Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 24 de julio de 2014

Manual de fútbol, de Juan Tallón (Reseña nº 677)

Juan Tallón
Manual de  fútbol
Edhasa, marzo 2014

Muchos de los que iniciamos estudios de periodismo, los varones sobre todo, lo hacemos fascinados por el color y la alegría del periodismo deportivo.
Nuestros lectores tendrán la ocasión de disfrutar por todo lo alto de ver cómo es el mundillo de la prensa deportiva desde dentro en el libro que hoy recomendamos Manual de fútbol: Un libro fuera de juego, de Juan Tallón –Pocket Edhasa-.
Un montón de noticias y anécdotas, algunas conocidas y otras nuevas que, como a los buenos chistes, da igual que se los hayan contado ya a uno si quien lo cuenta lo hace con la gracia y el humor gallego de Tallón ya que se disfrutan igual.
Y como ocurre con el buen periodismo y con el buen humor, tienen algo de filosofía, aunque sea barata o de andar por casa, de filosofía familiar de toda la vida, que es la que, al fin y al cabo, nos configura en nuestro día a día.
Así es el libro que hoy ofrecemos, es como meterse en casa del autor y ver con él los partidos, charlar de nuestras batallitas mientras tomamos unas cañas como se ha hecho toda la vida.
Grandes nombres del balón, Pasarela, Fillol, Vavá, Benito… tienen su anécdota, sus páginas de historieta en este imprescindible manual del fútbol. Jugadores a los que puede que haya lectores que no hayan visto jugar y a los que van a buscar en youtube para poder disfrutar de su fuerte personalidad a la hora de afrontar la defensa, la portería o el ataque, porque hay para todo.
La estructura del libro me ha gustado mucho ya que son pequeñas lecciones o crónicas en las que se plasma la peculiar versión de este deporte por parte del autor. Desde el balón a la portería, pasando por el área, el córner, la grada, el banquillo… y por supuesto, cerrando el ciclo, la propia crónica. Porque el fútbol sin el periodismo, sin esta historia de lo que ocurrió en el terreno de juego, perdería mucho de su atractivo.
No se pierdan el prólogo en el que Manuel Jabois nos presenta el libro, y no pierdan la oportunidad de leer sus crónicas, su twitter y todo lo que puedan de los dos porque ambos escritores hacen una pareja mítica del periodismo gallego que bien merecería algo de cine como el que en su día inmortalizaran Jack Lemmon y Walter Matthau en Primera plana. Que lo disfruten.

 

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

miércoles, 23 de julio de 2014

N. Opekú, de Juan Serrano

Ene-punto-opekú es escritor. Y las historias que se inventa las siente en carne propia. Más le chirrían a N. Opekú los aullidos del perro de su cuento El Escapista, que los ¡buenos días! farfulleros de su vecino el ferretero. Este escritor de perfollas y collejas, más lloró la muerte del Finura, (protagonista preferido de una de sus novelas), que los siete puntos de sutura que le acaba de dar en la cabeza un médico licenciado de Osuna, a la sazón el mimísimo galeno que mantuviera a dieta al gobernador de Barataria.

Son las ocho y cuarto de la mañana. Y ya debiera estar el señor Opekú sudando nalgas frente al agrietado hule de su mesa carcomida por el gusano de la sequedad literaria. Lleva hoy un retraso de quince minutos. La diarrea de las acelgas de la cena de la noche anterior, que su sobrina le preparó fritas con jamón, (como a él le gustan, untadas con ajo bien picante), tienen la culpa. Por eso se detiene un poco más en el retrete. Las musas son muy puntuales. Si el escritor no está en su mesa de trabajo a la hora justa, la inspiración pasa al turno siguiente, ¡que escritores en paro hay la tira!

Todo ocurre en un tictac. N. Opekú tiene que recuperar el tiempo perdido. Sube a rodeón al perigallo para consultar el Kamasutra. Este libro, edición príncipe, con bellas ilustraciones y secuencias ricamente detalladas, lo tiene el escritor guardado en la última leja de la estantería. Precisa de una de las sesenta y cinco artes, la más despampanante, para colgarla al cuerpo del gigoló protagonista del relato que está escribiendo. Un concurso de literatura erótica cuya fecha finaliza este fin de semana. El escritor quiere esmerarse en la descripción puntillosa de una copulatio que alumbre y caliente el caletre, los instintos superiores, de un jurado emérito, así como los (instintos) de más abajo, que no por ello, son de menor cuantía y monta.

