Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 8 de enero de 2015

Interiores, de Marina Centeno (Reseña nº 696)


Marina Centeno
Interiores
Ediciones de la Universidad Autónoma de Yucatán, 2014

Interiores es un enorme poemario; no es habitual, al menos en el ámbito que me muevo, encontrar libros de poemas tan extensos, excepto que se trate de una antología o de la recopilación de la obra poética de un autor, que no es el caso.

Interiores es también algo muy breve, y os sorprenderá esta descripción en una obra de 250 páginas de poesía: es amor; es desamor; es sexo, implícito y explícito; es mar, es sal, son muchas fotografías, es un largo recorrido vital, es la experiencia de la poeta; pero es, sobre todo, un espejo. Me atrevo más aún: son trece espejos donde Marina Centeno se mira, y nos mira.
Yo la conocí a través de otro espejo, no aquel donde Alicia se precipitó, sino a través del visible y palpable de la pantalla del ordenador que nos permite ver lo que hay donde no podemos ni imaginar lo que hay.

Los poemas no tienen título, excepto un par de ellos, creo recordar. Y es, Interiores, también una búsqueda que, aún comenzando en la primera página, se nos formula la gran interrogación en la 183: ¿Dónde está la poesía? En efecto, no se pregunta qué es, sino dónde está. Esa poesía, ese poema que es un horno alucinógeno, que no tiene horarios, por eso ella considera que la tiranía acompaña al poema. Reflexiones duras de una poesía tan personal. Nos avisa de que la poesía hace perder el equilibrio porque, no lo dudemos, la intimidad se pierde en el poema.
Tampoco esa pérdida es algo que preocupe a la poeta, no. Muy al contrario, ella busca las sombras que transitan dentro de la poesía, tal vez por ese motivo, único motivo, para escribir no se pinta los labios. Y entonces nos confunde, lo tenía preparado desde el principio, pues lo ha hecho gota a gota, porque sabe que el goteo del poema es como dejarse caer hacia el abismo. El poema está ahí, lo vemos, y al tiempo, no lo vemos, es algo físico, pero también espiritual, y como está, nos dice que para caer, basta el suelo y el precipicio. ¿Es ese precipicio el borde del libro? ¿O lo son las sombras de las que nos habló? ¿Lo es la arruga, el pliegue? Porque el poema también nos deja arrugas en las manos, ella lo sabe, y vuelve a avisarnos.
No hay forma de que nos deje indiferente su poesía, y así, una vez que nos tiene atrapados en su oráculo, ya, sin rodeos, frente al espejo, grita en susurrante melodía: para saber quien soy/ hube de mirar al espejo.
Trece espejos, lo dije al principio, pero también nos lo dijo la poeta en las primeras páginas, deseando que no pasásemos sobre esa pista sin descubrirla: la escritura es sólo eso: una colección de voces que murmuran. Es cierto, Marina, llevo muchas mañanas, muchas tardes, muchas noches, detrás de tu poesía, te encuentro en Facebook cargada de tu arsenal de palabras y conozco tu magia capaz de convertir en poema hasta la ropa que llevas puesta. Soy un lector, ese lector que describes en tu poesía, que está a tu lado, en silencio, silencioso, y que ha descubierto muchas de las cosas que se parecen a su dueña, como el título de tu blog, como cada fotografía, tú, que eres tu fotógrafa oficial, ahí, en ella, en cada fotografía es donde el tiempo perdura, como en el poema, donde el agua que te rodea te es tan necesaria para hablar de ti misma, algo que nunca precisa una fotografía, aunque sea abierta a la intemperie.
Otra clase de espejo es el objetivo de tu cámara fotográfica, convertida ya en móvil. ¡Cómo avanzan los tiempos! La poeta no está anclada en el pasado, busca con ganas salirse de su propio cuerpo, porque duda, o mejor dicho, cree que debe haber otra dentro de ella (No siempre soy yo, confiesa). Y es precisamente, frente al espejo, donde encuentra reflejada la escena de uno mismo.
Comprendéis ahora, desconocidos lectores, qué es Interiores. Es lo que espejea en el espejo, es hacer rabiar a los espejos, divagar en el espejo. No ante el espejo, sino en el espejo. Nos confunde nuevamente, nos esconde las claves entre los versos, para que encontremos por qué apura a colgar los debates del espejo… y, entonces, cuando vamos caminando hacia el final del libro, otra prueba, otro enigma, como si Esfinge fuese la que se escondiese dentro de ella: es el espejo de lo que no existe y seis palabras claves: Evita el espejo/ -a veces muerde-.
No te conozco, pero te siento. Sí, ella no conoce al lector que ahora mismo tiene este libro entre las manos, pero lo siente. Se nos ha desvelado en todas sus personalidades, entre ellas, que se encuentra aquí, ante nosotros, en las palabras, en las letras impresas, porque se aseguró, antes de escribir, verse en el espejo, y, en ese mágico encuentro, vernos entre los versos.
Trece espejos,… tan sencillo que es mirar por el espejo.
Ahora ya lo sabes, puedes volver cuantas veces sea necesario, porque si tras el espejo todo es páramo, aquí, en los versos que se abren tras esta página, está Marina Centeno, tan diferente, tan igual, tan distante, tan cercana, siendo siempre, ella misma.
En sus propias palabras: valdría la pena morir después de un verso.

