Os voy a contar una historia que a aquellos que tienen alguna verruga les puede interesar.
Según cuentan los antiguos sabios, en los albores de la humanidad, cuando los dioses convivían con la raza humana, hubo una hermosa diosa de nombre Xochiquétzal, hija de Tonacacihuatl, que heredó el don de crear todo tipo de plantas para engalanar y cuidar la tersa piel de sus aguerridos hermanos y de su augusta madre.
Un celeste día, descubrió en su hermoso cutis una pequeña verruguita. Como no tenía modo de ocultarla, creó una pequeña plantita de unos 45 cm de altura, con hojas lobuladas semejantes a las del roble y de florecillas de cuatro pétalos de un intenso color amarillo.
Al cortar cualquier parte de la planta, brota una sustancia de color amarillo anaranjado que, aplicada sobre la verruga, la hace desaparecer.
Su amada madre, en agradecimiento hacia su noble hija, regaló a los pobladores que veneraban a su querida hija la preciosa plantita.
Oh, sí, aún no os he dicho que la planta se llama celidonia mayor, también conocida como hierba de las golondrinas.
M. D. Álvarez

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