Su madre la adoraba. ¿Qué problema tenían los demás si
ella era adorable para su madre? Los demás debían respetar su aspecto.
Era digna hija de su padre Tifón y su madre Equidna. Era la quimera más
linda que había visto la creación. Era la hija más calmada de los 11
hijos que tuvo su adorada madre. Ella se llamaba Amanti y tenía unos
lindísimos ojitos azules heredados de su padre.
Su
madre, la dulce , Equidna siempre la mantuvo alejada de los
sanguinarios héroes que buscaban hacerse un nombre con la muerte de
todas las criaturas diferentes.
Así
fueron cayendo sus hermanos: Eton, el águila gigantesca, fue abatido
por Heracles, al igual que Ortro y Cerbero; el león de Nemea, la hidra
de Lerna, su hermana Lernaīa, Ladón y su hermana la esfinge, Bel-hit,
que perdió la vida suicidándose por haber sido derrotada por Edipo en un
concurso de acertijos. Su hermana, Faya, la cerda de Cromión, fue
asesinada por Teseo. El dragón de Colquida fue muerto por el fiero
Jasón. Incluso su dulce padre, el titán Tifón, fue cruelmente asesinado
por el díscolo Zeus. Y, por último, lo que tuvo que sufrir la bella
quimera al ver asesinar a su amada madre, la dulce Delphyne, a manos del
ínclito Corebo.
¿Qué
pensáis que hizo la pobre y dulce Amanti al ver a toda su familia
masacrada? Pues fue dando caza a cada uno de los héroes que tan vilmente
la habían privado de sus dulces hermanos, hermanas, padre y madre. Y
cuando, por fin, estaba a punto de terminar con el cruel Zeus, fue
innominadamente asesinada por el héroe Belerofonte.
Quiero creer que ahora disfruta con toda su familia en los dorados Campos Elíseos.
M. D. Álvarez

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