Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

miércoles, 19 de febrero de 2014

Juventud divino tesoro

Me recuerdo cuando era jovencita muchas tardes de sábado viendo películas españolas de Marisol y Rocío Dúrcal junto a mis padres. Esas muchachitas alegres y risueñas representaban un modelo de adolescente a seguir que el antiguo régimen propugnaba, buenas hijas y buenas ciudadanas en tiempos de pensamiento único y censura férrea, ni por asomo debían cuestionar la realidad política y social. 
 
Debo confesar que funcionó durante un tiempo hasta que pude comprobar que otras películas realizadas en otros países no eran tan complacientes con su entorno, me refiero a títulos como Rebelde sin causa (1955, Nicholas Ray) que aborda temas como conflictividad y delincuencia juveniles, Semilla de maldad (1955, Richard Books) anticipo de otra cinta muy reconocida Rebelión en las aulas (1967, James Clavell). 
 
En ambas los profesores se enfrentan a alumnos conflictivos logrando ganarse su respeto.

No todo fue rebeldía pues la industria cinematográfica también deseaba contentar a aquellos espectadores que acudían al cine para evadirse con románticas y edulcoradas historias de amor protagonizadas por estrellas como Sandra Dee y Connie Stevens que representaban el papel de jovencitas inocentes, ingenuas, recatadas, comedidas en peliculas como En un isla tranquila al sur, (Delmer Davis) y Parrish (1961, Delmer Davis). 
 
Sandra Dee llegó a ser tan popular que fue mencionada posteriormente en la película Grease (Randall Kleiser ,1978) por Rizzo, la amiga de Sandy (Olivia Newton-John). En cuanto a galanes, Troy Donahue representó a un muchacho honesto y responsable en las antípodas de James Dean y Marlon Brando en Salvaje (1953, László Benedek).

No se podría calificar de comedida a la adolescente Lolita (1962, Stanley Kubrick) En palabras del maduro profesor enamorado Humbert: “ella es mezcla de ingenuidad y engaño, de encanto y vulgaridad, de deprimente malhumor y optimista alegría, Lolita podía ser cuando quería una chiquilla exasperante “.

Kubrick tuvo que hacer cambios en el guión para burlar a la censura eligiendo a una jovencita de dieciséis años para el papel de una adolescente que en la novela tiene doce años. A pesar de su sutileza y empeño en no caer en la grosería para algunos sectores fue un escándalo. 
 
El tema del amor intergeneracional ha sido llevado al cine en otras ocasiones como en Verano del 42 (1971, Robert Mulligan,), American Beauty (1999, Sam Mendes) en la que una jovencita aparentemente segura de si misma juega a seducir al padre de su amiga.

Una de las manifestaciones más extendidas es precisamente el deseo de imitar a los adultos eligiendo las actitudes menos ejemplares de estos, como beber, fumar, practicar sexo a edades cada vez más tempranas, experimentar con drogas. 
 
Un fiel reflejo de esto es la película Kids (1995, Larry Clark) que trata de las vivencias de un grupo de adolescentes de Nueva York que consumen drogas y mantienen relaciones sexuales con la amenaza del sida cerniéndose sobre sus cabezas.

En España ya en la etapa de la transición, El Pico (1983, Eloy de la Iglesia) Deprisa, Deprisa (1981, Carlos Saura) tratan temas como drogas y delincuencia.

A partir de los años ochenta debido a una mayor libertad de expresión, los cineastas airean los trapos sucios de una sociedad que margina a personajes inadaptados como:

Dawn protagonista de Bienvenida a la casa de muñecas (1995, Todd Solondz) , una niña de once años que se siente incomprendida tanto en el instituto como en su propia casa.

La película constituye un relato ácido de la sociedad americana, que valora el culto a la imagen, la popularidad y la respetabilidad social.

Eduardo Manostijeras (1999, Tim Burton) una ácida crítica social de gran belleza formal nos cuenta la incapacidad de un muchacho diferente para integrarse en la sociedad hipócrita manipuladora que le rodea. Muchos adolescentes se sienten identificados con el protagonista de ese cuento fantástico. 
 
