Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

sábado, 19 de julio de 2014

Los 96, de Joaquín García Box (Reseña nº 674)

Joaquín García Box
Los 96
Edición del autor, 2012

Conocí la primera obra de Joaquín García Box una lejana noche de Martes de Luna Llena, en el Guanábana Jam, y charlamos animadamente durante tiempo de las profecías mayas, de aquellas que se formularon hace 5127 años y en las cuales el pueblo maya precisó una serie de acontentecimientos que golpearían a la humanidad, culminando la fecha del 21 de diciembre de 2012, que era lo que ellos consideraban se terminaría el mundo como lo conocemos.

Recuerdo que le comenté que el mundo como lo conocían los mayas se terminó hacía más de quinientos años y que yo, en todo esto, estaba convencido que uno creía si era de esa cultura, o de aquella otra, o de la otra, que en todas se nos vaticina el fin del mundo.

Pero eso no es impedimento para que Joaquín García haya creado una interesante trama alrededor de las profecías que tanto revuelo levantaron en las redes sociales aquél lejano 2012 (aunque sólo hayan pasado dos años). El autor molinense, tomando como base que otras profecías de los mayas "ya se han cumplido", se introduce en la historia con la seguridad de que la gran profecía se cumplirá. Hoy sabemos, o creemos saber, que no ha sido así, salvo que los mayas estuviesen profetizando la Gran Estafa-crisis económica, que realmente ha cambiado el mundo tal y como lo conocíamos.

Y para evitar la destrucción del mundo, será preciso que noventa y seis seres especiales, definidos por el autor como de "naturaleza angelical", se reunan en un lugar determinado de nuestro mundo para llevar a cabo una ceremonia especial  el día y la hora predicha por los mayas. Algo que parece sencillo, pero, en el último momento, inesperada e inopinadamente, faltan tres de ellos.

Y a partir de ahí Julián García Box despliega toda la fantasía que le permite su alocada pluma, para mezclar historias, cuentos, leyendas, unir a la NASA y al Vaticano en una misma misión... y llevar al lector hacia el final, ¿esperado? ¿inesperado?

Tendrás que descubrirlo, desconocido lector.

Francisco Javier Illán Vivas