Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 16 de febrero de 2017

Selección poética de Maica Bermejo Miranda

Ser o no ser 

Plegarme a los deseos 
sucumbir hurtada de mí 
olvidar el todo de mi esencia 
dejar en manos ajenas 
la inviolabilidad del alma 
ser mero receptáculo sin contenido propio 
en ofrenda incruenta expuesta  a la nada. 

Triste destino, encrucijada mortal para el espíritu 
que se deshace sesgado por el verdugo tenaz 
tiempo y memoria, presente y pasado 
ser o dejarse hacer 
caer aplastada por la pasividad externa. 
El volcán ruge con furia atronadora 
y el tiempo se alarga incólume 
dejando pasar las horas baldías 
  
Sombras 

Sobrevuela la muerte los espacios cercanos tocando con su ala rota los perfiles de cera. 
Los durmientes alertan los oídos al batir quejumbroso que les cerca. 
Huellas de sombra cercenan los gemidos que en la muerte esperan. 
Nadie atienda la llamada. Que nadie entienda que el mañana se agosta entre  los campos 
Que puedan continuar con su danza de siglos, los vivos, a quien la muerte acecha. 

 Blanco y negro 
  
Alternar los espacios de sosiego con el ritmo trepidante 
cara y cruz, yin y yang 
sin la comparación no existe armonía 
sin la noche el día no sería luz, 
sin guerra no existiría la paz 
sin esfuerzo previo no sería posible el descanso 
frío y calor 
presencia y ausencia 
blanco y negro 
y en el centro, rellenando los espacios 
el abanico abierto que acerca extremos 
permeable al devenir del tiempo 
donde la vida transita 
de la noche a la vida 
de la luz al viento. 
                                                                        
Promesa 

No te puedo asegurar que en tu camino no se crucen los lobos 
o que afile su cuchilla la inclemencia 
que te enfrentes a precipicios insalvables 
que tu punto de apoyo se tambalee ungido en el miedo 
que serpientes aladas se enrosquen en tu cerebro 
que la vida traicionera te ponga la zancadilla 
que a ratos, perdido el norte, perezca tu sonrisa 
que las luces se opaquen y siembren desidia 
que la ciénaga del tiempo emponzoñe las heridas. 

No te puedo asegurar un camino de rosas, sin espinas 
lo que sí te aseguro es que estaré a tu lado en la incruenta embestida 
que sujetaré tu mano cuando arrecie la tormenta 
que curaré tus llagas, alentaré tu alma, sembraré alegría 
allá donde la vida imponga dolor yo seré contrapartida, 
la que entone una canción, la que vestida de blanco te dé la bienvenida 
la que aliente en la noche, la que brille en el día. 

Cuando la vida te muestre su peor cara 
maquillaré su rostro de carmín y verteré, henchida de amor 
caricias de nácar sobre su frente marchita. 
Cuando la cuesta se empine y lleguen las sombras 
yo estaré junto a ti, apuntalando sonrisas.

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