Su familia descubrió una de aquellas carrozas celestes,
la de Visnú. Aquel vehículo tenía la envergadura de un edificio de 50
plantas. Lo descubrieron en una mina abandonada, en una descomunal
abertura.
Los mineros
huyeron asustados; el vehículo era de un material cálido al tacto. No
parecía tener ventanillas ni puertas. Marcus ojeó unos grabados en un
lateral de aquel vimana; se parecía al sánscrito अहं विष्णुं सेवयामि*.
Descifró el grabado y lo recitó. Hubo un leve zumbido y un panel se
deslizó hacia arriba. Marcus, un chico carismático e inteligente, se
había formado en el Instituto Indio de Ciencias de Bangalore
Entró
en el gigantesco vimana; algo lo guiaba a seguir adelante, una fuerza
lo empujaba a seguir avanzando hasta llegar al centro de mando. El
vimana despedía una cálida luminiscencia que, al llegar a la sala de
mando, se hizo más intensa. Marcus vio un gigantesco ser de color azul
que parecía dormido a los mandos de su carroza. Se aproximó y pudo
comprobar que tenía clavada una माला* en su corazón. Marcus no se lo
pensó y extrajo la divina Vel del pecho de Visnú. En cuanto la retiró,
la herida comenzó a cerrarse y el gigante abrió los ojos, mirando al
joven guerrero que sostenía el arma del dios de la guerra, Murugan.
—Di tu nombre, oh joven de alma noble —resonó la voz del dios en su mente.
—Mi nombre es Marcus, serenísima divinidad —refirió Marcus, postrándose ante el gigante.
—Levántate, noble Marcus. Tú me has despertado y liberado de la maléfica Vel. Pídeme lo que quieras —respondió el gran dios.
—No quiero nada, tan solo haber servido fielmente —respondió Marcus, alzándose.
—Lo
has hecho bien. Ve y difunde mi resurgimiento —dijo el gigante,
mostrando su siempre amable rostro a su humilde adepto, Marcus.
M. D. Álvarez
Traducción de términos en sánscrito.
अहं विष्णुं* सेवयामि।*. Yo sirvo, a Visnú.
भाला*: Jabalina..

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