Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

domingo, 20 de julio de 2014

Hablar durante las comidas, de Pascual García (Reseña nº 676)

Pascual García García
Hablar durante las comidas
Aguaclara Editorial, 2014

Los verdaderos amigos entran en casa a cualquier hora, nos hacen compañía sin importunarnos y se quedan a comer con la naturalidad de los que nunca se consideraron meros invitados, sino parte indefectible de la familia.

Yo tengo esta sensación, descrita por Pascual García en el libro que nos ocupa, cada vez que me adentro en una de sus obras, ya sea poesía, relato, novela, ensayo, artículos...

Hablar durante las comidas es, además, un libro que me parece habla mucho del silencio, ya desde el primer relato, o un poco más adelante: "hace años que no sabemos nada el uno del otro, aunque seguimos viviendo en la misma casa", y que iremos encontrando en otros relatos, conforme avanzamos en la lectura. Una lectura que se nos hará fácil, sencilla, porque Pascual García parece mostrarnos un tratado de cómo decirlo todo con las mínimas palabras: narraciones breves que casi nos pegan los ojos a las páginas, haciendo difícil que por un instante los desviemos. Leía sus relatos diciendo aquello, venga, uno más, uno más... hasta la página 163 y ya me encontré al final del viaje.

Ese viaje que él nos recrea en La extraña pareja: "los que coinciden en un tren muchas veces se despiden para siempre y ni siquiera la memoria les permite un reencuentro aproximado", no sabría expresarlo mejor. Y hablando de reencuentros, en este libro nos reencontramos con Los Olmos, con Puerto Errado, lugares (casas), que ya habíamos visitado en anteriores ocasiones acomañados por el propio autor, lo que ha hecho que nos sintamos como esos verdaderos amigos del primer párrafo de este comentario.

En este libro, además, yo me he reencontrado con un relato: El perro y el niño, que ya conocí en mi etapa de codirector de la revista Ágora papeles de arte gramático, junto a mi buen amigo Fulgencio Martínez.

Pascual García nos presenta un perfecto escaparate para que sepamos cómo escribir excelentes relatos con las mínimas -y más precisas- palabras. Os recomiendo este: La suerte está echada, donde los personajes saben sobradamente lo que el otro les está diciendo, aunque emplee otras palabras.

Francisco Javier Illán Vivas