Además de escritor oscurantista y retardado, y por ende reprimido, Ene Opekú es admirador de Torquemada. Y esconde los libros prohibidos allá donde los ojos inocentes de su sobrina no puedan sentir la vergüenza de tener un tío más verde que el perejil de san Pancracio. Más se fía el escritor de lo que no ven los ojos de la ahijada que de los sobajeos que se pega su sobrina con el hijo del ferretero en el rincón del zaguán de su propia casa.

Y es que desde aquel día en que siendo N. Opekú un niño de apenas seis años, su padre le dijera, nene, al salir del colegio, me esperas en última parada el autobús, nuestro escritor desconfía de la realidad. No distingue las cosas del nombre que las dice y define. Confunde sus letras con el poste de la farola contra la que el can del Escapista se orina a pitorro abierto todas las mañanas.

Padre e hijo vivían en las afueras del pueblo. Para los niños de aquella época las vías ya eran de doble sentido, como ahora las palabras, que si dicen pan, son harina de otro costal. Así que en lugar de montarse en dirección a su casa, el pequeño lo hizo desde la acera de enfrente, justo en la dirección contraria. Y el autobús dejó al niño perdido en la otra punta del pueblo. Dos horas estuvo esperando allí al padre que nunca vino. Tiempo suficiente para llegar Opekusito a una de las dos grandes y únicas conclusiones de su vida. La primera: que la realidad, lo mismo que las verdaderas historias y los grandes acuerdos no responden a su hoja de ruta, sino que engañan más que el algodón de Mister Próper. Y a la segunda, aún no ha llegado. Ene Opekú espera hacerlo cuando muera.

No hay sorpresas para el final de este simple suceso del escritor esquizoide. Entre las prisas por no perder el turno de su inspiración, N. Opekú, al ir a consultar el clásico libro de las copulaciones escritas, se cae de tan mala manera de lo alto del perigallo, que su destornillada cabeza viene a dar en el travesaño de la escalera.

El resto de este incidente ya es de sobra conocido por el lector que se haya atrevido a husmear en esta tan surrealista como desocorrida y alocada historia: un hospital de urgencias y siete suturas en la cabeza distorsionada de un escritor quijotero.

Y para acabar, tan sólo referir parte de la conversación tenida entre el señor Opekú y el doctor licenciado de Osuna. Quería saber el galeno de Tirteafuera las circunstancias concretas de la caída. Y le preguntó al escritor:

Por casualidad, señor Opekú, ¿las acelgas de la cena de anoche tendrían algo que ver con vuestro desafortunado trastazo, cagaleras y traspiés? En tal caso, esas fritangas con jamón untadas con ajo no volverá usted a catarlas mientras yo fuere su médico de cabecera.

Y como ya sabemos que para Opekú, no había ambrosía mejor que las acelgas picantes preparadas por la sobrina, le replicó al discípulo de Hipócrates:

En realidad, doctor, no sé lo que me ha pasado. Yo creo que más que el hartazón de acelgas, fueron las dentelladas del perro del Escapista las que me mordieron el cráneo. A nadie amarga un buen plato, y más si éste fue condimentado con acelgas ahumadas con ajo.

