Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

sábado, 19 de abril de 2014

Espíritus elementales, de Heinrich Heine (Reseña nº 635)



Heinrich Heine
Espíritus elementales
Ediciones Irreverentes, 2013
Estudio y traducción de José Antonio Molina Gómez


Heinrich Heine (Düsseldorf, 1797 - París, 1856) es quizá el último romántico alemán. Y también el continuador de un sinnúmero de tradiciones y leyendas que confluyen en este breve volumen cuyo sugestivo título no es otro que Espíritus elementales.

Lo publicó en 1837 para el público francés y, ahora, Ediciones Irreverentes, lo rescata en la traducción del profesor universitario de Historia Antigua José Antonio Molina, quien también ha vertido al español textos de Schopenhauer o Malaczewski, entre otros.

En Espíritus elementales se recoge en un estilo ameno y desenfadado, sin ningún afán de exhaustividad pero no por ello sin rigurosidad y una gran intuición y mayor erudición, un conjunto de leyendas, cantos, historias antiguas y mitos provenientes del acervo cultural de Centroeuropa. 

Se advierte una necesidad de preservar la cultura y de continuar a quienes considera unos ‘clarividentes sabios’: los hermanos Grimm. 

En estas páginas desfilan elfos, enanos, ondinas, valquirias y muchas más criaturas de la naturaleza, de ese páramo casi secreto y vetado por el tiempo y la ceguera del hombre pragmático. Se aproxima a estos seres con una mirada casi científica y da cuenta de antiguas leyendas que aún perviven en nuestro imaginario colectivo. Pero, a diferencia del antropólogo o el etnógrafo, nos comenta el profesor Molina en el prólogo, Heine se acerca a estas leyendas y las examina con poesía, con delicadeza y con la certeza de que su espíritu sigue habitando nuestra realidad.

Niega que estos fabulosos seres sean demonios. Muy al contrario,  paradójicamente en algunas páginas de este libro se pone de manifiesto la maldad y barbarie del ser humano y no podemos dejar de evocar aquella frase suya tan célebre en la que nos advertía de que allá donde se queman libros, se acaban quemando a las personas. También se citan a reyes míticos (Arturo o Sigmund, por ejemplo), y a  inolvidables personajes de obras de Goethe, Spencer o Shakespeare.

Curiosa es la mención de los espíritus pertenecientes a hermosas jóvenes que fallecieron antes de consumar su matrimonio (las nixas). No podemos evitar pensar en La novia cadáver de Tim Burton, y cómo este genial cineasta supo apropiarse e incorporar a su imaginario las más arcanas leyendas universales.
También encontrará el curioso lector en este fascinante libro un recorrido por la figura del Demonio, al que considera ‘un espíritu de fuego’; las formas que ha mostrado a lo largo de la Historia y alguna insólita leyenda más que no comentaremos aquí y que hacen de este apetitoso libro un manjar para todos aquellos lectores que quieran acercarse a las tradiciones centroeuropeas desde una perspectiva romántica pero moderna, del gran escritor decimonónico que supo cautivar a toda una generación y que merece no ser relegado al ostracismo y a la insensibilidad de nuestros días.

Pedro Pujante