Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 3 de diciembre de 2015

Selección poética de Clemen Corbalán

GORRIÓN

Sin nada que perder,
gorrión ambulante,
vagas de árbol en árbol,
de estanque en estanque.

Juegas a ser libre,
a llegar hasta el cielo.

Gorrión solitario,
perdido,
aventurero.


DE PASO

Estoy sólo de paso.

Camino, me detengo.
Retrocedo, adelanto.

Pero siempre de paso.

A veces creo haber
encontrado un hogar
donde se me ha invitado
de paso.

Observo la vida de las gentes,
en ella participo.

Pero la hora de la marcha llega.
Y vuelvo a ser consciente
de que sólo estoy de paso.

La vida también pasa.
La vida. Los caminos.
Las pisadas efímeras.
Las lágrimas.
Los desengaños.

Tras un breve descanso,
otra vez al camino.
A crear otra historia
que al fin será pasado.

Sueños, verdes paisajes,
gentes pensantes
que están también de paso.

Agarrada a mi cruz y a mi destino,
todo lo que poseo.

Mi Historia, mi Soledad,
Mi Fuerza.

En la mochila, derrotas, alegrías
y el orgullo de saberme en el camino,
feliz por el logro de haber vuelto
y reanudar la marcha.


MIEDO

Tengo miedo de todo:

De perderme por los aires.
De abandonar la partida.
De no saber, de no ser.
De ocultar la cabeza.
De quedarme dormida.
De dejarme derrotar
por las dudas y la insidia.
De habituarme a la inercia.

De que el miedo sea mi guía.


UN SUEÑO, LA VIDA.

¡Qué extraño! La vida me parece,
como dijo Calderón, un sueño.

¿Cuál es la realidad, y cuál la fantasía?
Mi cabeza ya apenas lo discierne.
Mi propia realidad, mis metas e ilusiones
yacen adormecidas bajo una espesa nieve.

He querido volar… ¿lo he conseguido?

A veces me he sentido ligera como pluma
y he creído estar atravesando
libremente los aires.

Entonces he pensado: “¿Qué más da?,
¿Qué más da si estoy o no volando?”
Lo he vivido así, o así lo he soñado.
Me he embadurnado el alma
de pequeños momentos de existencia.

Quizá por eso aún persigo con vehemencia
ese ungüento de vida, esa pomada
que penetre en los poros de mi sueño
y atraiga sensaciones desde dentro

que despierten mi piel y mi mirada.