Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

domingo, 13 de octubre de 2013

Ninguna parte, de José Luis Morante (Reseña nº 561)



José Luis Morante
Ninguna parte
Ediciones La Isla de Siltolá, 2013

Ninguna Parte llega tres años después de la antología personal Mapa de Ruta (Maillot amarillo, 2010). Como indica el propio autor en una anotación final, el volumen contiene algunos de los poemas que ya aparecieron en revistas y en la mencionada antología; junto a los inéditos componen una reflexión, fruto de un lustro de trabajo lírico, que se subdivide en diferentes apartados, agrupados por temática y estilo, que defienden una apuesta poética común centrada en la observación del entorno cotidiano y la reflexión respecto al mismo.

Suelen moverse las composiciones de José Luis Morante en torno a ese postulado crítico y sosegado donde el sentimiento intenso se deja tamizar por el paso del tiempo hasta que retorna preparado para su compresión y posterior aceptación definitiva en forma de objeto artístico. El ojo poético de este autor es uno analítico y el Tiempo, así como el recuerdo, uno de sus principales temas de cohesión.

Nos movemos en una propuesta estética clásica en el autor que defiende una línea clara cuyas imágenes se alejan de cualquier artificio ostentoso pero también de la arbitrariedad y de la experiencia poética centrada en exclusiva en lo meramente anecdótico. Una pluma que tiende al aforismo en la que se percibe un deseo más elevado; el de un buscador de metales que, con paciencia, tamiza la tierra basta en su cedazo para destilar lo intelectual y el gozo de lo erudito que habita en las cosas más banales. Buena prueba es el apartado Piedra caliza, epitafios. Al final sólo quedará de nosotros una suerte de sentencia grabada en nuestra lápida.

Este libro se aleja, no obstante, de los anteriores respecto a una perspectiva de aceptación de lo común y cierta ponderación de lo más emotivo en lo cotidiano y la experiencia más personal. Pese a ejercitar todas las perspectivas focales (el tú, el ellos, el nosotros) hay un yo narrador del poema que canta con evidencia vibrante desde la misma piel de ese escritor real y físico, la persona detrás de la página. Esto se percibe en poemas de gran brillantez como Otitis, Alzheimer o el extraordinario Trenes.

Estamos ante la reflexión de un hombre que se plantea los problemas de la vida con una cierta sensación de haberse esforzado al máximo, que ahora duda tanto de sí mismo como de la autenticidad del entorno y que muestra cierta (falsa, infundada) preocupación de haber alcanzado el cenit de su vida personal y creativa hace un tiempo y, con resignación y estoicismo, se plantea apartarse de la agotadora y vacía lucha que lo desgasta todo, de ese eterno caminar en círculos y ciclos que conduce al acertado título del libro: a ninguna parte.

El volumen está bien editado, tamaño manejable, resistente, una cubierta con solapas que muestra un caleidoscópico damero en llamativos y variopintos colores. La letra es clara, de cómoda lectura. El papel es muy grueso, firme y rugoso, color hueso, muy agradable al tacto. Buen trabajo editorial.

En resumen, un libro para los amantes de una poesía reposada, de línea clara, reflexiva, comprensible pero elevada y que, como toda poesía, transita en la duda y la incertidumbre humana. Una mirada contemplativa junto al mar de la existencia y, en sus propias palabras, desde el oficio artesano del poema.

Fernando López Guisado.