Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

viernes, 7 de septiembre de 2018

Conversaciones con Miguel Hernández, de Eduardo López Pascual (Reseña nº 850)

Eduardo López Pascual
Conversaciones con Miguel Hernández
PR Ediciones, 2018

El hallazgo de un manuscrito, redactado bajo seudónimo, de un supuesto periodista llamado Gonzalo, de las conversaciones que mantuvo con Miguel Hernández, es el arranque de esta novela, la obra más reciente del ciezano de adopción, Eduardo López Pascual.

Todo comienza al mediodía de un día cualquiera, cuando Carlos, el lector del manuscrito, recibe la llamada de su amigo Lucas, quien le comunica que, rebuscando entre sus papeles, se había encontrado un manuscrito que le parecía de un valor excepcional, un auténtico tesoro histórico y literario por cuanto trataba del poeta Miguel Hernández. El amigo no sabía quien había escrito aquellas páginas, pero sí estaba seguro de que era de vital importancia que Carlos lo leyese y decidiese sobre su posible publicación o no, para que aquello no se perdiese.

Desde esa primera página ya nos damos cuenta de que la novela va a tener, además de un repaso a los últimos años de la vida del poeta oriolano, un punto político del que nos avisa, claro está, el subtítulo de la obra: Un falangista con el poeta.

Y es aquí, en la lectura que Carlos hace del manuscrito, cuando Eduardo López Pascual se transmuta, entra en su propia obra para interpretar el papel de lector y de escritor, de Carlos y de Gonzalo, pues hay momentos en los que creo estar escuchándole a él, como no podía ser de otra forma, al hablarnos de las comnotaciones políticas de aquella guerra, incivil por él calificada, que llevó a la muerte a tantas personas inocentes.

Que Eduardo López Pascual tiene sus ideas políticas muy claras, no cabe duda a nadie que le conozca. Y que parte de ese pensamiento lo encontraremos en la obra, tampoco, pero ello la enriquece hasta un punto que no podría haberlo hecho sólo con el asesoramiento que ha tenido de José Luis Ferris y de José María García de Tuñón Aza (a la postre, el prologuista de la obra) en la documentación de la novela que nos ocupa.

En definitiva, una novela para leer, y disfrutar del saber literario de quien ha destacado como poeta y como narrador.

Francisco Javier Illán Vivas