Juan Serrano (Yecla, Murcia, 1943). Fue profesor de educación infantil y legopeda. En 1999 obtiene el primer premio con Lugarde, el robo del siglo, en el concurso de cuentos convocado por el Ayuntamiento de Murcia. Ha sido publicado en los libros colectivos París y Nueva York, de M.A.R. Editor. Autor del libro Esta sombra no es mía, Lecturas Hispánicas, 2013.

martes, 22 de julio de 2014

Selección poética de Andrés Carlos López Herrero

Cándido



Aún acompañado de mi madre
tu hija mayor
me ha costado encontrar el valor
para visitarte en la residencia

esperándote en la entrada
me han presentado a Paco
Paco es un hombre sano
que ha ingresado por amor
por amor a su esposa
esposa a la que la demencia senil
ha roto el cuerpo y el alma
sepultándola en una silla de ruedas
la tengo muy bien cuidada
no se me ha refriado en todo el invierno

con el corazón ahogado
he venido a verte
te enseño la cámara y sonríes
siempre te agrado que te retrataran
pero tan oscuro no puedo fotografiarte
cómo estás Cándido?
unos se van /otros vienen/ pos nada
allí hay una parte /y aquí otra/ pos nada
os enterasteis /había partido/ pos nada

continuas con la cabeza colmada
por una secuencia combinada
de fragmentos pretéritos
y otros que te hubiera justado vivir
si ya divagabas cuando reconocías este mundo
ahora que vuelves a ser un niño
te has sumergido para siempre
en un universo propio donde eres feliz
pos nada y no sé
me voy a acostar
pos nada


nunca fuiste más feliz
que al reposar en tu cama
descansa pues pronto dormirás
todo lo que quieras
y esto es así
no sabemos dónde está la gente
una vez aquí y otras allí

Eso es bueno
que haiga uno
y salgo otro
pos nada

nervioso no eres capaz de controlar
tus continuos temblores
mientras fuera no deja de llover
Está lloviendo ahí fuera
está tronando
vamos /vamos/
venga
cada uno a su sitio
nene venga
cada uno a su sitio
que dice que está tronando
vamos /vamos/
madrugan luego más tarde

pájaro atrapado por el agua
en un nido pequeño y familiar
en lo alto de la montaña
oculto tras curvas
bajo la cortina que teje
la tormenta en la tierra
donde nace el Sol


ya no me recuerdas
ni a mí /ni a nada/ ni a nadie
todo lo confundes
de nuevo /excitado/ llamas mi atención
percibes como los árboles
se llenan de aire

Pues nada nene
a la lucha
si esto es así
es así
yo voy a subir p´arriba otra vez
y me voy a acostar
me voy a la casa a dormir
ale
hasta la vista jóvenes

adiós Cándido
prometo volver para retratarte
mientras
aférrate a los recuerdos empapados.





Centro comercial

La multitud abraza sin reparos
el deseado templo construido
para honrar su nueva religión

sentado en medio de la algarabía
percibo mi incomoda soledad
rodeado de muchos
ignorado por todos

lleno mi estomago
con alimentos de plástico
dispensados a precios aberrantes
por sonrisas cansadas y complacientes

la música martillea mi sistema nervioso
acelerando el ritmo cardiaco
convocando a la oración del consumo

un hábitat de la postmodernidad
que ocupamos sin más remordimientos
que el descubrir lo dañado
que queda nuestro crédito

una cacofonía de luces y formas
bloquea mis sentidos hasta la nausea
gestionando un enorme dolor totalitario

adolescentes se paran frente al cristal
sueñan con la gloria digital
entregados a los nuevos mandamientos
de esta temporada

soy libre
para comprar.




Diario de un maltratador

Soy un dependiente emocional
inestable /altivo/ e inseguro
siempre tengo razón
y confiado me engaño culpando
al mundo de mis problemas

carente de empatía
necesito humillar y someter
sobrepaso los límites
llegando al maltrato
físico y psicológico
para encontrar la felicidad

te necesito y quiero
pero cruel y sarcástico
te amenazo y humillo
te golpeo e injurio
empapado con sustancias vergonzantes
para compensar las carencias
de mi niñez y adolescencia
henchido de agresiva inmadurez
mis celos patológicos
te acosan y humillan
controlando hasta tu último aliento
para encubrir mi baja autoestima
el mundo me conoce encantador
pero ante ti puedo
quitarme la armadura


-Hola cariño
tu monstruo ha vuelto a casa.





