Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

sábado, 4 de abril de 2015

Hay cosas que tiran más, de Juan Gil Palao (Reseña nº 587 bis)



Juan Gil Palao
Hay cosas que tiran más
Editorial ADIH, 2014

¿Estamos ante la otra cara de la moneda en la violencia de género? Podría ser. En la obra, su autor se sirve de la escritura para denunciar la situación personal por la que atraviesa. Aunque físicamente no ha sido agredido, la convivencia con su exmujer le ha dejado una profunda herida de dramáticas consecuencias. 

Las preguntas que surgen cuando llegas al final de esta historia son, entre otras: «¿El maltratador nace o se hace? ¿Todos los sentenciados por maltrato, son realmente maltratadores? ¿Qué caldo de cultivo se precisa para que un hombre tranquilo y feliz se convierta, según consta en sentencia, en un maltratador? 

El protagonista de HAY COSAS QUE TIRAN MÁS… no se siente culpable del delito del que se le acusa, sino todo lo contrario. Asume que en un momento de máxima tensión empleó la fuerza contra su mujer, en el preciso instante en que había público —testigos— presente. Eso fue suficiente para dictar sentencia. Nada ni nadie se preguntó  el origen de la bofetada; nadie indagó en las circunstancias que propiciaron el empujón en la vía pública. No hubo nadie que juzgara a la otra parte por su implicación en la ruina ocasionada al marido. Y ahora él lo había perdido todo. Nunca más recuperaría su patrimonio, su empresa ni su vida. Pero lo que más dolor le causa es la pérdida de sus hijos. A él nunca nadie le hará justicia.

Juan Gil Palao deja claro que su intención no es justificar la violencia a través de estas páginas; tampoco es una historia contada a modo de revancha, sino como una llamada a la reflexión acerca de aquellos casos que, como el suyo, permanecen ocultos y silenciados a la opinión pública porque no hay asesinatos. Quizá, ni siquiera eso… Tal vez, el autor, se ha sentado frente a la página en blanco con el único fin de descargar su impotencia y su culpabilidad por no haber sabido reaccionar a tiempo. Para ello ha empleado la palabra escrita dirigida a un interlocutor cuya libertad, él nunca podrá disfrutar.

Yo, personalmente, no soy amiga de generalizar, y lamento que en cuestión de leyes no siempre se aplique la justicia de forma individual, atendiendo minuciosamente a cada detalle de las vidas de los implicados. Una vida no vale una sentencia en un papel, de la misma manera que tampoco hace falta morir para estar muerto en vida.

Lola Estal

Para adquirir HAY COSAS QUE TIRAN MÁS… podéis contactar con su autor, o directamente con la editorial.