Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

sábado, 18 de abril de 2026

Versos envenenados. El primer caso del inspector Vivas, de Francisco Javier Illán Vivas (Reseña nº 1146)

 


Francisco Javier Illán Vivas
Versos envenenados. El primer caso del inspector Vivas
AESC Editores, 2026 

Hay novelas que se leen por su trama, otras por sus personajes, y algunas —las menos— por la incomodidad que dejan en el lector. Versos envenenados. El primer caso del inspector Vivas pertenece a esta última categoría: una obra que no busca agradar, sino inquietar, erosionar certezas y obligar a mirar donde no apetece.

Desde sus primeras páginas, la novela establece un clima emocional denso, casi opresivo. No hay concesiones al lector: la voz narrativa es introspectiva, fragmentada en ocasiones, profundamente marcada por la culpa, el deseo y la memoria. Esa elección no es gratuita; al contrario, es la puerta de entrada a un universo donde lo íntimo y lo criminal se entrelazan hasta volverse indistinguibles.

El eje de la historia gira en torno a una serie de muertes aparentemente inconexas que, poco a poco, revelan un patrón perturbador. Sin embargo, reducir la novela a su componente policial sería un error. Aquí la investigación es casi un pretexto: lo verdaderamente importante es el mapa emocional que se despliega alrededor de los personajes, especialmente en torno a Carmen, figura central cuya construcción es uno de los mayores aciertos del libro.

Carmen no es un personaje fácil ni cómodo. Tampoco pretende serlo. Su complejidad radica en la convivencia de opuestos: fragilidad y control, deseo y cálculo, ternura y una pulsión oscura que nunca termina de explicarse del todo. El autor evita juzgarla explícitamente, y esa ambigüedad resulta clave: es el lector quien debe posicionarse, quien decide hasta dónde comprende o rechaza sus actos.

Frente a ella, Isco Vivas funciona como contrapunto. No es el típico investigador brillante e infalible; al contrario, arrastra sus propias contradicciones, sus zonas de sombra, sus errores. Su mirada está condicionada por lo emocional, lo que introduce una tensión constante entre lo profesional y lo personal. Esta humanización del personaje aporta verosimilitud y, sobre todo, profundidad: no estamos ante un juego de ingenio, sino ante un conflicto moral.

Uno de los aspectos más destacables de la novela es su uso de la literatura dentro de la propia literatura. La presencia constante de la poesía no es ornamental: actúa como hilo conductor, como código simbólico e incluso como elemento narrativo clave. Los poemas no solo acompañan la acción, sino que la anticipan, la explican o la distorsionan. Esta integración está bien medida y aporta una capa adicional de lectura que enriquece el conjunto.

En cuanto al estilo, se percibe una clara voluntad de contención. El lenguaje es preciso, sin excesos, con una tendencia a la frase limpia que, sin embargo, no renuncia a la carga poética cuando la escena lo exige. Hay pasajes de gran intensidad emocional resueltos con economía de medios, lo que aumenta su impacto. Especialmente logrados están los momentos de introspección, donde el ritmo se ralentiza y el lector queda atrapado en la mente del personaje.

La estructura también merece mención. La fragmentación en bloques, algunos en primera persona y otros desde una perspectiva más externa, genera un efecto de mosaico. No todo se ofrece de forma lineal ni inmediata; hay vacíos, silencios, zonas que se completan más adelante. Esta estrategia exige una lectura activa, pero recompensa con una sensación de coherencia cuando las piezas encajan.

El tramo final es, probablemente, lo más arriesgado de la novela. La tensión acumulada estalla en una secuencia que combina lo físico con lo psicológico, lo explícito con lo simbólico. No es un desenlace complaciente ni tranquilizador. Al contrario, deja un poso incómodo, casi áspero, que obliga a replantear lo leído. Esa incomodidad es, en última instancia, una de las mayores virtudes del libro.

Cabe destacar también el tratamiento del deseo, que se aleja de clichés habituales. Aquí no es un elemento romántico ni idealizado, sino una fuerza ambigua, a veces destructiva, que condiciona decisiones y relaciones. Este enfoque aporta realismo y refuerza la sensación de que los personajes actúan movidos por impulsos que no siempre comprenden.

En conjunto, Versos envenenados. El primer caso de Isco Vivas es una novela que juega en varios niveles: como relato criminal, como estudio de personajes y como exploración de los límites entre amor, posesión y violencia. No es una lectura ligera ni busca serlo. Exige atención, cierta disposición a la incomodidad y una lectura que vaya más allá de la superficie.