La ley del suelo
            Estafando a la naturaleza



Es un derecho constitucional
especular con la felicidad
de casas sin gente
de gente sin casa
es una deber que los Caudillos
se fotografíen inaugurando
construcciones unifamiliares

vivimos ordenadamente
pagando toda una vida
entre barracas y hormigueros
que forman murallas de cemento
hiriendo a cualquier naturaleza
construimos bloques de avaricia
promociones de abusos y corrupción

soñamos con un piso que podamos pagar
o una casita como las que se ven en el cine
queremos ganar el mayor premio del concurso

firmemos y confiemos pues
en la justicia de que unos pocos
lo tengan todo por siempre

fantaseemos con pisos pateras
para almas sin papeles.


Nadie recuerda a Cromwell

Agarrado a la madera de un bar
barnizada con sueños incompletos
me salta la lucidez en forma de burbuja
un borracho que siempre dice la verdad
pues cree que todo lo sabe

pienso que nadie recuerda ya a Cromwell
ahora todas las acrobacias se hacen con red
los adoradores de la religión digital
suspiran por una Francia de cuento de hadas
que tan solo existió en Hollywood
pero destierran al espinoso ostracismo
a aquellos que /obligados/ hoy se hospedan
en el hotel del olvido regentado por un tal Cernuda

estamos huérfanos de revoluciones
ahogados por el liderazgo de la mediocridad
los sueños desfilan en pasarelas mediáticas
mientras los acólitos cíclopes
se indignan aferrados
a la resolución de sus pantallas
no sea que se les ocurra salir a la calle
y encuentren otros como ellos
dispuestos a cambiar un mundo

todos altivos y orgullosos despotrican
mientras tocan el tambor
es fácil pronunciar palabras valientes
con la barriga subvencionada
pero nunca se cambió el mundo disparando flores

el siglo XXI nos coge a traspiés
alejados de nuestro elemento
nadie se acuerda de Cromwell
regicida decapitado tras la Muerte
héroe y villano al mismo tiempo
nadie se acuerda de Cromwell
solamente el rey.


Andrés Carlos López Herrero (Valencia, 1971), reside en Jumilla. Licenciado en Bellas Artes, Master en Psicología. Poeta, artista plástico y docente. Ha recibido numerosos galardones y reconocimientos, el más reciente el Premio Internacional EDUCARED 2012. Ha publicado Caminando desnudo, 2012. Desde 2011 escribe artículos para Promethean Planet.

lunes, 21 de julio de 2014

Acantilados de papel nº 4: hasta el 31 de julio aceptamos colaboraciones. ¡¡Quedan diez días!!

LA PRÓXIMA REVISTA DIGITAL se publicará en SEPTIEMBRE de 2014. Se aceptarán colaboraciones, susceptibles de publicarse en ella, a partir del 1 de junio y hasta el 31 de julio de 2014.

Acantilados de papel es una revista de carácter altruista, ni se cobra ni se paga por las colaboraciones.

La versión digital de la Revista literaria Ácantilados de papel, nos aconseja publicar una serie de recomendaciones para quienes deseen enviarnos sus ensayos, relatos, poemas, etc.

Se nos harán llegar, a la atención de REDACCIÓN, al correo de la revista agora.nao1@gmail.comEn el asunto: Colaboración poesía, relato, artículo, etc. según el caso.
Los textos, que serán SIEMPRE inéditos- excepto casos muy significativos en que así lo considere el consejo de redacción-, irán como adjuntos al correo electrónico, nunca en el cuerpo del mismo.

Estarán escritos en word.

Características:
.......New Times Roman, normal, 12
.......Márgenes: Superior 2,5; inferior, 2,5; Izdo, 3; Dcho, 3; Encuadernación, O.
.......Sin cabecera ni pie de página.
.......No debe incluir nº de páginas.
.......El texto debe ir justificado.
.......Interliniado: Sencillo.

Se adjuntarán igualmente las fotografías que, si es el caso, el autor desearía que acompañasen al artículo. Éstas deberán tener la mayor resolución posible.

Extensión de los documentos:
Ensayos: extensión máxima de 4 páginas, 2.200 palabras, 12.725 caracteres con los espacios.
Relatos: Las mismas condiciones que los ensayos.
Reseñas o críticas literarias: extensión máxima de 2 páginas, 1.174 palabras, 6.833 caracteres con espacios.
Poemas: Dos a cuatro poemas. 

