Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 11 de enero de 2019

Versos envenenados, de Francisco Javier Illán Vivas (Reseña nº 835 bis)

Francisco Javier Illán Vivas
Versos envenenados
M.A.R. Editor, 2018


Versos envenenados es una novela, como lo son su título y la misma vida, llena de contrastes ya desde la primera página, que comienza con una descripción de Murcia en primavera, que huele a flores y aromas, para pasar al título de la desgarradora canción que el protagonista, Isco Vivas, va escuchando en su coche: Epitafio

El autor, Francisco Javier Illán Vivas, nos conducirá por ese sendero en apariencia tranquilo, soleado, hermoso, mientras nos va mostrando las contradicciones más humanas (ambición, desnudez psicológica, celos, amistad, poesía, lujuria, muerte). 

En el primer capítulo ya se habla de un asesinato (según se deduce, perpetrado por una mujer), como si de la crónica de una muerte anunciada se tratase; sin embargo, la trama no pierde interés sino que lo despierta, a la espera de los detalles. El título y el género de la novela (finalista en el premio WilkieCollins de novela negra, 2018) auguran, además, algún tipo de relación entre crimen y poesía. 

De una forma un tanto desordenada (como el autor explica en la nota final) se van introduciendo las historias entre los personajes, junto a pequeñas señales con las que se  mantiene la tensión. 

La novela está plagada de poesías, letras de canciones, citas de autores, artículos de periódicos, extractos de libros, etc.; parece como si, a través de la literatura escrita años ha, los personajes se vieran, explicaran e, incluso, justificaran a sí mismos. Son estos retazos literarios pequeñas pistas que, siguiendo la línea de contraste y desorden de la novela (producto de la contradicción y el caos humano), acompañan la historia, al tiempo que indican por dónde puede acabar. Las letras del libro forman un hilo de unión entre los personajes, que entablan amistad gracias, por ejemplo, a la común afición por la poesía: 

—El gran mito de la poesía es que intenta explicar el mundo, como dice Luis Alberto: no es que proporcione sentido a las cosas, pero ayuda a transitar por ellas con mucha más comodidad y una pizca menos de angustia. (p. 160)
También el autor, Francisco Javier Illán Vivas, disemina sus propios escritos por toda la novela, aunque bajo la apariencia de un mal poeta, ya que atribuye estos a uno de los personajes: Carlos, que el autor describe como alguien que solo trata de expresar sus sentimientos.

Sin embargo, todo se teje muy subliminalmente, de modo que el lector poco avispado se encuentra con una gran sorpresa al final, tras un recorrido relativamente tranquilo, con historias y personajes que reconocemos en la vida diaria y que nunca imaginaríamos como asesinos. 

El contraste se deja ver en las letras de las canciones: Epitafio, junto a Welcome to my world o Nosotros, aluden a tres facetas humanas bien distintas, lo que hace honor al dicho: «Nada de lo humano me es ajeno»; la poesía mezcla lujuria (Cuerpo de mujer…, de Neruda), romanticismo y paso del tiempo (Bécquer, Tenorio); la rabia de los celos (La abandonada, de Gabriela Mistral); e incluso parece querer justificar los terribles hechos que están por ocurrir:  (El nombre de la rosa, de Umberto Eco): 

…hay una cosa que excita a los animales más que el placer: el dolor (…). Cuando te torturan no dices lo que quiere el inquisidor, sino también lo que imaginas que puede producirle placer, porque se establece un vínculo (éste sí verdaderamente diabólico) entre tú y él… 
(Tras esta cita, se narra: « ¿Se sentía ella atormentada, presa de ese placer que produce el dolor? No lo sabría decir, pero sí debía confesar que estaba excitada»).  

La nota de realidad la ponen los distintos artículos que se mencionan: atentado del 14M en Madrid, asesinatos, investidura de Zapatero… Lo cual nos sitúa en una época determinada: 2004; y otros datos, como los que hablan de la EM (esclerosis múltiple), que diversifican el centro temático de la novela. 

Los valores estables y permanentes de antaño se difuminan o pierden valor en esta novela en la que algunos de los personajes superan los límites de la ética. Porque una cosa es la escritura y otra la realidad. Se puede escribir de todo, pero no se puede hacer todo. Por eso, el hecho de que los personajes sean de lo más normal, de la vida diaria, hace más increíble el desenlace de la novela. El propio Illán define a las dos protagonistas como una especie de mantis religiosas, que devoran a sus amantes tras el acto erótico; pero lo describe como algo bello, ritual, de forma que ni las mismas víctimas parecen sufrir violentamente sino que da la impresión, en cierto modo, de que disfrutan de ello o que, en todo caso, viven sus últimos momentos como parte de ese ritual. 

