Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 22 de julio de 2016

Plan de fuga, de María Blázquez (Reseña nº 779)

María Blázquez
Plan de fuga
La sierpe y el laúd, febrero 2016

La poesía, muchas veces se hace tan esquiva al comentario, que te deja semanas pensando cómo comenzar este no tan abrupto acantilado de papel donde hablar de ella, de un libro, en concreto.

No se trata de explicarla, no. Yo no puedo explicar un poema, y admiro a quienes son capaces de hacerlo, aunque siempre me queda la duda de si es eso lo que el poeta quería decir. Y en el caso que nos ocupa,  no voy a preguntar a la autora, aunque el autor del prólogo de Plan de fuga, Amando García Nuño ya nos pone en el camino del escapismo que la poeta quiere con este su primer poemario, además, si le hacemos caso, que fue Premio Fernando Gil Tudela, de Cehegín, en su VIII edición.

Un Plan de Fuga que, significativamente, nos habla de la prisión, de las cadenas, de la cárcel, de los barrotes, de los galeotes, de celdas... Tal vez deba conocerse su privación para amar verdaderamente la libertad.

La autora tiene una clara vocación escapista en este poemario de apenas sesenta páginas, dividido en tres partes, la última de ellas, tres poemas, donde se marca la estrategia para escapar: sigilo, camuflaje y evasión.

Viajo con la bruma/ sol/ dejo/ gotas.

Bellas gotas, deslumbrantes en algunos momentos, las que contiene Plan de Fuga.


Francisco Javier Illán Vivas


jueves, 21 de julio de 2016

Selección poética de Encarna Recio Blanco



AQUÍ ESTOY

Aquí estoy, borracha entre poesías
que voy apilando de la noche al día.
Sin el maquillaje profano, desnuda,
como una hoja seca que el viento va dejando
de esquina en esquina.

Aquí estoy, releyendo aquellos mensajes
que el alba sonriente siempre me traía.
Tragándome las lágrimas y bebiéndome
el acíbar copa a copa, sin importarme la noche ni el día.

Aquí estoy, sin sentirme y sin oírte,
sin esperar que los sueños me acunen,
ni que el tiempo esté paralizado y sin eco,
entre los muros de una soledad,
que me muere.

Aquí creo estar, pero no estoy esperándote,
aunque te sigo amando con locura
con la piel hecha jirones de color púrpura.
Con el alma desmayada por tu silencio
que es mi sepultura.


De: Atardeceres de fuego- Brumas de dicha y soledad



SUBLIME CEREMONIA

Del lecho hicimos nuestro altar
y en la sublime ceremonia
bebimos hasta emborracharnos
con el néctar más puro
de las rosas.

Los mares se desbordaron
por nuestra piel
que ardiente y sudorosa
se mecían como el viento
sacude las hojas.

El hambre la saciamos
con el pan que la pasión dora
en el horno incandescente
de la lujuria más sonora.

En el horizonte de los quejidos
nuestras pieles se sonrojan
resbalándonos tras las sábanas
caímos en la mullida alfombra.

¡Allí nos esperaban las dos copas!

De tanto trepar por la empinada cuesta
nuestros cuerpos se abandonan
hacia el precipicio de la noche
que nos abre de par en par...
Las puertas de la autora.

Los fuegos se calmaron
con el laúd y la estrofa en nuestras bocas
y un trozo del cielo apareció…
para asistir a nuestra sublime ceremonia.

De: Atardeceres de fuego- Brumas de dicha y soledad




ESTOY TRISTE

Estoy triste…
Muy triste esta noche recordando a mi madre.
Mis lágrimas se desploman
y no tienen consuelo de nadie.

Pido cuentas a Dios esta noche
en un padre nuestro quejoso y sin aire,
en las horas dormidas de este amanecer
que me tiene cual presa en la cárcel.

Ya no tengo su aroma ¡Dios mío!
ni su voz que me dice que calle,
ni sus besos tan dulces de azúcar,
ni su mirada suave que me calme.

No despiertan susurros maternos
solo la ventisca de un otoño infiel
que aquella madrugada
segó su vida para arrasarme.

Solo el dolor me acompaña
y la brisa fría de este amanecer
me cala los huesos, me hiela la sangre
entumecida no puedo levantarme.

Ni una estrella se asoma en los cielos.
Ni un cencerro berrea en la calle.
Ni su tibio regazo acunándome
con el brillo de sus ojos al besarme.

Estoy triste… muy triste esta noche,
nadie viene a consolarme.
Ni el pobre mendigo que veo asentado
en el banco cada noche, tras de mis cristales.

Ni las campanas esta noche
quieren dar las horas,
permanecen mudas para que mis musas,
no se asusten y me dejen… más sola.

El misterio de la muerte se asoma
sin que nadie pueda descifrarle.
Solo la desolación me acompaña.
En esta noche interminable.

Ni el saber que está en los Cielos me calma.
Ni que vino a por ella: la Santa Madre.
Ni que allí ya no tenga dolores.
Ni que esté con mi padre.
Estoy triste… muy triste esta noche.
¡Madre!


Encarna Recio Blanco, nació un 13 de agosto en Campo Lugar, Cáceres. Diplomada en Farmacología, pronto encaminó sus pasos hacia la comunicación y la poesía. Ha colaborado en diferentes medios de comunicación de la Región de Murcia.
En 2005 comienza a colaborar en Onda Radio, dirigiendo y presentando “La Noche Recia”, que se emitió hasta 2011, un programa dedicado a la solidaridad, la actualidad y la poesía.
Ha publicado “Para ti, poemas”, 1988; y “Atardeceres de fuego- Brumas de dicha y soledad”, 2014, conjuntamente con Juan Tomás Frutos.
Su relato “Renacer en la Universidad”, fue accésit de la Universidad de Murcia en 2013. Antena de Plata Radio 2013 por la Asociación de Profesionales de Radio y Televisión.