Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 14 de abril de 2016

Amistad de verano

Era una mañana del mes de julio en cualquier lugar de la costa mediterránea española, y desde el primer día nos preparábamos para disfrutar de las vacaciones con nuestros amigos que, desde que tengo memoria, disfrutaban las suyas con nosotros.
 
Ya la primera mañana, Alexia quedó con Valentina para ir a la playa a darse un baño y refrescarse en las cálidas aguas del Mediterráneo. Por la tarde irían a la feria en busca de diversión, y a conocer nuevos amigos. Pablo quedó con Arturo, su hermano y, como ocurría siempre, se apuntaba Samuel y, todos juntos, como grandes amigos, se iban a pescar, darse largos baños, y contarse cosas de hombres.
Los adultos dábamos largos paseos por la arena disfrutando de la brisa marina que, según decían los médicos, era muy buena para el cutis de los que rondábamos los cincuenta.
Cuando llegaba la noche, nos reuníamos todos en el jardín; encendíamos la barbacoa, cenábamos, bebíamos, y disfrutábamos del gran ambiente que había. Todos coincidíamos y congeniábamos como seres humanos que sienten una autentica y verdadera amistad. Con todos esos alicientes lo pasábamos genial, y las noches se hacían amenas, donde la felicidad invalidaba cualquier atisbo de malos rollos, indiferencia, o ideas de distensión.
Al final, siempre me quedaba junto a mi esposa para seguir nuestras charlas sobre nuestros hijos, su futuro, el nuestro. Otras noches, cogíamos nuestros libros, y leíamos, nos contábamos anécdotas, y algún que otro baño caía en la playa. Los chicos se reunían en grupo a jugar a las cartas y, las chicas, a hablar del chaval que habían conocido en la feria.
Y sí, también llegado el final del verano siempre celebrábamos una fiesta de despedida en la playa; encendíamos una gran hoguera, preparábamos buenas viandas… Todos juntos, padres e hijos, cada uno en su ambiente, pero todos unidos, nos reuníamos y hacíamos concursos de baile, partidas de cartas, cantábamos canciones, y gozábamos de una gran cena para despedir el verano. 




Alfonso Rebollo García (Molina de Segura, Murcia, 18 de noviembre de 1967) aprendiz de escritor. Vivo en la ciudad de Torrevieja desde el año 1988.
En estos momentos llevo escritas dos novelas que están sin publicar (Verano del 96 e Historia de dos mujeres)