Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 19 de julio de 2016

Seguimos manteniendo el tipo: 1.020 lectores de la reseña de esta semana


Lo repetimos, y no nos cansamos, entre el viernes, sábado y el domingo (y en esta semana alrededor de las diez de la mañana del domingo ya habían superado los 1.000 lectores), nuestras reseñas literarias siguen teniendo gran aceptación entre los lectores.

Una vez más, y ya van muchas, GRACIAS

lunes, 18 de julio de 2016

XLII Certamen literario de Riopar

Publicadas las bases que regulan el XLII CERTAMEN LITERARIO.
El tema del mismo será Riópar y el plazo de presentación hasta el próximo 16 de agosto.



viernes, 15 de julio de 2016

Quédate conmigo, que está cayendo la noche, de Carlos Vicente Córdoba (Reseña nº 778)

Carlos Vicente Córdoba
Quédate conmigo, que está cayendo la noche
Editorial ADIH, marzo de 2013

Lo primero que sorprenderá al lector, a ese lector gourmet de las obras bien escritas, es que esta novela debería estar incluída en el Club del Gourmet literario y que, sorprendentemente, pasó desapercibida. Yo mismo he llegado a ella por una casualidad, y ya os avanzo que aún queda algún ejemplar en la Casa del libro, por ejemplo.

Dice mucho esta novela del buen gusto del editor Antonio Galera Gracia, que sabe reconocer una obra bien escrita en cuanto ha leído apenas unas páginas del manuscrito.

Más allá de la historia de Marina y de Julián, o de Elizabeth o de Sander Víctor Alexis Mendoza (llamemos así a este personaje, que si no se enfada), está la palabra bien escrita, la trama bien elaborada, la obra bien editada, además en letra agradable a la vista por su tamaño. Un enorme acierto, creo que Editorial Trirremis debería ver la posibilidad de reeditarla para disfrute de los buenos paladares literarios.

El doctor Julián Peralta se ve en la necesidad de jubilarse anticipadamente para atender a su mujer, Marina, que padece alzheimer, esa terrible plaga que castiga a la sociedad desarrolada de nuestro tiempo. Siguiendo los consejos del neurólogo encargado de tratarla, no se inmiscuirá en el tratamiento y seguimiento de la enfermedad, limitándose a cuidarla e informar de lo que observase en la paciente.

Pasado un tiempo, y siguiendo los consejos de una enfermera del centro de rehabilitación, se decide por contratar a una cuidadora, para poder disponer de algún tiempo libre y no enfermar él también. Es aquí cuando entra en sus vidas la citada Elizabeth y, con ella, Sander Víctor Alexis Mendoza, al que le gusta trabajar poco, pero sí disponer de mucho dinero. Y eso sólo se consigue con los "bisnes", los negocios... y si esos "bisnes" es con colombianos, son muy peligrosos.

Un día, inesperadamente, mientras escuchan música en casa, Marina reacciona ante ella y el recuerdo vuelve a su memoria. A partir de ese momento, siguiendo las recomendaciones del neurólogo, Julián buscará en la historia común con Marina aquellos momentos ligados a una música concreta.

Como ves, desconocido lector, una bella historia de amor, de superación, con momentos de novela negra o policíaca, y el drama vital de sus personajes. Y con un final que, seguro, te arrancará alguna lágrima.

PD: Y encontraréis sentido a esa danza de Héctor y Andrómeda, de Giorgio de Cririco, motivo de la portada.
 

Francisco Javier Illán Vivas

jueves, 14 de julio de 2016

Selección poética de Alejandro Pérez Guillén



PEQUEÑO TREN DE MADERA

No encuentro entre la niebla del pasado
un pequeño tren de madera
con el sol descompuesto de la infancia,
ni siquiera un barquito de papel
que surcara el mar de los sueños,
pero sí una motoreta de bajo
precio que driblaba las piedras
del camino.
A veces me detenía
a recogerlas
y las lanzaba de nuevo a la tierra.
Hoy no entiendo por qué razón
no las guardé
en los bolsillos.

