Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

domingo, 29 de junio de 2014

El último Bernal, de Dolores Leis Parra (Reseña nº 664)



Dolores Leis Parra
El último Bernal
Círculo Rojo Editorial – 2013

Los amores no correspondidos, las dudas y los secretos, la distinción de la clase social… todos estos elementos se dan cita a lo largo de las casi setecientas páginas que componen El último Bernal

Ubicada a finales del siglo XIX, la historia se desarrolla en un pequeño rincón andaluz tapizado de verdes olivares. A través de una cómoda lectura somos testigos de los acontecimientos que se desarrollan alrededor de Jimena Martínez del Rosal, joven rebelde que no escatima ninguna ocasión para mostrar el malestar que le produce la separación del que fuera su ambiente, en la capital española, para recluirla en lo que considera una especie de cautiverio. En esa reclusión ve pasar las horas en medio del tedio sin más aliciente que los paseos hasta una pequeña cala. Será Luisa, la esposa de su padre, quien pacientemente habrá de afrontar los arrebatos de la joven en aquellos momentos de mayor resentimiento.

Con la llegada de un reducido grupo de ciudadanos británicos a quienes acompaña la señorita Tamara, la vida de Jimena recuperará algo de la distracción que abandonara en su casa de Madrid. No obstante, lo que le depara el destino no será precisamente tiempo de ocio y diversión del brazo de un entusiasta enamorado. Deberá sufrir una inesperada transformación que la convertirá en mujer libre e independiente económicamente; algo inconcebible en la época. 

En el transcurso de esa transformación, tendrá que despejar las dudas que la asaltan desde que escuchara, involuntariamente, una conversación en la casa principal del cortijo La Bernalesa. Será precisamente el dueño del cortijo, Emiliano Bernal, amigo personal de Estefanía Sandoval, madre de Jimena, un personaje clave en esa transformación en la que la joven se desprenderá de su carácter de niña consentida y obstinada y se convertirá en mujer íntegra y dueña de sí misma, capaz de sacar adelante su legado sin recurrir a la potestad de un marido que gestione sus bienes y su vida… 

La autora se muestra parca en descripciones innecesarias y presenta una novela muy bien hilvanada, para la que emplea un lenguaje sofisticado a la vez que un particular modo narrativo, en el que intervienen, a lo largo de la obra, algunas secuencias a modo de confidencialidad entre narrador y lector que intensifican la labor narrativa y genera un vínculo entre ambos.

Personalmente no sabría clasificar la historia, pues no es de amor aunque éste está presente a lo largo de la trama. Tampoco es una historia sobre el ámbito rural a pesar de que se desarrolla en un núcleo rural, cuyo nombre desconocemos, lo único que se nos indica es que no está muy lejos de Sevilla; no se trata de una saga familiar a pesar del volumen de páginas ni tampoco de una historia donde el tema principal sea el papel reivindicativo de la libertad de la mujer… 

Me parece una obra con un buen nivel de cohesión y adecuación en su estructura y me resulta simpática esa particularidad en el estilo narrativo que no solo se pone de manifiesto a través de lo sofisticado del léxico empleado, acorde a la época en la que se desarrolla los hechos, sino también en esas espontáneas aportaciones internarrativas. 

Actualmente Dolores Leis Parra sigue trabajando concienzudamente y ganando premios, como así lo atestigua el primero de los certámenes literarios organizado por Acantilados de Papel. Está también muy involucrada en la Asociación Letras Vivas (Rivas-vaciamadrid) donde colabora muy activamente.

Para finalizar este comentario y siguiendo con mi costumbre de entresacar algunas líneas de los trabajos que comento, me permito transcribir aquellas que me merecieron especial atención: […] me enseñó que hay amor después del amor […], confesión que la autora pone en boca de Darío Martínez del Rosal en alusión a la relación con su segunda esposa. […] Fomentar el ego con falsas palabras, a la larga es más doloroso.[…], sentimiento expresado por la propia protagonista, Jimena Martínez del Rosal y Sandoval.

Lola Estal