Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 28 de junio de 2013

Un incendio invisible, de Sara Mesa

Sara Mesa
Un incendio invisible
Fundación José Manuel Lara, 2011

En esta novela, galardonada con el Premio Málaga 2011, de la joven autora Sara Mesa (1976) encontramos todos los ingredientes necesarios para conformar una de las voces más esperanzadoras y frescas de la narrativa actual española. De hecho, en la última edición del Premio Herralde de Novela fue también finalista su última obra ‘Cuatro por cuatro’.

Mesa nos adentra en la distópica historia de Vado, un topónimo demasiado parecido a una ciudad actual que está siendo abandonado por sus habitantes. Una migración insólita y misteriosa que, sin saber por qué, está convirtiendo la urbe Vado en una población solitaria, morada de silencio, sombras, edificios abandonados e incendios. Como una Comala posmoderna. Una ciudad en la que el asfixiante calor y la soledad se convierten en únicos habitantes.

A Vado llegará el doctor Tejada, personaje abrumado por su pasado y sus fantasmas, para tratar de poner orden a su desastrosa vida. Director de un centro para la tercera edad decadente, como el resto de la ciudad, encontrará en su odisea personal una suerte de dramatis personae estrambóticos y delirantes como la niña que reinventa su existencia con la imaginación o Benmoussa, el investigador de migraciones…. También la ajada directora del hotel Madison Lenox. Una lasciva mujer que trata de sobrevivir a la catástrofe y caída de Vado. Además de los pacientes del geriátrico New Life: abandonados ancianos, idos y desquiciados que sirven de contrapunto histriónico al resto de figuras que Sara Mesa despliega en esta novela.

La decrepitud de la ciudad, el abandono y la desidia se muestran como metáfora de los propios héroes que la habitan. Y a la postre como una alegoría de los tiempos de crisis en los que vivimos. Un tiempo desesperanzado recorre las páginas de ‘Un incendio invisible’. Aunque, detrás de los incendios, como símbolos de regeneración, detrás del abandono y del sofocante y alargado verano se esconde cierta esperanza agazapada.

A medida que nos adentramos en los entresijos de ‘Un incendio invisible’ tenemos la sensación de que nada es lo que parece. Nos parece que los mecanismos y la lógica de la narración discurren por vericuetos inexplicables; que algunos personajes son sombras fantasmales y que la misma ciudad de Vado es un espejismo calenturiento de sus propios habitantes. Una especie de limbo existencial al que sus vidas están ligadas de un modo irresoluble. Sobre todo, algunos personajes secundarios, como la ladrona del metro o la pareja de hermanas obsoletas que comparten piso en uno de los vacuos edificios. De hecho, la novela se mueve en ese margen de imprecisión y ambigüedad característico del mejor Realismo Mágico o la ciencia ficción especulativa o ucrónica. 
 
Con un lirismo dosificado, Mesa ha sabido orquestar un perfecto cóctel literario en el que no faltan ni sobran ingredientes: personajes bien perfilados, escenarios deslumbrantes y una dicción y ritmo perfectos que rozan lo poético sin perder de vista la línea argumental. Una línea trazada con pulso firme y que nos sumerge en una gran historia, envuelta en un destilado simbolismo, sobre la decadencia y sobre la propia crisis existencial.

Pedro Pujante

PD: Esta es la reseña nº 529 desde que la sección Acantilados de papel nació.