Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 18 de octubre de 2013

La república mejor, de Pablo López Gómez (Reseña nº 562)



Pablo López Gómez
La república mejor
Ed. El autor. Madrid 2009


Narrada con una crudeza impresionante, la descripción de cada detalle traspasa los límites del libro y las escenas se evaden cada vez que este se abre para atraparnos en sus páginas. Con la lectura de cada nuevo capítulo un grito se escapa del formato impreso. Nos convertimos en testigos directos de las secuencias de una vida que se desarrolla en El Alcázar, donde contemplamos, impotentes, las experiencias sufridas en el más absoluto silencio dentro de aquel cuartel, un cuartel como cualquier otro —o quizá como ningún otro— donde el soldado Gabriel Castaño es destinado tras su Jura de Bandera.

Allí conocerá desde el primer día lo que es la humillación por parte de un grupo de soldados bravucones que, sin ningún tipo de escrúpulos, lo convertirán en el centro de sus bromas, cada vez más alejadas del significado de ese sustantivo.

Pero el soldado Gabriel Castaño no es un cobarde y mostrarse valiente sin rendirse a los caprichos del fuerte, sobre todo cuando el fuerte tiene un séquito de matones a su alrededor, tiene un precio. Un precio muy alto que el soldado deberá pagar cada día desde la primera noche en que durmió bajo el cielo cuartelario de El Alcázar. Por eso, porque su familia sabe que el chico no es un cobarde, se cuestiona desde el principio la veracidad de lo que les cuentan a primera hora de la mañana cuando, uno de los oficiales del cuartel, les comunica su suicidio.

Personalmente tenía muchas ganas de comentar sobre este libro, sin embargo, no sabía por dónde empezar. He de decir que son varias las sensaciones que su lectura me ha producido: “dolor, indignación, deseo de devolver el golpe y frustración”. En ese orden. También he sentido tranquilidad; la misma tranquilidad que me embargó cuando hace unos cuantos años, el Servicio Militar dejó de ser obligatorio. 

No resulta fácil encontrarse con este tipo de obras, si no es a través de amigos de los propios autores. Son obras que permanecen en ocasiones en el anonimato porque no son obras destinadas a hacer dinero, sino que surgen de la necesidad de contar historias que suceden a nuestro lado pero que somos incapaces de ver, quizá porque hay que tomarse la molestia de abrir los ojos, pero también, de alzar la voz; y en este caso, ninguna editorial quiso hacerse eco de esta voz. La república mejor es una más de esas historias rechazadas por las editoriales: Una historia contada con vocablos que a algunas personas les vienen resultando ya desconocidos, como bisa, cabo chusquero, retreta, etc. Una historia de «la mili». Una historia con más elementos reales que ficticios; una historia con un principio triste y un final… «Un final como suelen ser los finales en la vida real».


Lola Estal
(Los interesados en la adquisición del libro pueden hacerlo a través del e-mail que figura en la columna derecha de su blog La garita del guachimán)