años 70 nace en un contexto de política radical. La política del pacto suponía un freno a las reivindicaciones de las mujeres que vieron como sus demandas eran relegadas a un segundo plano en pro del pacto democrático. 

Entre 1976 y 1978 las feministas actuaron como un bloque unitario en torno a unas demandas políticas centrales: amnistía para las mujeres, despenalización del adulterio, sexualidad libre, derecho a los anticonceptivos, al aborto. 

El Nuevo Feminismo hará hincapié en el derecho a la diferencia, reivindicación que cumple un papel fundamental en los inicios del movimiento, en la incipiente toma de conciencia feminista, al anteponer lo que une a todas las mujeres y poner el énfasis en la solidaridad. Se trata de afirmar la realidad específica positiva de las mujeres, de revalorizar sus valores, de sentir el orgullo de ser mujer.

Las campañas de este movimiento emergente fueron: “Yo también soy adúltera”, que se mantiene hasta la despenalización de los delitos de adulterio, en 1978. Otras se centraron en la venta y publicidad de anticonceptivos, el derecho a la educación y al trabajo, y contra los malos tratos y agresiones sexuales, la violencia contra las mujeres, muy especialmente en el ámbito doméstico. Las campañas de reforma culminaron con la consecución del derecho al divorcio (1981) y el derecho al aborto, legislado en 1985.





LA CULTURA EN 1976

El año 1976, llamado "año de la apertura" en España, fue bastante convulso a nivel internacional. 

En el mundo de la tecnología, Steve Jobbs y Steve Wozniak, diseñan Apple I, uno de los primeros computadores personales, el primero en incluir un teclado con un microprocesador y una conexión a un monitor.

En el mundo del cine, Silvester Stallone interpretaba a Rocky Balboa, uno de sus papeles más populares. Otras películas que marcaron época estrenadas ese año fueron: Ha nacido una estrella, Taxi Driver, Carrie, La profecía, Novecento, NetWork: Un mundo implacable, El imperio de los sentidos, Marathon man, Todos los hombres del presidente, La fuga de Logan…

Desaparecen en 1976  dos grandes directores: el cineasta italiano Luchino Visconti, y  Fritz Lang, director de cine alemán.

La película española Furtivos, dirigida por José Luis Borau, es premiada en  Cartagena de Indias.

Muere en Nueva York Alexander Calder,  escultor estadounidense,  conocido como el inventor del móvil (juguete móvil colgante), precursor de la escultura cinética.

El arte postmoderno, por oposición al denominado arte moderno, surge tanto en Europa como en Estados Unidos desde mediados de los años 70. En España se desarrolla en la década de los 80, aunque venía gestándose desde los 70. Recoge detalles de obras anteriores, recicla técnicas, ideologías y temáticas de otros movimientos, pero todo ello, visto con una estética actual.

La  revista de teatro Pipirijaina dónde se podía leer las obras de los nuevos dramaturgos, está recién nacida

La doble historia del doctor Valmy, de Antonio Buero Vallejo, cuyo estreno no se había permitido durante la dictadura, llegó al público el 29 de enero de 1976 con gran éxito.

Se estrena en Madrid “Las criadas” de Jean Genet.

 Otras obras del momento: 7.000 gallinas y un camello, de Jesús Campos; El día en que se descubrió el pastel, de Manuel Martínez Mediero. Fly-By de Alfonso Vallejo. 

 La censura iba levantando la mano, el auge del destape fue llenando los escenarios con obras cuyo aliciente era el desnudo; “Equus” fue uno de los grandes éxitos de taquilla en esta etapa de transición, que tuve el placer de ver en Murcia, en el Teatro Romea. La censura era más severa en lo referente a lo ideológico que a las exhibiciones del cuerpo desnudo. En 1977, ocho años después de su estreno en Nueva York, llega a España “Oh, Calcuta”, comedia musical que  se concibió como una burla a los contrastes sociales que provocó la revolución sexual de los años sesenta. La  partitura musical de esta obra fue compuesta por   John Lennon, sobre textos de David Newman, Rober Benton, San Sephard, Joe Orton, lonesco, Terence Rathigan y Tennessee Williams.

Entre los poetas de los años 70, destacan Manuel Vázquez Montalbán, José María Álvarez,  Leopoldo María Panero. Luis Alberto de Cuenca,  Luis Alberto de Villena.

Es en este contexto donde se origina la obra "El espectro".


ANÁLISIS SEMIÓTICO DEL TEXTO


“Existen dos códigos de moral, dos conciencias diferentes,
 una del hombre y otra de la mujer.
 Y a la mujer se la juzga según el código de los hombres.

[...] Una mujer no puede ser auténticamente ella en la sociedad actual, una sociedad exclusivamente masculina, con leyes exclusivamente masculinas, con jueces y fiscales que la juzgan desde el punto de vista masculino.” 

(Notas para la tragedia actual. Ibsen.)

 Estábamos en 1976 en pleno proceso de democracia. Molina de Segura, mi localidad, contaba con un festival de teatro de gran renombre que empezaba, lo que ha sido hasta ahora, su larga trayectoria. Tres grupos de teatro del pueblo representaban dentro y fuera de la región: ATEM, Pandora y Genus. Yo tenía 15 años cuando ingresé en la compañía de teatro  Pandora, allí ensayamos “Fando y Lis”, de Arrabal. Yo interpretaría a Lis. La obra no llegó a estrenarse.

