Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

jueves, 25 de junio de 2015

Soliloquio de una gárgola

Atardeceres nublados
se reflejan en mis alas
entre vidrios apagados
y el frío de las murallas.

Se pierden en mi memoria
tus daños y tus hazañas,
en paralelo a tu historia
mis recuerdos te acomapañan

Aún llegan de los rincone
los ecos de barricadas
bordadas entre canciones
a Lutecia dedicadas.

Pese a que no te perderé,
ni tú a mí vas a pederme,
por la verdad, confesaré
como yo quisiera verme.

Envidia sana me inspiran
ese muchacho y sus lienzos
que tus calles iluminan
y hacen realidad mis sueños.

Quien partiera de su pincel
por pasear tus bulevares,
imaginarse cual doncel
por el Chatelet des Halles.

 
O bajando por Montmartre,
bailar de mano de Amélie,
y llegando hasta Pigalle,
gozar de alguna meretriz.

Son estas algunas cosas
que de la carne codicio.
Todas son maravillosas
aunque inciten a los vicios.

No me priva sin embargo
tu alta torre de vigía,
esa que a enamorados
De mi amada les desvía:

Mi Señora y mi condena,
que no es vuestra sino mía.
Este amor como la piedra
más de uno lo querría.

A pesar de mis pesares,
me sonríe la fortuna;
no hay parisina que iguale
Notre-Dame bajo la luna.






David Solera Asís, reside en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. Ha colaborado en guiones teatrales durante sus años de actor aficionado. Ha participado en la revista digital Inventio Magazine y en la revista de la SAINDE. Lleva un blog, Una abubilla en la bahía.