Francisco Javier Illán Vivas

domingo, 4 de enero de 2015

Santa Claus en la villa olímpica, de Joaquín García Box (Reseña nº 695)

Joaquín García Box
Santa Claus en la villa olímpica
Círculo Rojo, 2014


La crónica de esta novela, la segunda del molinense Joaquín García Box, debería contener un comentario: y de repente, señoras y señores: Joaquín García Box.


Porque, en efecto, mientras la leía sentí estar escuchando al autor de la obra, hombre prolífico en sus facetas de intereses: baloncesto, teatro, festero, tebeos... ha sido empresario y, ahora, es funcionario, entre comillas, como le gusta definirse.



Y si todo eso fuera poco, desde hace unos breves años, escritor. Ésta es, como os he dicho, su segunda obra, y ya hace unas fechas, cuando charlaba con él, me anunciaba que estaba en la tercera, que además había retomado con "Avilés" la faceta de teatro y varios proyectos más.


La novela es, por tanto, y tratándose casi como se trata bajo mi impresión, de una charla con Joaquín: un auténtico disparate que os irá llevando página a página, arrancándoos sonrisas, o exclamaciones, sorpresas o incluso alguna que otra vez decidiréis dejarla y no volver a leerla. Irremediablemente, ella -la novela- os estará esperando, con esa portada de santa Claus tuerto, fumador y con rostro de alcohólico empedernido, para que volváis a seguir la lectura por donde la dejasteis.

Es también, a lo largo de sus páginas, 442, un repaso a la historia reciente de muchos de nosotros, a la música, al cine, a lo que leímos, a lo que comimos.

Una auténtica locura, ya os digo.

Francisco Javier Illán Vivas

sábado, 3 de enero de 2015

Convocado el XX Premio internacional de poesía Luys Santamarina, Cieza



ABIERTO EL PLAZO DEL XX PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA LUYS SANTAMARINA

Convocado por la  A.C. Pueblo y Arte de Cieza (Murcia) España

Con arreglo a las siguientes BASES



A)     Podrá participar cualquier poeta nacional o internacional que remita sus trabajos en español siendo su tema y técnica libres.


B)      Los poemarios tendrán una extensión máxima de mil versos y mínima de seiscientos.


C)      El plazo de recepción terminará el día 31 de marzo de 2015


D)     Los trabajos se remitirán escritos a máquina a doble espacio, u ordenador,  en hojas A4, debidamente cosidas o encuadernadas, en original y dos copias


E)      La dotación del Premio Luys Santamarina, que será único, es de 750 euros, así como la edición de la obra ganadora dentro del mismo año. El Jurado a la vista de la calidad de los poemarios, podrá conceder dos Accésit, sin dotación ni edición alguna.


