Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

martes, 30 de julio de 2019

El milagro de la fe, de Manuela Martínez Ortíz (Reseña nº 888)

Manuela Martínez Ortíz
El milagro de la fe
Editorial Trirremis, 2019

Manuela Martínez Ortíz reflexiona y escribe desde su propio vivir, que como ya sabemos, supone siempre un convivir, son parte de las hermosas palabras que en el prólogo, Antonio Galera Gracia, dedica a la opus prima de la autora nacida en Puebla de Don Fabrique (Granada).

No espere el lector encontrar la rima perfecta, porque ella escribe como siente, sí. Suelo comentar que los poemas se componen con el corazón, pero se escriben con la cabeza. Manuela los compone, los escribe y los recita con el corazón, y en él la fe es consustancial con su vida, con cómo la vive y cómo proyecta el amor hacia quienes le rodean.

Poemas con una profunda carga de sentimiento, que son un canto a la felicidad, a irradiar el momento en el que vive la poeta, que no nos olvidemos es madre de cinco hijos, trabajadora y que ha demostrado a lo largo de su vida que los diferentes avatares por los que ha tenido que pasar no le han mermado ni un ápice la sonrisa que siempre se dibuja en su rostro.

Ya lo señala el autor del prólogo: sueños, caridad, dulzura, generosidad, fe, renuncia, sacrificio, amor... La poesía de Manuela Martínez Ortíz.

Francisco Javier Illán Vivas

 

domingo, 28 de julio de 2019

Las suplantaciones, de Pedro Pujante (Reseña nº 887)

Pedro Pujante
Las suplantaciones
M.A.R. Editor, febrero 2019

"Uno es quien cree ser. La identidad es circunstancial, una cualidad añadida a la materia, el efecto del malabarismo entre genes, sueños, memoria y experiencias... los recuerdos son invenciones... la memoria puede ser alterada", de repente, llegando casi al final de la novela de Pedro Pujante, me viene a la memoria (espero que éste sea un recuerdo mío, no implantado), la película de culto Blade Runner, tal vez por lo que estoy leyendo y por la reciente muerte de Rutger Hauer. Pero es que el autor, además, cita a Reichel... ¿quién no se enamoró de tan sofisticada Replicante.

Debería comenzar por el principio, pero eso es muy difícil en las obras de Pedro Pujante, porque juega con el lector, con las palabras, con la trama, seguro que con él mismo sin saberlo, para que seamos nosotros, si es que podemos, quienes ajustemos las piezas del rompecabezas que nos va dejando página a página para, al final, dejarnos con la duda de si lo que hemos leído tiene alguna lógica o es una forma de que también nosotros seamos parte de esta inmensa suplantación en que consiste la vida. ¿O será que estamos dentro de Matrix?

"Al parecer, las suplantaciones no son siempre perfectas. En los últimos tiempos el proceso ha sido mejorado y por eso mismo están causando estragos. A lo largo de la historia se han llevado a cabo estos juegos pero tan solo consistían en leves mutaciones de la personalidad", ¿veis como el cine tiene mucho que ver con las fuentes de las que bebe el autor residente en Alhama de Murcia?

George Simurg Saragosa es un profesor de música cualquiera, que da clases en Madrid, de ascendencia checa por parte de padre, recibe noticias de su familia paterna tras muchos años sin saber de ellos. Tal es la urgencia con que su tía Danica le reclama, que se desplaza a Praga, donde se encontrará con algo tan increible que al final será una nadería con lo que le espera las siguientes jornadas.

Todo es, así lo ha definido el propio autor, como una caja china. Ya nada va a ser real, algo de lo que huye el autor, y Sigmurg se ve envuelto en una lucha ancestral entre sectas y grupos que ni podéis imaginaros. Os lo digo en serio, él consigue que todo sea ficción, que nada sea real, hasta yo mismo, escribiendo esto, dudo que lo esté haciendo y no sea, otra vez, la prueba de la pastilla azul o la pastilla roja.

Madrid, los recuerdos de Londres, Praga, Karlovy Vary, y algun que otro lugar, además de extraños viajes en trenes que aparecen o desaparecen, la investigación al respecto de quien es el enigmático Rufus, o quien es la mujer de quien se enamora: ¿Rose, Felice, Reichel...?, llevarán a nuestro protagonista a dudar de todo.

Y, yo, cerrando esta extraordinaria historia, me pregunto, ¿quién es Apekaloma? Por favor, leed la novela, me lo agradecereis.

