Pedro González Núñez
10 años de guerra
Loto Azul Editorial, 2025
La guerra es el estado natural del hombre, la cita no es mía. A
lo largo de mi vida la he escuchado más de una vez y, posiblemente, leído en el
interminable mundo que es Internet, y fue lo primero que me vino a la memoria
cuando terminé de leer el manuscrito de la novela que tienes entre manos,
desconocido lector.
Tal vez debería haber leído primero la epístola que Sigmund
Freud envió a Albert Einstein cuando éste le consultó sobre si existía un medio
de librar a los hombres de la amenaza de la guerra; si existía un medio de
canalizar la agresividad del ser humano y dotarlo de medios contra sus
instintos de odio y destrucción. Aquella consulta la realizó el 30 de julio de
1932 y, como ahora con Putin, era Hitler quien extendía la violencia por Europa.
¿Nada ha cambiado?
Si tenéis interés por saberlo, según datos del
20 de octubre de 2023, el día de mi 65 cumpleaños, la Academia de Derecho
Internacional Humanitario y Derechos Humanos de
Ginebra, en Medio Oriente y el norte de África se encuentran activos 45
conflictos armados, 35 en el resto del continente africano, Asia cuenta con 21
conflictos en activo, Europa tiene 7 y América Latina es escenario de 6
conflictos armados, aunque estos incluyen también violencia criminal, como en
el caso de México.
Esa misma Academia nos desvelaba que hacía once días el mundo había sido testigo del resurgimiento de un conflicto armado que tiene, por lo menos
en su etapa moderna, 75 años de historia. Se trata del conflicto
Palestino-Israelí, que había dejado 1,400 muertos del lado israelí y 3,500 en
el lado palestino, en tan solo trece días.
Creo que ese es el espíritu de la novela que nos ocupa, y que
Pedro González, escritor impenitente, ha querido abordar con ella, dándole el
aspecto de algo cercano, algo común, pues la dedicatoria a su abuelo Agustín
nos lleva a creer que el protagonista (que se llama Agustín Núñez Cazorla), es
ese abuelo al que el autor dedica la novela.
Pedro es ya un reconocido escritor capaz de sorprendernos con
cada nueva entrega de su inagotable creatividad. Da lo mismo el género, pues ha
publicado en casi todos: negra, fantástica, romántica, Ci-Fi, juegos… y a su
registro le faltaba histórica. Y sale airoso del reto que se propuso. Claro
que, si buscamos en la red de redes, veremos que además de su incontable
capacidad para escribir en cualquier registro, también la encontramos en sus
heterónimos: Joe Lem, Henry Guy, Marqués de Babilonia, PG Sharpe, Perry Green,
Paul Michel... Todos y cada uno de ellos son Pedro González. Lo he dicho un
poco antes, nos hace creer que el protagonista es alguien cercano, que nos está
narrando sus vivencias en esa tragedia que forma parte del ADN de la Humanidad.
Y demuestra, a lo largo de las páginas de la novela, que la Guerra, así, en mayúscula, es algo con lo que los seres humanos nos
acostumbramos a vivir, porque jamás ha existido ni un solo día de paz en el
mundo.
Agustín Núñez nos irá relatando en primera persona cómo la
tranquila vida de un profesor de una pequeña escuela a las afueras de Badajoz
cambia a partir de 1936, cuando es reclutado para defender a la República. ¿Por
qué a la República? Pues porque le había tocado allí, sin más, un detalle importante
de todas las guerras. La deciden quienes nunca van a participar en ellas, las
combaten quienes el día antes, una hora antes o un segundo antes, intentaban
ganarse la vida, llevar un salario a su casa.
¡Qué fácil es incitar a los hombres a la guerra! En la citada
epístola de Freud a Einstein, aquel reflexiona sobre este asunto y nosotros, la
generación que no había vivido ninguna guerra, puede parecernos extraño, pero lo
vemos en el cine, en la televisión, cuando antes de cada batalla el líder
incita a los que van a morir y, estos, luchan: el instinto de vida y el
instinto de muerte.
Diez años en guerra vivió Agustín
Núñez, miles de años en guerra vive la Humanidad. Y todo apunta que es solo el
principio, que la historia se repite.
Leíamos hace un par de fechas que en 2050 el planeta Tierra
tendrá 9.700 millones de habitantes. Un planeta superpoblado, donde los
recursos naturales ya escasean en 2025, donde el gran reto es cómo se
alimentará a tal población, cómo se le dará acceso al agua a todos y de dónde
se obtendrá ese alimento y esa agua.
Naciones Unidas ha realizado una estimación en el año 2050 se
necesitará producir un 70 % más de alimentos que en 2023, sólo para cubrir las
necesidades de la población mundial. Pero me pregunto, ¿y la alimentación de
aquellos seres que alimentan a esos miles de millones de seres Humanos?
Diez años en guerra vivió Agustín
Núñez, escapando de una guerra, de la Civil española a la II Guerra Mundial,
recorriendo Europa y el norte de África, y en cualquier lugar, por mucho que él
intentaba escapar, la guerra le alcanzaba.
Hoy la Guerra está ahí, a las
puertas de nuestra casa, a las de esa Europa que está siendo invadida cada día
por miles y miles de habitantes de otras partes del mundo, buscando la sociedad
del bienestar y, al tiempo, esquilmando los recursos de que dispone, pues
cuando la formularon nunca contaron que debían darles ese bienestar a millones
de habitantes llegados de África, de Asia, de América Latina, de …
Soy pesimista, lo habrás descubierto ya
si has llegado leyendo hasta aquí.
El personaje de esta novela nos
desvelará también las consecuencias de esta interminable Guerra en la que vive
la Humanidad: al final sólo sabía matar. Terrible confesión.
No sé con qué armas se peleará la III Guerra Mundial, pero la
cuarta será con palos y piedras, frase atribuida a
Albert Einstein, tras la II Guerra Mundial.
Francisco
Javier Illán Vivas