F)      Los trabajos se remitirán sin firmar, por el sistema de lema y plica, incluyendo en sobre cerrado las señas del autor, tlef, y dirección, así como unas breve reseña biográfica. 


G)     El fallo del Jurado, que podrá declararse desierto,  se hará público el  22 de abril, con ocasión del Día del libro, haciéndose público en esa misma fechas. No se mantendrá correspondencia con los concursantes. El autor premiado será informado inmediatamente, así como la fecha de su presentación de la obra ganadora en un acto literario. que se comunicará oportunamente.


H)     Los trabajos que no sean premiados y que no sean reclamados en un plazo de dos meses, serán destruidos por la Organización del los Premios Internacionales de Poesía Luys Santamarina, pudiendo la A.C. Pueblo y Arte, publicar los poemas que su comisión cultural considere de suficiente calidad.


I)        Todos los trabajso serán enviados a La siguiente dirección<XX PREMIO INTERNACIONAL DE POESDÍAS “luys santamarina” 2015. ASOCIACION CULTURAL PUEBLO Y ARTE. APDO. 2177 CIEZA, MU. ESPAÑA. TELFO: 663 36 65 54, y 658 77 85 78. El hecho de participar en este concurso implica aceptar estas Bases.

martes, 30 de diciembre de 2014

La última del oEste, de Álvaro Díaz Escobedo /Reseña nº 694)

Álvaro Díaz Escobedo (Peter Ale)
La última del oEste
Ediciones Irreverentes, 2011



Peter Ade, seudónimo tras el que se esconde- o escondía- Álvaro Díaz Escobedo, nos devuelve con esta novela al lejano oeste, pero a un oeste decadente, que ya ve el final de los tiempos de la pólvora y de los pistoleros, no así de los corruptos, de los pelotazos y de otras formas de "gobierno" que en 2014 imperan...


Pithole, en Pensilvania, pasó casi de la noche a la mañana a ser un lugar despoblado a contar con más de veinte mil habitantes, 54 hoteles, tres iglesias e incontables prostitutas, dice la contraportada, y todo gracias al petróleo. Una historia que podría repetirse en cualquier parte de la geografía española con el pelotazo de la construcción y que ha dejado pueblos fantasmas como fantasma es hoy en día el lugar donde se desarrollan las aventuras de Lesley Jackson, el personaje de la novela de Peter Ade.



Y ya casi desde el principio, desde que conoce a Leticia Ferguson en la barbería, Lesley Jackson se verá comprometido en el devenir de la ciudad.

El sheriff, un Marshall, salones, hoteles, banqueros, desconfianzas, corruptelas, el viejo oeste que huele a decadencia, contado con la genialidad de quien conoce el oficio de escritor.

Francisco Javier Illán Vivas

lunes, 29 de diciembre de 2014

Hablando de libros con Manuel Jorques Puig

Manuel Jorques Puig es licenciado en Filología Hispánica. Como poeta ha publicado una selección de poemas en la I Antología de poetas universitarios. Universidad de Alicante (1989), y como cuentista en Cuentos e historias del Campus. Universidad de Alicante (Premio II Certamen de Narrativa) (2002), revista La Botica (2010), revista Hebe Magazine (Accésit I Premio Hebe Plumier de relato corto) (2010), revista Ágora papeles de arte gramático (2011), revista Prosofagia (2012), y ha publicado los libros: Hablar en sueños (2012) y Somos pobres (2014).

Una entrevista de Francisco Javier Illán Vivas.