Los ensayos que, por su importancia, deban tener una extensión superior, se remitirán para ser publicados en dos o más números de la revista digital.


Curriculum de los autores y autoras. Y una fotografía:
Se nos adjuntará también una breve nota biobibliográfica de un máximo de CINCO líneas. Añadir, por favor, página personal y/o red social (en caso de tenerla) y dirección de correo electrónico (no se publicará), pero servirá para contestar.

Y una fotografía actual del autor o autora.

PD: LEER esta entrada.


Imágenes para la portada, contraportada e interior de la revista.:
Otra de los signos identificativos de Acantilados de papel serán sus portadas e ilustraciones. Estamos abiertos igualmente a la colaboración de artistas.

La imagen deberá tener la mayor resolución posible.



IMPORTANTE PARA LAS COLABORACIONES RECIBIDAS
Se procurará acusar recibo de todas las recibidas. Pero no se mantendrá correspondencia acerca de los originales presentados y no seleccionados, aunque se procurará devolverlos; los no seleccionados serán eliminados de nuestra cuenta de gmail al final del periodo para el que fueron remitidos.

domingo, 20 de julio de 2014

Hablar durante las comidas, de Pascual García (Reseña nº 676)

Pascual García García
Hablar durante las comidas
Aguaclara Editorial, 2014

Los verdaderos amigos entran en casa a cualquier hora, nos hacen compañía sin importunarnos y se quedan a comer con la naturalidad de los que nunca se consideraron meros invitados, sino parte indefectible de la familia.

Yo tengo esta sensación, descrita por Pascual García en el libro que nos ocupa, cada vez que me adentro en una de sus obras, ya sea poesía, relato, novela, ensayo, artículos...

Hablar durante las comidas es, además, un libro que me parece habla mucho del silencio, ya desde el primer relato, o un poco más adelante: "hace años que no sabemos nada el uno del otro, aunque seguimos viviendo en la misma casa", y que iremos encontrando en otros relatos, conforme avanzamos en la lectura. Una lectura que se nos hará fácil, sencilla, porque Pascual García parece mostrarnos un tratado de cómo decirlo todo con las mínimas palabras: narraciones breves que casi nos pegan los ojos a las páginas, haciendo difícil que por un instante los desviemos. Leía sus relatos diciendo aquello, venga, uno más, uno más... hasta la página 163 y ya me encontré al final del viaje.

Ese viaje que él nos recrea en La extraña pareja: "los que coinciden en un tren muchas veces se despiden para siempre y ni siquiera la memoria les permite un reencuentro aproximado", no sabría expresarlo mejor. Y hablando de reencuentros, en este libro nos reencontramos con Los Olmos, con Puerto Errado, lugares (casas), que ya habíamos visitado en anteriores ocasiones acomañados por el propio autor, lo que ha hecho que nos sintamos como esos verdaderos amigos del primer párrafo de este comentario.

En este libro, además, yo me he reencontrado con un relato: El perro y el niño, que ya conocí en mi etapa de codirector de la revista Ágora papeles de arte gramático, junto a mi buen amigo Fulgencio Martínez.

Pascual García nos presenta un perfecto escaparate para que sepamos cómo escribir excelentes relatos con las mínimas -y más precisas- palabras. Os recomiendo este: La suerte está echada, donde los personajes saben sobradamente lo que el otro les está diciendo, aunque emplee otras palabras.

Francisco Javier Illán Vivas

Doctor Zibelius, de Jesús Ferrero (Reseña nº 675)

