SETENTA
Al final miraré para otro lado,
con sienes plateadas por el frío,
por las brisas sonámbulas de hastío
donde el tiempo infinito se ha parado.
Soy otro sol que sigue coronado
con resplandor efímero y baldío
como las noches de este sentir mío,
con su luna de un súbito dorado.
Estos setenta pesan como losas,
como crisol de luces que se alejan
en busca de otras sendas más hermosas.
Aquellos que me quieren me aconsejan
inhalar el perfume de las rosas,
yo prefiero vivir, si al fin me dejan.
Antonio Fernández Fuentes
De su poemario Poemas de la existencia

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