Pregunta: Manuel, antes de comentar tu reciente libro, Somos Pobres, hablemos un poco del autor. En la introducción he dado unas pinceladas, pero me gustaría escucharlo de boca del propio interesado. ¿Quién es Manuel Jorques? ¿Cuál ha sido tu trayectoria literaria hasta el momento?
Respuesta: Hoy en día, con la ridícula manía que tenemos de poner etiquetas y adscribirlo todo a lo económico, es difícil decir que soy escritor, porque según los parámetros sociales vigentes sólo se podría llamar escritor al que se dedica profesionalmente a la literatura y publica regularmente en editoriales de prestigio; es decir, aquellos que cuando firman un artículo en la prensa o dan clases en un taller de escritura creativa ponen bajo su firma la palabra “escritor”. Yo reivindico que escritor es quien escribe con intención y gusto literarios, publique o no, y se dedique a lo que se dedique para ganarse la vida. Escribir no es una profesión en sí, es algo vocacional y una manera de ver la vida. ¿O acaso Bukowski, que era cartero, o Kafka, que fue un gris agente de seguros, no fueron escritores mientras ejercían su trabajo cotidiano? Digamos, para resumir, que soy un cuentista con una modesta trayectoria: he ganado algunos premios literarios (como el II Certamen de Narrativa de la Universidad de Alicante o el concurso de cartas de amor “Reinventa la pasión”), he publicado en algunas antologías y revistas de cuento y poesía, y dedico algunas noches de mi vida a escribir relatos.

P.- Te defines, por tanto, como cuentista, y Somos Pobres, el libro que acaba de publicar la Editorial ADIH, es una colección de 20 cuentos. ¿Qué opinión tienes del género cuento? ¿Cuáles son tus referencias?
R.: El cuento es un género literario que, en mi opinión, está más cerca de la poesía que de la novela. Cierto es que lo narrativo conforma su cuerpo, que debe contar una historia, pero la génesis, la estructura, la pulsión interna, el ritmo, el cuidado del lenguaje, lo adscriben más a lo poético. Como decía Borges, “muchos se jactan de lo que han escrito; yo me vanaglorio de lo que he leído”. Leer cuentos es una experiencia, para mí, maravillosa. Mis autores de referencia, aparte del que acabo de citar, serían Felisberto Hernández, Julio Cortázar y, especialmente, Juan Rulfo, cuyo libro “El llano en Llamas” me parece la cumbre del género. Entre los españoles, mis predilectos son Quim Monzó y Félix J. Palma.

P.- ¿Por qué el título “Somos Pobres”?
R.: Bueno, Somos Pobres es el título de uno de los relatos del libro, y la decisión de extenderlo a todo el conjunto no es más que preferencia personal y eufonía. También, quizás, porque el relato expresa una sensación muy común de esta época que nos ha tocado vivir, la gran crisis que tanto ha empobrecido a los españoles de a pie.

P.- ¿Qué tipo de relatos podemos encontrar en el libro?
R.: Los estudiosos del género cuento hablan de 2 grandes líneas: la realista, que es la que parte de Chejov y entronca con Hemingway, Faulkner y el realismo sucio americano, que es la que más se practica en estos momentos en nuestro país, y la línea fantástica, que tiene como epígonos a Poe y la mayoría de los escritores del “Boom” latinoamericano. Yo me adscribo a esta segunda, a lo que podríamos llamar realismo mágico, al descubrimiento de lo extraño dentro de lo cotidiano. Creo que el germen de este estilo que contiene el libro parte de la lectura, hace ya algunos años, de “Sauce ciego, mujer dormida” de Murakami, un libro que me influyó mucho y que recomiendo. En Somos pobres recojo gran parte de los relatos que publiqué en mi libro anterior, completándolos con 8 nuevos cuentos, y conformando, por tanto, una muestra representativa de lo que he escrito durante los últimos años.

P.- Tu libro aún está caliente, pues vio la luz en septiembre pasado. Pero aún no lo has presentado en sociedad.
R.: No soy muy amigo de las presentaciones públicas de libros, no sé si por timidez, modestia o rechazo del autobombo del escritor. Creo que todo lo que el lector quiera saber de mí, de mi sensibilidad, de mi visión de la literatura y de la vida, está contenido en los relatos. Me conformo con que se lea y se disfrute por parte del lector. Creo que el autor siempre debe estar en una posición secundaria respecto a su obra. Otra cosa es que con lo muchísimo que se publica, y sin publicidad ni marketing, la difusión del libro sea dificultosa; pero bueno, tampoco pretendo hacerme rico con Somos Pobres, y con lo que hace la editorial y con las redes sociales, creo que es suficiente.

