Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 17 de marzo de 2026

Héctor y el universo tenebroso. de M.D. Álvarez

 


¿Creerías que estoy loca si os dijera que he visto cosas espantosas y aberrantes tratar de colarse en nuestro universo y ser volatilizadas en implosiones de grandes proporciones por nuestro guardián universal, el hijo de un celestial y una humana, cuya fuerza y tesón no tienen parangón en ningún universo paralelo?

Si los que me siguen ya saben de quién estoy hablando: Héctor, cuyos ojos de un azul celeste han visto lo maravilloso y aterrador de todos los universos por los que se mueve, creando y cerrando portales multidimensionales.

Hoy voy a contarles otra de las muchas aventuras de Héctor. Esta vez, su viaje lo alejó de nuestro mundo, al que adoraba. Creó un portal que lo transportó a un universo oscuro donde las criaturas más dantescas y oníricas trataban de acceder por una grieta temporal a nuestro universo.

Héctor percibió enseguida la ausencia de sonido. La penumbra aterradora y las criaturas que pululaban por la oscuridad eran frías y aterradoras. Lo que le sorprendió fue que ninguna hizo ademán de atacarlo; es más, lo observaban con suspicacia. Parecían dirigirse a toda prisa hacia la grieta temporal; era como si trataran de huir de algo o de alguien. De pronto, un frío glacial le heló los huesos. Tras él, un pavoroso y descomunal monstruo se quedó mirándolo. Sus pensamientos caóticos y distorsionados fluían con tal rabia que temió ser decorado por aquella aterradora hilera de dientes, pero alzó la mano y dijo:

—No quiero hacerte daño, solo quiero reparar la brecha temporal.

El descomunal monstruo pareció comprender y se alejó hacia uno de los millones de mundos de aquel universo oscuro y tenebroso..  

Se dirigió hacia la gran falla en el vórtice y, utilizando la energía ancestral de los celestiales, cerró el paso a las criaturas de la noche que anhelaban el calor y la luz, no vistas. Después de sellar el paso, abrió el portal de regreso y, echando una última mirada tras de sí, vio que todo estaba conforme a las reglas universales.

Una vez de nuevo en nuestro universo, regresó a su tan amado mundo hasta la siguiente aventura.

M. D. Álvarez

No hay comentarios:

Publicar un comentario