Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

domingo, 1 de junio de 2014

Canciones grises, de Luis Murillo (Reseña nº 652)



Luis Murillo
Canciones grises
Ediciones Vitruvio, 2014

Un título muy apropiado para este poemario en el que se aprecia la música en cada uno de sus poemas. El autor emplea para sus composiciones cuatro estrofas de tres versos, donde el paralelismo cobra protagonismo y en las que la última de ellas funciona casi como un final cerrado del mismo poema. No obstante, a lo largo de la lectura esta composición se rompe con la introducción de un nuevo verso en cada estrofa en algunos poemas, e incluso somos sorprendidos por un pareado a modo de diálogo a dos voces que hablan de amores.

Melancolía, soledad, tristeza y apatía caminan de la mano por cada una de las casi cien páginas que componen la obra. Es un recorrido por tardes sin colores ni luces en el que se introduce la nostalgia por la lejanía de la casa primera, de la tierra; la búsqueda del equilibrio y el reencuentro con el desamor. 

A través de estas Canciones Grises el poeta se duele en sí mismo sin más compañía que las calles vacías, los paseos solitarios y la lluvia siempre presente. Pero también se desprende del propio dolor para dolerse en el otro, en el dolor ajeno, en el del poeta granadino «¡Qué te hicieron, Federico/Qué te hicieron…/que están cantándote al alba/gitanos con voces rotas!» Sin olvidar el de aquellos otros con los que identifica su misma nostalgia y morriña (Rosalía, Machado…)

Personalmente, conocía algunos de estos poemas, pero leer con detenimiento en esta tarde de domingo mientras me acompaña una música suave, todos los que componen CANCIONES GRISES me ha aportado un mayor conocimiento del sello que imprime Luis Murillo en sus versos. En estas canciones, caladas casi todas ellas por la lluvia, se siente el olor de esa lluvia y la humedad en la piel; y a veces, el deseo de la luz a través de esa luna a la que con imperiosa necesidad canta el poeta.

Antes de cerrar el poemario, me he detenido en uno de los poemas: Dormir, que transcribo a continuación como una pequeña muestra del contenido de esta obra.

Dormir…
Solo dormir,
Y no soñarte.

Dormir…
Solo dormir;
No recordarte.

Dormir…
Solo dormir,
Y no pensarte.

Dormir…
Solo dormir;
No despertarme.

Lola Estal