P.- ¿La buena literatura está hecha por gente desobediente?
R.: Bueno, es evidente que siempre existe un conato de rebeldía en la buena literatura, rebeldía contra la realidad que te impele a escribir ficción, rebeldía contra lo establecido social o políticamente, etc. En cierta medida comparto la afirmación de Gide de que con buenos sentimientos se hace mala literatura.

P.- Anuradha Roy, la escritora hindú, declaró que escribir es al mismo tiempo un regalo y una opresión. ¿Cómo lo ves?
R.: Es cierto que el acto de escribir, esa trascendencia de la realidad que te hace vivir otra realidad paralela y ficticia mientras das forma y fondo a un relato, es una sensación inigualable, pero al mismo tiempo también supone una carga y una responsabilidad autoimpuesta que te hace sentirte mal cuando no escribes. En cierta medida, muchas veces puedes catalogarla como una especie de maldición o de vicio que te domina y que ocupa muchas noches de tu vida en algo que, realmente, no sirve para nada.


P.- Has hablado de Haruki Murakami. Él dijo una vez que escribir novela es un reto, escribir cuentos un placer, que es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín. ¿Cómo lo ve Manuel Jorques?
R.: Murakami es un gran novelista y, al mismo tiempo, un excelente cuentista. Sin embargo, no siempre ambas condiciones se dan en un mismo escritor. Pienso en Borges, por ejemplo, que nunca escribió una novela, porque siempre fue más poeta y cuentista que novelista. La novela exige un esfuerzo continuo, a diario, proyectando en el papel un plan previamente establecido, y su secreto estriba, fundamentalmente, en la creación de personajes. El cuento, como dije antes, es más parecido a la poesía, es producto de una iluminación basada en el lenguaje y el ritmo.

P.- No sólo de letras vive el hombre o la mujer. ¿Dónde podemos encontrar a Manuel Jorques en la red? ¿Le dedicas mucho tiempo a ella?
R.:  Hace tiempo tenía un blog, soyuncuentista, que abandoné por falta de tiempo. Ahora mi presencia en internet es escasa, concentrada en redes sociales, como por ejemplo una fanpage de Facebook de Somos Pobres. Tal vez más adelante vuelva al blog.

P.- Aconséjanos una película.
R.: Sin duda, una de mis películas fetiche: Mr. Nobody, dirigida por Jaco Van Dormael.

P.- Una obra de teatro.
R.: No soy muy aficionado al teatro, pero recuerdo que me gustó mucho una obra de dos compañeros de clase de universidad que tenían un gran talento: Rafael González y Paco Sanguino. La obra se titulaba “Metro”.

P.- Una música...
R.: Un disco fetiche: “Anem al llit” de Albert Pla.

P.- ¿Un libro?
R.: Libros hay muchísimos, pero puestos a decir uno, “Las bodas de Cadmo y Harmonía”, de Roberto Calasso, un hermosísimo ensayo sobre la mitología griega que releo con frecuencia.

P.- Y como esta sección se llama Hablando de libros, siempre nos interesa conocer los proyectos futuros de nuestros entrevistados.
R.: Ahora estoy en plena fase intensiva de lectura, porque si una cosa es necesaria e imprescindible para escribir es leer. A escribir se aprende leyendo, y los temas, aparte de con lo que vives y sientes día a día, también surgen de lo que lees. Tengo escritos algunos esbozos de nuevos relatos y, también, un proyecto de novela que no sé si seré capaz de llevar adelante, ya que para ello tengo que cambiar el chip y escribir con otros parámetros totalmente diferentes al cuento.