A mí me ha parecido una historia aparentemente muy normal, con entresijos como la ambición de Carlos, el hombre que quiere cumplir los sueños de una madre resentida y pisa a quien se le ponga por delante pero que, a su vez, aparece en su total desnudez ante una mujer; el empleado con esclerosis múltiple (EM) que no soporta ya su terrible enfermedad; la mujer celosa de la amiga que le roba los amantes; la lujuria que, junto a la poesía y los hombres, tienen en común las dos protagonistas, Marta y Carmen… ¿Quién no encuentra todo esto en la vida real, sin imaginar que por ello alguien se pueda convertir en un asesino y, menos aún, en mantis religiosa

Para finalizar esta reseña, yo diría que en estas premisas que he expuesto, junto a la unión y relación de la poesía y literatura en general con los crímenes, descansa su originalidad. Y basándome en esta misma condensación de contenido en diferentes formas, la calificaría dentro del tipo de obras que hay que leer varias veces para ir encontrando y descifrando las muchas pistas que va dejando a lo largo de su desarrollo.


Clemen Corbalán

jueves, 10 de enero de 2019

Romance para Laura


A mi nieta Laura, por su alegría y su entusiasmo.



A los reyes has pedido

una bella casa de hadas

carruseles musicales

y algún cuento en tu almohada.

Tu abuela les ha encargado

rosas blancas para tu alma

llamadores de angelitos

armoniosos donde pasas.

Que cada noche aparezca

el buen ángel de la guarda,

que te muestre compañía,

que esté cerca de tu cama.

Nuestra Laura en el  balcón

vio a  Melchor en la explanada

le dejaba los juguetes

y en camello se marchaba.

Oculta entre sus vestidos,

una cajita de plata,

en un hueco de su armario

polvo de estrellas guardaba.

Es Gaspar un rey sonriente

fue el culpable de la hazaña

allí mismo le ha dejado

la felicidad soñada.

Baltasar, como es Rey Mago,

la sorprende en su ventana,

mariposas de colores

para Laura esta mañana.

Bailan solos sus zapatos

movidos sus pies por alas.

Fue la reina de la fiesta

esta noche está agotada.

Sabe canciones de cuna

su abuelita se las canta.

Va cerrando sus ojitos

se duerme con una nana.





María Teresa Fandiño

Derechos reservados

La Coruña, España, 24/12/2017

miércoles, 9 de enero de 2019

Homenaje a José María Arguedas


Homenaje a José María Arguedas con motivo de la publicación de El zorro de arriba y el zorro de abajo

Intervendrán:
– Dora Sales, de la Universidad Jaime I de Castellón
– Gastón Segura, autor

Fecha: jueves 17 de enero a las 19:00 horas
Lugar: Instituto Cervantes, C/ Barquillo 4. Madrid.

lunes, 7 de enero de 2019

Síndrome innominado

Necesito darle otra vuelta de tuerca, tomar un giro inesperado. Soy un sencillo abogado, no pertenezco a ningún influyente bufete de abogados. Hubiera preferido ejercer de psicoanalista dada mi afición a no separarme de las libretas de notas donde apuntar datos y cosas de los individuos. Pero llevo enterrados más de diez años en litigios, desestimaciones y sobreseimientos. Ayer en la sala de espera hablaban y hablaban de síntomas y síndromes, de diagnósticos y pronósticos. No sé cómo asumir el papel de ser un trasplantado de riñón, de riñón forrado de un donante. Dato que tal vez me ha hecho perder el juicio y me ha encaminado a la consulta de un prestigioso analista, que aún no ha aventurado significado alguno a todo esto.


Atilano Sevillano [Argusino de Sayago- Zamora (España), 1954] Residente en Valladolid (España). Doctor en Filología Hispánica y Lcdo. en Teoría de la literatura y Literatura comparada.  Ha realizado estudios de Psicología. Ha ejercido la docencia como profesor de Lengua y Literatura en Enseñanza Secundaria.
Imparte talleres de escritura creativa (poesía, haiku y microrrelatos). Cultiva la poesía visual. Ha cofundado y codirigido la revista literaria salmantina Aljaba y las barcelonesas Poiesis y Cármenes. Colabora en diversas revistas literarias españolas y latinoamericanas. Es coautor del libro de texto Literatura española y universal (1999). Tiene publicados dos poemarios: Presencia indebida (1999) con prólogo del poeta  zamorano Claudio Rodríguez y Hojas volanderas – haikus (2008).  Hasta la fecha ha reunido sus  relatos breves e hiperbreves en  cuatro libros: De los derroteros de la palabra     (Celya, 2010),  Lady Ofelia y otros microrrelatos ( Amarante, 2015) ,  Al pie de la letra. Microrrelato de la A  a la Z ( PiEdiciones, 2017) y Minificciones de diván (Piediciones, 2018). Ha participado en  numerosas antologías  y obras colectivas.