Francisco Javier Illán Vivas

sábado, 27 de julio de 2019

jueves, 25 de julio de 2019

Simbología secreta de Perito en lunas de Miguel Hernández, de Ramón Fernández Palmera (Reseña nº 886)

Ramón Fernández Palmeral
Simbología secreta de Perito en lunas de Miguel Hernández
Amazon, 2017

Llevado por una patente de osadía, como él mismo dice, y convencido de que discrepar es crear, Ramón Fernández Palmeral publicó en 2004 el libro que nos ocupa y, llegado el momento, agotada aquella edición, nos presentó hace un par de años la que tenemos ante nosotros, puesta a disposición de todo interesado en plataformas como Amazon y Lulu, que garantizan su difusión a todo el mundo.

Con ello, el autor residente en Alicante cerró la trilogía dedicada al universal poeta oriolano, con la palabra y con la vista, pues pretendió, y ha seguido en esa línea, de "recrear la obra hernandiana con unas láminas de un estilo surrealista propio de los carteles de películas, que dejan impronta en la memoria del lector" y, añado yo, a la vez, abren nuevos campos de buscar los misterios que en tales láminas se esconden.

La simbología lunar de Miguel Hernández le llevó en su momento a poner títulos, de su puño y letra, en un ejemplar, para que Federico Andreu entendiese los poemas. Ramón Fernández llega más allá en este estudio: muestra unos títulos alternativos a algunas octavas reales, más acordes con el contenido que él encuentra en las mismas y de acuerdo, no podía ser de otra forma, con las investigaciones más recientes de la obra hernandiana.

Guiado por esa incredulidad empírica que siempre le ha acosado, busca bifurcaciones y nos avisa de que ha "descubierto errores irreparables, como por ejemplo, en la octava real XXX (Retrete), que no se corresponde con el contenido enunciado en la octava".

Sirva este ejemplo para animar al lector a entrar en esta obra de culto, ilustrada con cuarenta y dos ilustraciones propias de Ramón Fernández, que le permitieron investigar y ensayar en el surrealismo conceptual, y que estoy convencido encontraréis muy sorprendente, en esta conversión de la poesía en imagen que nos propone el autor.

Francisco Javier Illán Vivas

sábado, 20 de julio de 2019

Mangaka Lágrimas en la arena, de María José Tirado (Reseña nº 885)

María José Tirado
Mangaka. Lágrimas en la arena
Vergara, 2014

La lectura de esta novela de María José Tirado, a quien tuve el placer de conocer en su municipio, Benalup-Casas Viejas, me ha servido para conocer muchos de los términos que se utilizan en el manga, entre ellos la propia palabra Mangaka hentai, traducido: dibujante de cómic manga de alto contenido sexual.

No está mal para empezar.

Y, por supuesto, a la protagonista, a esa mangaka hentai, Carla Monzón, madrileña ella, que ha pasado por muchísimas vicisitudes y tragedias en su corta vida (apenas cuentafrisa la veintena), como han sido la separación de sus padres, el abandono total del contacto con su progenitor, el alcoholismo de la madre, que deriva después en enfermedad tan complicada como el Alzheimer... y que en el momento de comenzar nuestra narración, empieza a tener visiones y sueños que son un reflejo de la realidad pasada, de un asesinato ocurrido diez años antes a alguien que ella no conocía.

Desde el comiezo de la narración, como os cuento, la autora nos mete en la acción, un momento vibrante de la protagonista bajo las augas del Manzanares, a punto de ahogarse porque no sabe cómo ha caído al río, pero sí ve cómo una chica la tiene cogida por el tobillo, impidiéndole nadar hacia la superficie. Será la inesperada intervención de un policía, Eric Serra, quien la salve de morir ahogada.

Pero sus delirios mientras recupera la conciencia la llevan a meterse en una investigación policial que dura ya diez años. Y toda su vida cambia.

Maria José Tirado sabe mantener la tensión a lo largo de toda la novela, de casi cuatrocientas páginas, para llevarnos a un final que podíamos esperar, o no, pero que seguro al público que va dirigida esta novela le hará las delicias.

Mi viaje a Benalup-Casas Viejas fue todo un acierto, un honor lo que allí me prepararon y un placer haber descubierto a esta escritora.

Esta novela fue ganadora del Premio Vergara- El rincón de la novela romántica.

Francisco Javier Illán Vivas