Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

miércoles, 7 de diciembre de 2016

III certamen Ángeles Palazón de cuentos de Navidad, de VV.AA. (Reseña nº 793)

Federico Esteban Vidotto,Ariel Martínez Malpica, Jesús María García Albi, Inés Martínez Salgado, Maite Albarrán Feal, José Luis Chaparro González, Alfonso Rebollo, Maica Bermejo Mirnda, Carlos López Pérez, Vicente Lloret López, Mª Teresa Fandiño Pérez, Fernando Arranz Platón, Juan Fran Núñez Parreño, Norma García Coirolo y María Jesús Benedicte Arnáiz.
III Certamen Ángeles Palazón de cuentos de Navidad
Editorial TRIRREMIS, octubre 2016


Este tercer certamen Ángeles Palazón ha tenido como hilo conductor La Navidad. En concreto, esa Navidad de 1914 vivida en las trincheras en la que los ejércitos en liza iniciaron una huelga sin precedentes en la que se olvidaron de las armas y se pusieron a cantar villancicos, enterrar a los caídos y jugar al fútbol.


Decimos sin precedentes y podríamos decir también sin descendencia. Fue algo tan insólito que no se había dado nunca y que tampoco ha vuelto a ocurrir que uno sepa.


Cada voz, se recrea en cuentos que hacen hincapié en alguna cuestión relevante.


Ariel Martínez Malpica, por ejemplo, en “El hombre de la barba blanca” se centra en los aspectos más fantásticos del relato, con la irrupción de un Papá Noël vestido de verde que es quien hace ver a los soldados que La Navidad merece un respeto y ser celebrada con dignidad, aunque sea en un campo de batalla.


Federico Esteban Vidotto, en “Milagros de guerra” nos hace ver el lado más deshumanizador de la guerra. Cómo los soldados van perdiendo de vista la memoria de sus familias, de sus mujeres, de sus hijos. No porque no los quieran o porque no se acuerden de ellos, sino porque la exigencia de concentración es tan alta que no se puede desviar la atención ni un segundo.


Hay en este cuento una reflexión demoledora en la que se plantea una lucha sin cuartel por algo que no se sabe muy bien qué es, para sacar adelante a unos mandatarios que celebran las fiestas rodeados de confort mientras el soldado en la trinchera no es capaz de recordar con precisión los rasgos del rostro de su esposa.


En “Navidad en el frente bélico”, de Alfonso Rebollo García, encontramos una narración muy bien documentada de los hechos, de cómo fueron los alemanes quienes salieron de sus trincheras a pecho descubierto y con banderas blancas para ofrecer la posibilidad de una tregua incondicional que permitiera celebrar la Nochebuena.


Todos los relatos son tremendamente emocionantes y estremecedores si el lector es capaz de adentrarse en cada relato y aproximar su corazón a las circunstancias que se están narrando.


El último cuento, “Los árboles azules”, de María Jesús Benedicte Arnáiz nos traslada a la actualidad. A un terrorismo incomprensible que lleva a una buena persona, a un chico entrañable y amigo de sus amigos a cometer un acto terrorista a sangre fría que deja tan helados a las víctimas como a esos amigos que siempre habían tomado al extraño chico que pintaba árboles azules como una excelente persona. ¿Cuál es la realidad? ¿La del chico entrañable que pintaba árboles azules o la del monstruo que dispara su pistola contra una mujer y su hija?


Formalmente, estamos ante un libro ligero, de relatos amenos y breves que nos llevan una y otra vez al mismo escenario, a los mismos acontecimientos, pero vistos desde diferentes perspectivas, desde distintos ojos y formas de pensar. Una idea que sin duda va a enriquecer a quien lo lea en el sentido de poder ver la misma realidad desde distintos ángulos. Preside la cubierta una foto de época en blanco y negro que enlaza de lleno con los relatos del interior. Que los disfruten.


Adolfo Caparrós  

Selección poética de José María López Conesa


AL ALBA
Cálido amaneció el día
y el alba se vistió de rayos
que irisaban el estrecho camino
para que pisaras, etérea,
cual Ángel Custodio
de tu amado acompañante.

Ya mis ojos, felices, se ahogan
al recordar tan dulce momento.
Tu figura sinuosa
con sus andares de reina
movía aquel blanco vestido
orlado con aroma
que fascinante envolvía
mi trémulo cuerpo enervado.

Larga y negra cabellera
caía sobre tu espalda
protegiendo tu linda cara
de labios rosados ansiosos de besos
de ojos castaños
buscando los míos
de amor muy cargados.
Que el alba se hiciera eterna,
rogaba al cielo mi alma,
que no se acabara el camino,
que pudiera beber el rocío
de la sonrisa de tus labios
mientras mirara mi rostro
en el iris de tus ojos.
Benigna mostrose la aurora
deteniendo el tiempo.

Y con su aliento
abriste tus brazos
invitándome al encuentro.
Y antes que el sol ardiera
dos corazones ardieron.
Ya mis ojos, felices, se ahogan
Inundados de dulces lágrimas.