Jesús Ferrero
Doctor Zibelius
Editorial Algaida, 2014

Cuando la ciencia ficción enlaza tan bien con la novela que no tiene uno la sensación de estar leyendo ciencia ficción sino novela es cuando a un modesto servidor más le agrada este género.
Es el caso de nuestra recomendación de hoy, Doctor Zibelius, de Jesús Ferrero –Editorial Algaida- que ha sido galardonada con el VII Premio Logroño de Novela. Enhorabuena por tanto a Ferrero por el premio que después de leerla parece muy merecido.
Es más, el final es tan abierto que podría dar pie a una segunda parte en la que continúe la historia que cierra la trama, aunque también puede que la propuesta consista en esa espiral que no tiene principio ni fin en el que las estrellas van entrando en el infinito como si fuera agua escapándose por un sumidero.
Pero conozcamos a este enigmático Doctor Zibelius que es el protagonista indiscutible del libro. Un médico frío y calculador especializado en el cerebro humano y con muy pocos reparos a la hora de realizar todo tipo de experimentos con su ciencia.
La novela nos cuenta la infancia del personaje que tiene una parte traumática que de algún modo justifica el egoísta proceder de nuestro médico.
Por otro lado, hay una parte <divertida> en esos juegos sin pies ni cabeza –nunca mejor dicho- en los que se van trasplantando cerebros primero de animales para continuar con cerebros humanos.
Pero la novela va mucho más allá en un sentido de entender los sentimientos y la vida de nuestro prójimo. Cuántas veces hemos dicho, <ponte en mi lugar> Ese ejercicio nos hace comprender mucho mejor la vida de quien tenemos enfrente. En este caso, al ser un ponerse en el lugar del otro literal hay un segundo conflicto que es la pérdida de identidad de uno mismo.
Esto ha dado bastante juego en literatura y cine, se me ocurre a vuela pluma la película ¿En qué piensan las mujeres? Pero sé que hay muchas más.
Por otro lado, con vistas al verano a veces apetece un tipo de libro menos profundo y más apropiado a la lectura propia de vacaciones entre paseos turísticos, visitas a museos o baños en la playa o la piscina. Si es ese su caso, quizá le apetezca leer este libro.
Formalmente, se trata de una novela clásica, con letra cómoda, tamaño medio pero bastante ligero gracias al papel utilizado y a las pastas flexibles. En la cubierta los ojos azules y diabólicos del doctor contrastan con un fondo blanco inmaculado en el que destacan las letras en negro. Que la disfruten.


Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

sábado, 19 de julio de 2014

Los 96, de Joaquín García Box (Reseña nº 674)

Joaquín García Box
Los 96
Edición del autor, 2012

Conocí la primera obra de Joaquín García Box una lejana noche de Martes de Luna Llena, en el Guanábana Jam, y charlamos animadamente durante tiempo de las profecías mayas, de aquellas que se formularon hace 5127 años y en las cuales el pueblo maya precisó una serie de acontentecimientos que golpearían a la humanidad, culminando la fecha del 21 de diciembre de 2012, que era lo que ellos consideraban se terminaría el mundo como lo conocemos.

Recuerdo que le comenté que el mundo como lo conocían los mayas se terminó hacía más de quinientos años y que yo, en todo esto, estaba convencido que uno creía si era de esa cultura, o de aquella otra, o de la otra, que en todas se nos vaticina el fin del mundo.

Pero eso no es impedimento para que Joaquín García haya creado una interesante trama alrededor de las profecías que tanto revuelo levantaron en las redes sociales aquél lejano 2012 (aunque sólo hayan pasado dos años). El autor molinense, tomando como base que otras profecías de los mayas "ya se han cumplido", se introduce en la historia con la seguridad de que la gran profecía se cumplirá. Hoy sabemos, o creemos saber, que no ha sido así, salvo que los mayas estuviesen profetizando la Gran Estafa-crisis económica, que realmente ha cambiado el mundo tal y como lo conocíamos.

Y para evitar la destrucción del mundo, será preciso que noventa y seis seres especiales, definidos por el autor como de "naturaleza angelical", se reunan en un lugar determinado de nuestro mundo para llevar a cabo una ceremonia especial  el día y la hora predicha por los mayas. Algo que parece sencillo, pero, en el último momento, inesperada e inopinadamente, faltan tres de ellos.

Y a partir de ahí Julián García Box despliega toda la fantasía que le permite su alocada pluma, para mezclar historias, cuentos, leyendas, unir a la NASA y al Vaticano en una misma misión... y llevar al lector hacia el final, ¿esperado? ¿inesperado?

Tendrás que descubrirlo, desconocido lector.

Francisco Javier Illán Vivas