(De En manos de Orfeo. Editorial Renacimiento)


EN EL PARQUE

Esta tarde abandono
un verso triste
en uno de los bancos
del parque, en una esquina,
al abrigo del viento.

Unas migas de pan
cantan en el aire y unas palomas
se arrojan al suelo cuando las manos
sabias y torpes de un anciano agitan
las arrugas de la conciencia.

Las risas de los niños,
tras el balón,
se ahogan en el agua
dormida del estanque,
bajo los árboles,
y aparece en la distancia, en el salto
del agua entre dos piedras,
el eco de esas risas.

Un perro ladra
y persigue, asustado, sus fantasmas.

Hoy, no sé por qué, recuerdo esa tarde.
Recuerdo a ese niño,
a uno solo de esos
niños que juega a su aire,
que se aproxima al banco
y me confiesa: “Papá, que es de noche”.

Y fue entonces cuando se me olvidó
el verso en el banco del parque.

(De En manos de Orfeo. Editorial Renacimiento)



TUMBADO ALEGREMENTE EN EL COLCHÓN

No esperes que el sueño se tumbe
alegremente en el colchón.
No lo arropes con sábanas y mantas.
Despiértalo.
Invítalo a que abra los ojos,
a que se desmante y se vista
de cualquier forma.
Que se lave los dientes y la cara.
Que cierre con sigilo
la puerta cuando salga.
Que pise las aceras
dormidas
como quien no quisiera molestarlas.
Busca ahí tus sueños.
                        Persíguelos,
acósalos
hasta que se den por vencidos
y, cuando finalice la batalla,
desanda tus pasos. Regresa
a casa. Lávate los dientes
y la cara. Desnúdate.
Descálzate.
Déjate acunar por las manos sabias
de las sábanas y no esperes
que el sueño acuciante se tumbe
alegremente en el colchón.

(De En manos de Orfeo. Editorial Renacimiento)



PREGUNTAS

¿Qué es la conciencia?
Dos pinzas tiritando
de miedo en el tenso cordel de un labio,
a la vez que te muestras
desnudo, avergonzado,
si permaneces quieto
y no disparas la palabra.

¿Qué es la soledad?
                        Dos pinzas que buscan
el amor y no encuentran
más que un bocado
de viento, el cuerpo húmedo del deseo,
la tristeza de la ropa tendida.

¿Entonces, qué es la muerte?
El abandono
de las pinzas y de la ropa.

(De En manos de Orfeo. Editorial Renacimiento)


NO FUE SENCILLO
No soy persona
sin el café
de tus labios dormidos
y a trozos me despierto
cada mañana.
Después de convivir
con las sombras que te habitan, no fui
capaz de encender a tientas la luz.
De nada sirve estremecerse
bajo el tierno abrazo de tu mirada,
si no llegas a sentir mis temblores.
No fue sencillo desandar tus muslos,
descorrer la soledad infantil
de los juegos, ponerle cremalleras
a la memoria adolescente
de las caricias,
al sexo sin paracaídas.
No fue sencillo abandonarlo todo
con el pantalón descosido
de la herida en la orilla
y descubrir en los bolsillos
los hilos que me faltan.
¿Cómo puede uno
deshabitar
el vacío, deshabitarte,
si está lleno de ausencias?


(INÉDITO. Libro futuro Campos de enebros)






Alejandro Pérez Guillén (Benalup-Casas Viejas, 1973) es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Cádiz. En la actualidad trabaja como responsable de la biblioteca pública municipal y como animador cultural de su localidad. Ha publicado los siguientes poemarios: Entrevista con la palabra (Ayto. Benalup-CV, 1997), Sueños de hadas sin hada madrina (Alhulia, 2003), Monedas de papel (Diputación de Cádiz, 2006), Matar a Narciso (Alfar, 2012) y En manos de Orfeo (Renacimiento, 2014). También es autor de los cuadernillos El cadáver dormido de la historia y Tardes en fuga, y del libro de relatos La otra realidad (Aladena, 2009). Puedes visitar su web en: alejandroperezguillen.es   Correo electrónico: alepegui@hotmail.com