Otro origen de una de las plantas más increíbles que he
visto en mi vida es el gordolobo o verbascum thapsus. Sus orígenes se
pierden en los albores de la primera civilización, cuando los dioses
poblaban este planeta y se servían de sus dones para protegerse.
El
gordolobo fue creado por Hermes a petición de su divino padre, Zeus,
que temía los encantamientos de su regia esposa, la cual se servía de
sortilegios para castigar a su mujeriego esposo por sus devaneos
amorosos.
Según cuentan
las leyendas, Hermes entregó esta planta al divino Odiseo para
protegerlo de los encantamientos de la hechicera Circe.
Se
dice que Odiseo guardó el gordolobo como un tesoro sagrado, pues sabía
que en sus hojas dormía la astucia divina capaz de doblegar cualquier
hechizo antiguo. El hecho de que se encuentre en cualquier camino se
debe a que las semillas fueron esparcidas por los caminos, ya que la
bolsa donde tan magno héroe transportaba este tesoro tenía un pequeño
agujero.
M. D. Álvarez

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