Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

miércoles, 1 de agosto de 2018

Bajo el signo de la noche, de Roque Pérez Prados (Reseña nº 848)

Roque Pérez Prados
Bajo el signo de la noche
Libros.com, mayo de 2018

Roque Pérez Prados, a quien ya tuvimos la oportunidad de leer y comentar en estas páginas sus Veinte maneras de bajar al sótano, nos presenta ahora una novela extraña, pero trepidante, oscura, pero de un desarrollo muy lúcido en la trama y que nos dejará con el temor en el cuerpo de lo que se esconde tras una simple adopción, si es que el proceso de adopción de una persona puede considerarse simple.

Lo que en su momento se llamó el desmoronamiento de la URSS ha dado a los escritores y a los guionistas de cine un campo para experimentar que parece no tener fin, y en eso la novela que nos ocupa nos presenta algo novedoso; al menos, para este lector que os escribe.

Rubén y Sara Valle deciden adoptar un niño y lo encuentran en Moscú, en Rusia, donde han conseguido contactar con una organización elitista que sólo gestiona adopciones entre las familias de cierto nivel adquisitivo (entiéndase, alto nivel adquisitivo).

Todo parece normal hasta que la organización impone a los padres adoptivos  tres condiciones extrañísimas, que estoy convencido ninguna familia adoptiva aceptaría, pero que estos alicantinos desesperados por tener un hijo lo hacen.

Y les avisan: si no cumplen las tres condiciones, tendrán que llamar al Borrador.

Planteado el misterio, iremos conociendo, capítulo a capítulo, al inspector Mathieu de INTERPOL, a varios agentes de la policía alicantina; a Dimitri, con un pasado relacionado con la KGB, aunque ahora trabaja en otras misiones; a la organización Shapira, que está detrás de las adopciones, y también del tráfico de órganos humanos; sabremos que reciben miles de millones a través de suss actividades de adopción fraudulenta; oiremos hablar de Anna, su jefa; del Borrador, sí; del Caballero negro, de..

Pero, ¿qué hay del niño? Nicolai es un niño con serios problemas, ya que su madre se vio afectada por la explosión de Chernobil y él quedó con una marca y con unos poderes que lo hacen un ser especial y diferente.

Pero, esto, querido lector, no te lo puedo contar. Tendrás que descubrirlo tú leyendo Bajo el signo de la noche.

Francisco Javier Illán Vivas