Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 13 de octubre de 2026

La herencia de sangre, de M.D. Álvarez

 


—Mira quién ha cazado un auténtico wurdulac, -dijo el príncipe, señalando a su mejor cazador con una sonrisa endiablada.

​El cazador se inclinó ante el príncipe, pero al levantar la cabeza, sus ojos brillaron con un destello ámbar. 

La wurdulac, aún encadenada, soltó una risa seca: —No me has cazado, hijo. He dejado que me atraparas.

​El príncipe palideció. El cazador sintió un ardor en el pecho: la mordedura de la noche anterior no había sido un sueño. Los guardias retrocedieron al ver cómo sus colmillos se alargaban. 

—Bienvenido a la jauría —susurró la joven wurdulac, rompiendo sus cadenas con un tirón. El príncipe ordenó disparar, pero ya era tarde: el mejor cazador era ahora el más voraz de los monstruos.

M. D. Álvarez 

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