 Mi indignación ante el hecho de que la mujer fuese considerada ciudadana de segunda clase, me llevó a escribir esta obrita.  Nuevos tiempos estaban llegando a la sociedad española.

 “Fando y Lis” me impresionó en plena adolescencia, en una etapa única, de la historia de España. La influencia de lo emergía en el país y la obra de Arrabal, se reflejan en El Espectro. También me impresionó Ibsen con “Casa de muñecas” y el portazo de Nora, uno de los más sonados escándalos de la historia de la literatura europea. En honor a Ibsen  di el titulo de El Espectro a la obra como el autor había titulado “Espectros” a la suya en la que la señora Alving, por consejo de su líder religioso, vive con su marido simulando ser feliz, tapando y preservando su imagen respetable en sociedad.  Ibsen cuestiona a la sociedad burguesa. 

El espectro representa el mundo fantasmagórico que nos aterra, el mundo de los sueños. Nuestros fantasmas, nuestros miedos, nuestro infierno. Porta la luz (El cirio). Nos conduce al fondo de nuestro ser, nos hace tomar contacto con nuestros sueños. 

La danzarina  es el ángel que nos protege, que nos guía. Su cara, mitad blanca, mitad negra, nos recuerda nuestra propia dualidad, nuestra luz y nuestra sombra. Representa también los anhelos de la mujer, sus aspiraciones, sueños, lo que ella desearía ser.

El hombre nos recuerda con su pijama de rayas a un preso y prisionero es de su jerarquía patriarcal, de su educación nacional-catolicista,  de sus propias limitaciones que le impiden seguir sus sueños, de sus miedos a los cambios que se respiraban en la convulsa sociedad del momento. Se nos presenta durante su pesadilla, temeroso ante la luz que le muestra el espectro y durante el sueño de ella; el hombre representa el rol que había mantenido durante el franquismo, imponiendo sus normas, su soberanía, cortando las alas a un pájaro que desea volar porque lo necesita. El hombre manipulará a la mujer y la castiga, pero la imperiosa necesidad de volar, de ser, de realizarse, van a resultar más fuertes que toda la carga social del hombre.

La mujer se nos muestra de dos modos. En el estado de vigilia, cuando está intentando dormir en ese lecho que es un nido, la mujer asume su rol de esposa y más o menos está acomodada al sistema, preocupada por todas las tareas que le esperan al día siguiente. Es un ser insatisfecho, pero cumple con sus rutinas diarias de ama de casa. Es durante su sueño donde ella experimenta su proceso de liberación y emancipación. Se enfrenta al sistema, como en la sociedad española lo hace el feminismo. Se arranca las cadenas impuestas y, como en "Casa de muñecas", es capaz de abandonar el hogar en la búsqueda de su realización y pegar el portazo, cosa impensable hasta entonces en nuestro país.

El lastre de la religión que tanto daño hizo especialmente a la mujer se representa por ese triángulo con el ojo que todo lo ve. La Trinidad es el dogma central de la iglesia católica. Esta creencia afirma que Dios es un ser único que existe simultáneamente como tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Un Dios que está en todas partes, un Dios que todo lo controla, que nos observa, que nos castiga.  Sentirse observado es sentirse inhibido, controlado.  

El nido representa el hogar, donde se incuban los huevos, donde se procrea. La mujer era madre antes que amante. El matrimonio suponía formar una familia y tener hijos, a lo que la mujer se va a enfrentar, diciendo que no quiere ser sólo la madre de sus hijos. El nido también es el símbolo de lo que ha de nacer, de una democracia que se está gestando y de una reconquista de derechos para la mujer. La tela blanca que los cubre representa el líquido amniótico que protege en el útero a ese feto que va a nacer. 

Las hojas secas que cubren el escenario representan la caducidad del sistema. Se precisa que las hojas verdeen para que un nuevo mundo emerja.

El marco representa la limitación impuesta. Salir del marco suponía enfrentarse al sistema, signo de locura; al mismo tiempo, salirse del marco supone osadía y valor para atravesar esos límites, para expandir la mente, para que una sociedad avance. Atravesar los límites es propio de un ser creativo que se arriesga a buscar otro mundo fuera de ese cuadro.

El final de la obra queda indeterminado. El sueño termina y ellos continúan durmiendo en su nido. La danzarina les da sus alas para que vuelen. ¿Qué será de esos personajes? ¿Cuál es el desenlace de esa relación donde no hay amor? 

La acción nos plantea un conflicto entre dos sexos, con dos posturas enfrentadas por intereses opuestos. 

El espacio es una alcoba. Salvo el nido donde duermen, no hay objetos en el espacio. Lo que nos limita y oprime es el marco, pero detrás se proyectan imágenes que nos permiten respirar. 

El número 13, que dice ser la mujer, en el Tarot es el número de lo innombrable, la muerte. Es un número destructivo que tiene el fin de regenerarse, como el Ave Fénix que muere para resurgir de entre las cenizas.


Irelfaustina Bermejo