Jugó a dibujar figuras de humo con el humo de aquella toledada de humo rojo. Era un diablo juerguista y se entretenía armando el caos con las figuras que hacía surgir de su boca.
Jugó a dibujar figuras de humo con el humo de aquella toledada de humo rojo. Era un diablo juerguista y se entretenía armando el caos con las figuras que hacía surgir de su boca.
Antonia Medina Real
Trazos
Abril 2024
Treinta y cinco poemas, divididos en 6 partes, que ella llama Pinceladas, porque considera que escribir es como pintar un lienzo, y en este libro, de dimensiones no formales, es también un lienzo de su propia vida, de su experiencia, escrito en poesía, libre, sin ponerse trabas alguna a su forma de expresar lo que siente o ha sentido en ese momento.
Como escritor he tenido la suerte de compartir agradables momentos con Antonia Medina, nacida en Cieza y residente en una pedanía de la capital de la Región de Murcia, y esta obra me ha permitido conocerla un poco más, sobre todo tras la lectura de esa parte que ella titula Primeras pinceladas: Auto-retrato.
Es, además, la parte más extensa del poemario, posiblemente porque ha querido que el lector la conozca antes de adentrarse en otras pinceladas que pueden ser más fugaces, menos personales, aún teniendo en cuenta la intensidad de cada una de ellas.
Vivencias, recuerdos, sueños, así es como ella lo siente y como lo escribe.
Francisco Javier Illán Vivas
María Dolores Vicente Serrano
Cómo hemos cambiado
Ayuntamiento de Molina de Segura, 2008
El presente libro de recuerdos lleva por subtítulo historias para el recuerdo Molina de Segura (1880-1980), que ya nos hace una idea de lo que la autora nos va a narrar y que el Ayuntamiento ha acertado al ir recogiendo estos recuerdos que se van perdiendo.
Ya hace años que se habló de ir entrevistando a los ancianos del lugar, para que dejaran sus memorias de nuestra localidad antes de que pasaran al otro plano de la existencia, y no sé si eso se desarrolló finalmente o quedó en nada, como cientos de cosas.
Pero estos recuerdos son bellísimos leerlos y conocerlos, que la autora nos hable desde la lejanía, no ya hoy, sino dentro de diez años, de cincuenta, de cien, y tengamos la memoria escrita de cómo fuimos y lo que somos.
Tuve la suerte de hacerme con un ejemplar en el Mercadillo solidario de Navidad que los voluntarios de Cáritas instalan desde hace doce años en el Paseo Rosales, y con el que vengo colaborando desde hace también unos cuanto años, y su lectura me ha dado muy buenos momentos.
Gracias a Loles por dejarnos sus recuerdos de cómo hemos cambiado.
Francisco Javier Illán Vivas