Derek de American History X (1998, Tony Kaye), un joven neonazi de conducta violenta en el pasado que trata de apartar a su hermano menor del camino que le llevó a prisión. Otro rasgo de muchos adolescentes es la admiración hacia personas adultas de la familia a los que toman como referentes, adoptando una conducta equivocada que si no se corrige a tiempo lleva a un amargo final.

Estos son algunos ejemplos que ilustran la problemática adolescente. Es una de las caras de la moneda, por suerte también el cine muestra el lado más amable de una juventud desenfadada, vitalista, alegre en cintas como American Graffiti (1973, George Lucas), Regreso al futuro (1985, Robert Zemeckis), Los Goonies (1985, Richard Donner) que muestra a un grupo de amigos que sueñan con encontrar un tesoro, ¿Quién no ha deseado vivir aventuras emocionantes en su adolescencia acompañado de sus mejores amigos? 
 
Justamente esa es la propuesta de esta simpática y entrañable película que tuvo un gran éxito al igual que Cuenta conmigo (Stand by me 1986, Rob Reiner) otro relato cinematográfico que subraya importancia de la amistad, la cohesión y la comprensión en un grupo que te anima y te consuela en los malos momentos. Con ellos, con tus amigos vives experiencias que al recordarlas de adulto te hacen sonreír con nostalgia como le ocurre al personaje de Richard Dreyfuss. 
 
En Barrio (1998, Fernando Leon de Aranoa) trata un acercamiento a los sueños., proyectos e ilusiones de unos adolescentes que se expresan con tal naturalidad que nos parecen creíbles y cercanos con ciertas dosis de humor para no caer en el dramón lacrimógeno. Ellos forman un grupo inserto en una realidad grisácea y vulgar de la que aspiran a escapar para llevar una vida mejor.

Juventud divino tesoro como dijo el poeta Rubén Darío expresión que hemos oído en boca de nuestros mayores que tantas veces sirven de guía a inexpertos jovencitos por ello las películas emplean a personajes de mayor sabiduría como los abuelos. En La princesa prometida (1985, Rob Reiner) un genial Peter Falk le enseña a su nieto la importancia del amor verdadero que profesa la princesa Buttercup a su querido Westley en un mundo mágico de cuento medieval. 
 
Otro abuelo distinto a la mayoría es el abuelo Hoover que mantiene una relación peculiar con sus nietos, un adolescente que se aísla en su mundo y una niña encantadora de entusiasmo contagioso, Pequeña Miss Sunshine (2006 Jonathan Dayton, Valerie Faris). El abuelo Hoover nos regala esta sabia sentencia: «El verdadero perdedor no es el que no gana. Es el que tiene tanto miedo a no ganar, que ni siquiera lo intenta». 
 
Es imprescindible mencionar una serie de TV que marcó a toda una generación “Aquellos maravillosos años” en la que un adolescente nos hacía participes de los acontecimientos que le tocó vivir a finales de los sesenta y en la década de los setenta, su primer amor, la relación con sus padres, con sus amigos, sus ilusiones, sus éxitos y sus fracasos y los presenta de una forma tan natural que muchos se veían reflejados en sus vivencias relatadas con grandes dosis de humor y optimismo. 
 
Existen muchas más películas en las que aparecen adolescentes pero he reseñado unas cuantas que ilustran diferentes aspectos de esta etapa vital de nuestro desarrollo.

En ocasiones me invade la nostalgia al recordar aquellos maravillosos años. El adolescente que fuimos se haya aun dentro de nosotros, dejémoslo que se manifieste con su ingenuidad, su capacidad de soñar y asombrarse, su adhesión a los amigos y así a lo mejor conectaremos mejor con nuestros hijos, nosotros también transitamos por ese camino.

Cuando volvemos la vista atrás seguro que se dibuja una sonrisa en nuestro rostro pues con el paso del tiempo recordamos la parte más emotiva y positiva de aquel proceso que nos hizo madurar y convertirnos en los adultos que somos a base de tropezar y superar obstáculos.

 
 
Josefina Pérez Amorós. Diplomada en Magisterio. Sus grandes pasiones son el cine y la lectura. Es nuestra especialista en cine.