Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

domingo, 16 de marzo de 2014

Vidas, de Patricia E. Blumenreich (Reseña nº 622)

Patricia E. Blumenreich
Vidas
1stBooksLibrary, julio 2003

Gracias a Maricel Mayor he descubierto una autora de relatos que me ha sorprendido positivamente y esto ya son palabras muy serias, pues normalmente me ocurre lo contrario. Hace relativamente poco comentábamos otro libro de relatos de la autora que nos ocupa en estos no tan abruptos Acantilados de papel y no me he resistido a regresar a Patricia, con temor de haberme equivocado, pero ahora ya con la satisfacción de haber encontrado una narradora que me ha hecho pasar una agradable velada alrededor de sus Vidas.

Siete cuentos de seres "abrumados por dudas, sueños, temores y añoranzas", dice la contraportada. Y, en efecto, en el primero de ellos, La mujer que huyó en primavera, conoceremos a Silvia, quien cree que descubriendo los motivos que llevaron a Laura a escapar de su casa, dejando marido e hijos, y de la que nunca más se supo, la ayudaría a encontrarse a sí misma y resolver sus problemas...

O Pucho, el niño que vive mirando por la ventana hacia La Mansión, escuchando ensimismado la música y las risas provinientes de ella, encandilado por sus luces, por lo que esa gran mansión proyecta en su mente infantil que busca un futuro mejor que el que le aplastará bajo los golpes de Ramón, el alcohol y una vida sin ilusión que su madre, Luisa, no supo como sacarle de ella.

Conoceremos también a Eusebio, un eficiente funcionario público, quien cree ser capaz de controlar todas las emociones tras un divorcio que le hizo mucho daño y que aún se pregunta los motivos que llevaron a ello. Un expediente que debió pasar desapercibido, relacionado con montones de gatos hambrientos, una casa venida a menos y una vieja medio loca, le harán descubrir que aún aquellos, los sentimientos, se esconden a la espera de salir y hacerle feliz nuevamente.

O la extraña relación que se establece entre Miguelito y Pedro en la oficina del paro cuando el primero acude a inscribirse y, en profesión, escribe sin temor: ladrón.

En fin, desconocidos lectores, como escribía más arriba: Vidas, como las de Avendela Hortencia Milagros, que es casi un bucle de vidas repetidas, se llamen como se llamen ellas, o ella.

Patricia E. Blumenreich, una narradora de cuentos muy a tener en cuenta. Podéis acceder a su página personal pinchando AQUÍ.

Francisco Javier Illán Vivas