No todos los lectores conectarán con su propuesta, pero quienes entren en su lógica encontrarán una obra sólida, coherente y, sobre todo, valiente en sus decisiones narrativas.

Una novela que no se limita a contar una historia, sino que deja una huella. Y eso, en un panorama saturado de fórmulas previsibles, ya es mucho decir.

Salvador Vivancos Manzano

jueves, 16 de abril de 2026

Libros reseñados en el mes de febrero 2026: Estadísticas

 

 

En febrero de 2026 se publicaron las reseñas de Panocho's Metal, de Jesús Cánovas Martínez, con 1145 lecturas; de El eco de Cobain, de Javier Hernández Velázquez, con 1131 lecturas; y de Sara, ¿qué prefieres: más o menos?, de Sara Ortuño Martínez, con 1153 lecturas.

miércoles, 15 de abril de 2026

Protagonistas, de Canal Molina Fibra, desde diciembre tiene nueva sección

Francisco Javier Illán Vivas entrevista, desde diciembre pasado, a escritoras y escritores molinenses, preferiblemente, en Canal Molina Fibra, dentro del espacio Protagonistas.

Son entrevistas lejos de la actualidad literaria del día a día, profundas, personales, para conocer al autor o autora que en cada programa le acompañan, por eso lo suele subtitular Desnudando al autor. 

La primera invitada fue la escritora Désirée Dorado.

Si os gusta, no dudéis en seguir Canal Molina Fibra, el canal de youtube y dadle al Me Gusta. 

martes, 14 de abril de 2026

Héctor y la errante, de M.D. Álvarez

 


Nadie pudo recordar el orden correcto de las cosas ni por qué se había trastocado todo. La caída de aquella estrella había acelerado la destrucción.

Los cielos se abrieron, la tierra tembló y el único que podría resolver ese cataclismo ya no estaba entre nosotros; había desaparecido dos años antes de que aquella errante fuera detectada.

Estábamos solos ante un final anunciado. Los ricos se ocultaron en sus búnkeres, pero de nada sirvió; el lucero vagabundo destruyó nuestro planeta.

¡Oh, no! ¿Qué es eso? Una figura se recorta a contraluz, extiende su mano y comienza a empujar. Primero no ocurrió nada, pero al cabo de quince minutos la errante comenzó a retroceder; él había regresado una vez más de su retiro para salvar la joya celeste. 

Héctor siempre tuvo una especial debilidad por su planeta azul. Lo poco que recordaba de su madre era el amor que le había inculcado hacia la Tierra. Por eso, cuando oyó su lamento, acudió desde los confines del universo conocido para desviar aquella errante.

Él se encargaría de restablecer el orden lógico de las cosas.

M. D. Álvarez 

viernes, 10 de abril de 2026

Regreso a Dunkerque, de Pascal Buniet (Reseña nº 1145)

 


Pascal Buniet
Regreso a Dunkerque
M.A.R. Editor, mayo 2025

Con el mundo nuevamente en guerra, si es que alguna vez ha dejado de estarlo, y no ya la de Ucrania, que parece a nadie importarle que lleven cuatro años bajo las bombas rusas, me dispuse a leer la novela más reciente de Pascal Buniet, con quien tengo el honor de sentirme su amigo.

También podría decir que he leído casi todo lo que ha publicado, desde hace años, bastantes, cuando me remitió una novela.

En la obra que nos ocupa nos desplazamos a Dunkerque, en dos momentos de la historia: 1944 y 2024. No sé si las nuevas generaciones saben que en esta ciudad francesa se produjo la evacuación de más de 300.000 soldados aliados, rodeados por el ejército de la Alemania nazionalsocialista que, en aquellos momentos, dominaba el tablero de la guerra en Europa.

Eso fue el 26 de mayo de 1940. Pero Jean Paul regresa a la ciudad en 2024. Su madre ha muerto, él no acudió al entierro, y ahora una carta de su padre, pidiéndole que acuda, le hace volver a donde no deseaba.

El autor nos describe la tensa relación entre él y su padre, mientras va mezclando acontecimientos de aquellos años en que Dunkerque permaneció bajo la bota nazi durante casi cinco años.

Una excelente novela, donde el lector irá descubriendo la verdadera historia de ese hombre autoritario y seco, a la misma vez que lo hace Jean Paul, ignorante de quien era su padre y de las extrañas circunstancias de la muerte de su madre.

Una novela sobrecogedora, que deberían leer los europeos que tan felices viven en un mundo en guerra.

Francisco Javier Illán Vivas