Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

domingo, 25 de agosto de 2013

Los crímenes del ajedrez, de David J Skinner (Reseña 543)

David J. Skinner
Los crímenes del ajedrez
Ediciones QVE, 2012

El pasado julio conocí a David J. Skinner en Madrid, de él ya me había hablado Alexander Copperwhite, pero no había tenido el placer de conocerle en persona, donde coincidimos en una agradable charla literaria con otro escritor muy a tener en cuenta, Fernando Jimeno (autor de La ausencia de dios).

Poco después se nos incorporó Miguel Ángel de Rus y habló muy bien de la novela que hoy nos ocupa, así que me no tenía excusa, si la recomendaba M.A.R. era preciso leerla; tengo muy en cuenta sus recomendaciones literarias.

Así que cuando tuve un ejemplar en mis manos, me adentré en sus poco más de 100 páginas para conocer los crímenes que habían motivado que, por su relación con piezas del juego, se les llamase los crímenes del ajedrez.

Como breves fotografías, escenas semejantes a un decorado teatral, el autor nos adentra inmediatamente en la acción y en la vida de tres personajes alrededor de los que girará la investigación: Andrés Núñez, inspector de policía; Fernando Roca, comisario y jefe del anterior; y Carlos Sanz, fotógrafo y algo de periodista, que cuenta con un chivato en la Brigada que dirige Fernando Roca, lo cual le permite llegar siempre al sitio de los asesinatos y tomar imágenes impactantes.

Claro que, parte de lo que cobra por esas fotos debe entregárselo a su compinche en la policía, que sabremos más adelante que se trata de... pero esto debes descubrirlo tú, desconocido lector.

Tal vez el caso se resuelva demasiado pronto, o tal vez esa seguridad de encontrarnos ante el asesino nos pone en la pista, como señalará otro personaje, Castañeda, de que hay más de un asesino, en lo que no creen ni el inspector ni el comisario.

Narrativa sin florituras, vibrante, rápida, como un flash que nos muestra imagen a imagen, sin tiempo a recuperarnos del anterior deslumbramiento, para llevarnos a lo inesperado, a lo que no podríamos haber imaginado... ¿o sí?

Una pega le pongo al editor. ¿Por qué tantas palabras cortadas a final de renglón que producen tan desagrable efecto?: cumpl-/ ía, hab-/ ía, tocar-/ ía, Garc-/ ía, pod-/ ía.

Francisco Javier Illán Vivas