Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

sábado, 29 de agosto de 2026

Historias de África, de Cleopatra Smith (Reseña nº 1165)

 


Cleopatra Smith
Historias de África
Terra Ignota Ediciones, abril 2026

Cleopatra Smith es ya una habitual en estos no tan abruptos Acantilados de papel.

Con la presente son tres las obras que he tenido el placer de leer y de comentar en este lugar y, ello, unido a la amistad que creo nos profesamos gracias a la literatura. En persona no nos vimos hasta una visita suya a la Feria del Libro de Almería, y ya éramos unos habituales en leernos mutuamente nuestras obras.

Hoy con Historias de África, la he conocido un poco más. Es una obra de sus recuerdos a partir de cuando a su padre lo trasladan a Togo por motivos de trabajo y, durante tres años, su mente de adolescente alucinó, primero con lo que creyó encontraría y luego con lo que encontró y vivió.

Los recuerdos en el libro se van narrando conforme vienen a su memoria, como es lógico. Han pasado los suficientes años como para no recordarlo cronológicamente todo. Algo que, además, sería imposible a estas alturas del tiempo.

Pero es así como todos recordamos los años vividos en la adolescencia, la juventud o el año pasado. Difícilmente los guardamos como en un álbum de fotos... que no sé si eso seguirá existiendo en los tiempos de la IA y otras tecnologías.

Durante esta semana he disfrutado leyendo, y reviviendo, con ella sus 25 recuerdos que os invito a descubrir.

PD: Mi prima Dioni protagonizó una simpática anécdota en Facebook. Escribió que le había encantado la película. Y sí, si os gustó Memorias de África, leed Historias de África

Francisco Javier Illán Vivas

martes, 25 de agosto de 2026

Garras de oso, de M.D. Álvarez

 


Seguro que nadie conoce el origen de la planta garras de oso, pues os la voy a contar. Allá por la antigua Grecia, cuando los hombres convivían con los dioses, una bella ninfa, amada por el soberano de los dioses, concibió a un precioso bebé. Pero ya sabéis cómo se las gastaba la reina de los dioses cuando descubría a alguna de sus rivales; ni todo el poder del rey de los dioses se igualaría a la ira de su esposa. Pero esperad, me estoy desviando.

La joven ninfa y su retoño fueron convertidos en una osa y su cachorro. La osa luchó con valor contra los cazadores que la vengativa esposa del señor de los cielos había enviado para proteger a su joven retoño, pero murieron a manos del más atroz de los cazadores. El divino lanzador de rayos, al ver a su amada y su vástago muertos, los convirtió en la hermosa plantita garra de oso, para eterna burla a la reina de los dioses, que nada podía hacer para acabar con las muchas amantes de su esposo.

M. D. Álvarez 

sábado, 22 de agosto de 2026

De reyes y de reinas, de Luis Barberá (Reseña nº 1164)

 


 

Luis Barberá
De reyes y de reinas
M.A.R. Editor, octubre 2025

Que estamos ante una obra monumental, a nadie debe caerle en duda: 614 páginas nos contemplan. Una historia que se centra en el siglo XIII, cuando la unión de tres reinos cristianos, Castilla, Aragón y Navarra se unen para para luchar, y derrotar, al califa Abú abd Allah Muhammad al-Násir, en las Navas de Tolosa.

Significará un hito histórico al acabar con el poder alhomade, que ponía en peligro la existencia de la propia Europa.

Dos reinos cristianos no participaron: León y Portugal, a pesar de que el rey de éste último envió un pequeño grupo de fuerzas militares.

El acontecimiento, también, en la península ibérica significó que Castilla se convirtiera en la principal potencia, sobre todo al unir León bajo la corona de Fernando III. Será éste, y Jaime I el que muchos conocimos como El Conquistador, los que decidan acabar con los reinos no cristianos de la península.

Pero la novela de mi amigo Luis Barberá trata de mucho más de la historia por todos conocida y narrada desde su siempre precisa pluma: las reinas, las mujeres que estuvieron detrás de aquellos reyes que vivieron en lucha casi toda su vida.

Con esta novela, el autor alicantino sigue desgranando los acontecimientos ocurridos en la península ibérica después del 711 y, con ojo de historiador, nos narra también lo que nunca nos dijeron: hubo acuerdos entre cristianos y musulmanes contra otros cristianos, o al contrario, y que por esa circunstancia la llamada Reconquista, término que a mí me encanta, tardó ocho siglos.

Y, aunque no lo sean en la memoria colectiva, Luis Barberá sí sabe que lo fueron en la historia real, aquellas mujeres: Berenguela de Castilla, Violante de Aragón, Beatriz de Suabia, Constanza de Aragón y otras féminas que igualmente que sus padres, esposos o hijos, marcaron en devenir de la historia.

Francisco Javier Illán Vivas 

jueves, 20 de agosto de 2026

Poemas de Beatriz Martín Navarro

 


NAIPES DE LUNA.
.
El viento no mira mi alimento,
la tierra es parte de mi locura,
mis noches son noches de hora oscura,
su labor es vientre
entre nombres donde el aire se estrella.
El viento no tiene un pronombre
y la luna no vuela,
y la noche no escampa.
Mis gotas de luna, mis gotas del alma,
mis sueños chocan contra mis piedras hermosas:
el filo de la cerradura,
el ojo del nuevo amanecer
y los pies suspirando otra vez.
Cuando me despido de la tierra exhausta
y me dispongo a vencer aquel aire,
aquella noche, aquel silbido de Dios,
y me mezo como mi mano en su cuna
y las gotas van formando locuras de amor,
locuras del alma… Me rindo yo...
y me dispongo a despegar mis pies,
mi vida tiene dos alas de plumas varias.
La noche tiende a amanecer
y yo me detengo en mi aurora azul cielo,
que se escribe sin nombre,
que me dice un te quiero;
y yo, mientras tanto, vuelo
con tu nombre...
Nublado.
.
Mi aire
.
Naipes de luna…
.

. ARCOÍRIS DE SILENCIO.
.
Velatorio de un velero,
cruel, sin ojo, sin frontera ni edificio donde dormir
este sueño sin igual,
donde los andares libran del mal.
He batido mi contienda de indiferente astro,
perlado de mi amor; pontifica paciencia, resiliencia de verdad.
He soñado en mi riel
de metamorfosis, como kafka,
que una vez quisiera verla el mar,
sus olas y su mar de majestad.
He rogado al diente de león,
de migraciones con besos de anocheceres de luz y melancolía.
Quiero montar en tu navío,
regalarle el mar el duende que no es mío,
la sinrazón aparente de mi luna que me mira de soslayo
e indiferente verso para ti.
Por ti, por tu valor, por tu desdicha,
vida mía, por una flor que se menea a ambos costados
con el lirio de una fragancia en flor la flor de veras.
He saltado en paracaídas
con la mochila llena de alma,
con los ojos nublados de amor,
fragancia amniótica,
dulzor de melocotón.
Escrito mi nombre en verso. Lo escrito pidiendo
perdón, señor. Vuela alto,
sueño…
.
Arcoíris de silencio.