Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 15 de julio de 2016

Quédate conmigo, que está cayendo la noche, de Carlos Vicente Córdoba (Reseña nº 778)

Carlos Vicente Córdoba
Quédate conmigo, que está cayendo la noche
Editorial ADIH, marzo de 2013

Lo primero que sorprenderá al lector, a ese lector gourmet de las obras bien escritas, es que esta novela debería estar incluída en el Club del Gourmet literario y que, sorprendentemente, pasó desapercibida. Yo mismo he llegado a ella por una casualidad, y ya os avanzo que aún queda algún ejemplar en la Casa del libro, por ejemplo.

Dice mucho esta novela del buen gusto del editor Antonio Galera Gracia, que sabe reconocer una obra bien escrita en cuanto ha leído apenas unas páginas del manuscrito.

Más allá de la historia de Marina y de Julián, o de Elizabeth o de Sander Víctor Alexis Mendoza (llamemos así a este personaje, que si no se enfada), está la palabra bien escrita, la trama bien elaborada, la obra bien editada, además en letra agradable a la vista por su tamaño. Un enorme acierto, creo que Editorial Trirremis debería ver la posibilidad de reeditarla para disfrute de los buenos paladares literarios.

El doctor Julián Peralta se ve en la necesidad de jubilarse anticipadamente para atender a su mujer, Marina, que padece alzheimer, esa terrible plaga que castiga a la sociedad desarrolada de nuestro tiempo. Siguiendo los consejos del neurólogo encargado de tratarla, no se inmiscuirá en el tratamiento y seguimiento de la enfermedad, limitándose a cuidarla e informar de lo que observase en la paciente.

Pasado un tiempo, y siguiendo los consejos de una enfermera del centro de rehabilitación, se decide por contratar a una cuidadora, para poder disponer de algún tiempo libre y no enfermar él también. Es aquí cuando entra en sus vidas la citada Elizabeth y, con ella, Sander Víctor Alexis Mendoza, al que le gusta trabajar poco, pero sí disponer de mucho dinero. Y eso sólo se consigue con los "bisnes", los negocios... y si esos "bisnes" es con colombianos, son muy peligrosos.

Un día, inesperadamente, mientras escuchan música en casa, Marina reacciona ante ella y el recuerdo vuelve a su memoria. A partir de ese momento, siguiendo las recomendaciones del neurólogo, Julián buscará en la historia común con Marina aquellos momentos ligados a una música concreta.

Como ves, desconocido lector, una bella historia de amor, de superación, con momentos de novela negra o policíaca, y el drama vital de sus personajes. Y con un final que, seguro, te arrancará alguna lágrima.

PD: Y encontraréis sentido a esa danza de Héctor y Andrómeda, de Giorgio de Cririco, motivo de la portada.
 

Francisco Javier Illán Vivas