 

EFÍMERA HUMANIDAD
El viento denuda al elevado abeto
Despojándolo de su vestidura
Y la hoja, macilento ropaje,
Cae en la tierra y perdura
Hasta que la codiciosa oruga
Abandona la rama de altura
Y la engulle con voracidad
Para transformar su envoltura.
Tan inconsistente es la vida,
Que si logra ser madura,
Cambia cual sierpe su piel
Y al iniciar nueva aventura

Pierde y arrastra su andar
En busca de sepultura.
Para este mal sin cura.
La materia se transforma
En hedienta e insana basura.
Sólo el alma inmortal
Mantiene incólume frescura.
Moraleja:
No pretendas contrariar
Lo que te manda natura.

SONETO
En tanto que el misterio de la vida
zahiere mi cerebro y lo enmaraña,
añade nuevo caos y no se olvida
un triste Más Allá que nos engaña.
Ojalá quisiera Dios bien mostrarse
y abrir de par en par ciertos arcanos
para que natura ya no más se abrase
con el dolor de pensamientos vanos.
Habré de esperar al día postrero
en que abandone al soma mi alma
por ver al único Dios verdadero.
Entretanto, nada hay sino la calma.
Pues que buscarle solamente quiero
como el mártir buscó la palma.

ENAMORAS

Huele fresca la rosa de tu cara,
cerrados pétalos en su corola
y yo, marino al son de tu caracola,
cordero soy que guía tu linda vara.
Tu voz es el reclamo.
Tu siervo soy, que no tu amo.
Asomado al balcón de la esperanza
oteo la larga avenida
por do transita tu vida
que quiero mía y no alcanza
A entender por qué tanta admiración
levantas sin buscar el revuelo
armado por convertir en cielo
esta tierra infecta, sin corazón.
Tu voz es el reclamo.
Tu siervo soy, que no tu amo.




JOSÉ MARÍA LÓPEZ CONESA (Molina de Segura, Murcia, 1945). Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Murcia y Diplomado en Ciencias Bíblicas. Ha publicado las siguientes novelas: Que se hunda el convento y otros relatos, Servidor de ustedes y Amores bajo la torre Eiffel, Atrapada, Lazos de sangre, Preciada soledad, Turbulencias psíquicas, El diario inconcluso de Belén, Misterio en la cueva y Crimen en la Torre de Montijo.
Ha publicado decenas de relatos y ensayos en distintas revistas.
Ha cultivado el periodismo en prensa y radio y se ha dedicado a la enseñanza en distintos Institutos de la Comunidad de Murcia durante treinta años.


lunes, 5 de diciembre de 2016

Lecturas fin de semana 2 al 4 diciembre 2016


La Náusea, ya disponible

Esta semana, en la revista cultural La Náusea, "Bitácora a la deriva" de Jaime Miñana, por Manuel Martínez Forega.

Para acceder cómodamente  AQUI

En La Náusea Laboratorium :  Fins el 23 de desembre: "ANDRÒMINES" de Cesc Fortuny.

Para acceder cómodamente, AQUI  

En  LA NAUSEA NOTICIAS encontraréis toda la oferta artístico literaria de la semana, en cualquier parte del mundo.

Para acceder cómodamente AQUI

 

A la sección de Noticias de La Náusea podéis acceder directamente desde la página principal de la revista, un espacio abierto a colaboraciones por parte de nuestros lectores, cualquier noticia de interés cultural que queráis hacernos llegar será insertada a la mayor brevedad posible. (indicad en el Asunto: para La Nausea Noticias)

viernes, 2 de diciembre de 2016

Cómeme, de Agnés Desarthe (Reseña nº 792)


Agnés Desarthe
Cómeme
Baile del Sol Ediciones, 2016


La contraportada de esta novela nos dice que no nos dejemos engañar por la sinopsis, pues Cómeme no es una novela amable. Y no lo es en tanto iremos descubriendo, entre recetas, platos y comandas, a Myriam, quien considera que su vida no guarda la proporción debida y nunca está a la altura de lo que decide hacer.

Ella, nómada de la vida durante los últimos seis años, decide abrir un restaurante, al que pondrá por nombre Mi Casa, y ese nombre le sienta, a su local, como anillo al dedo. Y será, a partir de ese momento, aunque todos los indicios apuntan al más catasatrófico desastre, cuando su vida comience a cambiar. Ella, que en el pasado se preguntó cuándo descubrió que era necesario esforzarse mucho antes de seguir viviendo. Simplemente viviendo, se decía. Ella, que siempre se había figurado que la existencia tenía forma de montaña, veía como la apertura de Mi Casa se convertía en un Col du Tourmalet al que pretendía coronar con una bicicleta de ruedas pinchadas.

Todos tenemos un pasado, y el de Myriam esconde zonas muy oscuras, que el lector irá descubriendo a lo largo de la narración, y conozca a Vincent, el vecino de la floristería; a Simone y Hannah, dos clientas, quienes le presentarán a Ben, el mejor camarero de París, después vendrá un personaje de su pasado por el circo: Ali Slimane. Y Bárbara y… será otro personaje, al que lleva seis años sin ver, desde la falta de la cual se declara única culpable, el que termine de dar sentido al cambio que se ha ido produciendo en ella entre carnes, verduras y pescado, entre recetas, entre sus trampas al juego de las siete familias, en sus esfuerzos de transcategorización, porque hace lo que piensa que los alimentos esperan de ella.

Como os digo, la autora, nos depara un final posiblemente inesperado, en un libro de agradable lectura, que combina los sabores y olores de la cocina, con la literatura, la poesía, cierto humor, el sabor agrio del dolor y una búsqueda del motivo de la vida. 


Francisco Javier Illán Vivas